Los últimos dispositivos móviles de Google, los Pixel 8 y Pixel 8 Pro, llevan la edición de fotos con inteligencia artificial a un nivel completamente nuevo que está generando debates sobre la esencia misma de la realidad que muestran nuestras pantallas.

Fotos editadas indistinguibles de la realidad

Imagine esto: estás frente a la Torre Inclinada de Pisa, tratando de capturar esa icónica foto «sujetando la torre». Es un desafío, que requiere un posicionamiento preciso y paciencia para el momento perfecto. Pero con el Editor Mágico de Google impulsado por IA, esa frustración podría ser cosa del pasado.

Disponible en Google Fotos para el Pixel 8 y Pixel 8 Pro, el Editor Mágico utiliza IA generativa y técnicas de procesamiento avanzadas para realizar ediciones fotográficas complejas.

Hace más que solo mejorar los colores o ajustar la luz: puedes reubicar sujetos, agrandar objetos, eliminar distracciones e incluso alterar el color del cielo.

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En otras palabras, puedes colocar a tu sujeto tan lejos o tan cerca de la Torre Inclinada de Pisa como sea posible y sería casi imposible saber que la foto está editada.

Sundar Pichai, CEO de Google, explica: «Si estás tratando de obtener la foto perfecta de tu visita a una cascada popular, podrías eliminar la correa de la bolsa que olvidaste quitarte… hacer el cielo más brillante y menos nublado… y reubicar y cambiar la escala de tu sujeto para que quede perfectamente alineado». Es una revolución en la edición de fotos, que permite a cualquiera crear la imagen que imagina, sin esfuerzo.

La promesa y el peligro de las nuevas herramientas de edición con IA

El Editor Mágico plantea nuevos temas de debate sobre la autenticidad y credibilidad de las imágenes en línea. Los nuevos teléfonos Pixel de Google personifican el poder y el peligro de la IA.

Por un lado, la IA brinda libertad creativa y conveniencia en los medios digitales; por otro lado, desafía nuestra confianza en el contenido en línea, un bien ya de por sí frágil.

Las herramientas de IA, incluido el Editor Mágico, Best Take y otras, prometen mejorar nuestra vida diaria. Facilitan tareas como contestar llamadas, reducir el ruido de fondo en los videos y lograr la foto grupal perfecta.

Sin embargo, a medida que estas tecnologías avanzan, se vuelve cada vez más difícil distinguir entre fotos editadas y no editadas. Google comercializa la IA como un punto de venta único para sus teléfonos Pixel 8, convirtiéndola en el centro de la experiencia del usuario.

Nuevas cuestiones éticas

Aunque estas herramientas de IA empoderan a los usuarios creativamente, también presentan dilemas éticos. ¿Qué sucede cuando alguien manipula fotos profesionales para engañar o crear noticias falsas? ¿Cómo podemos confiar en lo que vemos en las redes sociales cuando la IA puede alterarlo tan fácilmente?

Si bien la edición de imágenes no es nueva, el Editor Mágico simplifica un proceso que antes tomaba horas en cuestión de segundos. Desafortunadamente, también abre nuevas oportunidades para el abuso y el mal uso.

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Desde una perspectiva de políticas públicas, estas herramientas pueden facilitar campañas de desinformación por parte de actores maliciosos. Agregar marcas de agua a las imágenes editadas podría ayudar a verificar su autenticidad, pero Google aún no ha indicado si implementará esto.

Crédito de la imagen: Google Keyword