Resumen

  • Una retrospectiva de 2000 de Saul Hahn, coordinador de la OEA, atribuye componentes distintos del primer punto universitario interactivo de Paraguay a la OEA/RedHUCyT, las universidades participantes y la National Science Foundation estadounidense.
  • Un informe de operador de 1995 y un traceroute británico de 1996 muestran la diferencia entre el correo UUCP programado de LEDNET y un host de Internet alcanzable, pero no prueban cobertura nacional ni calidad del servicio.

El primer punto interactivo de Internet de Paraguay no nació de una única conexión comprada. Requirió tres compromisos con perfiles de costo distintos. El proyecto RedHUCyT de la Organización de los Estados Americanos (OEA) aportó la estación terrena satelital y los equipos. Las universidades pagaron el enlace recurrente de PanAmSat hasta Homestead, Florida. La National Science Foundation (NSF) de Estados Unidos cubrió el cargo del puerto de Internet en ese país. Saul Hahn, coordinador del proyecto de la OEA, describió el arreglo en un estudio de caso de 2000 sobre el desarrollo de Internet en América Latina y el Caribe.

La distinción importa. Una estación terrena hacía posible la ruta satelital, pero el equipo por sí solo no mantenía activo un circuito internacional. Y un circuito hasta Florida todavía necesitaba conectarse a Internet. El relato de Hahn separa el equipo inicial, el transporte recurrente y el acceso aguas arriba como componentes distintos de un mismo punto de presencia. No publica facturas ni el reparto de costos entre universidades: es el recuento retrospectivo de un participante, no una auditoría contable.

El proyecto llegó después de una red más limitada. En un informe fechado el 29 de mayo de 1995, Oscar Parra, del Laboratorio de Electrónica Digital de la Universidad Católica de Asunción, describió LEDNET como un servicio de correo local e internacional conectado con UUNET. Según el informe, usaba líneas telefónicas convencionales y UUCP, con cuatro llamadas diarias, no un circuito permanente. Parra estimó unos 100 nodos en la LAN, más de 300 usuarios universitarios, alrededor de 60 usuarios externos y cerca de seis megabytes de transferencia internacional al mes.

Son estimaciones del operador, no un censo ni una medición independiente del tráfico.

El mismo informe decía que una propuesta de conexión satelital a Internet, con participación de la OEA e instituciones paraguayas, seguía pendiente de aprobación. Es una imagen útil del antes: Paraguay ya tenía un servicio institucional de comunicaciones, pero se trataba de intercambio programado de correo, no de acceso IP interactivo y continuo. La historia de Internet de un país tampoco cabe en una única fecha de lanzamiento: la asignación de un dominio, el correo, un gateway universitario y un servicio público amplio son hitos distintos.

Hahn presenta el proyecto OEA/RedHUCyT de 1995, coordinado con la Universidad Nacional de Asunción y la Universidad Católica, como un intento de instalar el primer punto de presencia plenamente interactivo del país. Según él, ANTELCO, la compañía telefónica estatal, no podía ofrecer un circuito internacional de alta velocidad. La vía satelital respondió a esa restricción concreta. La OEA también suministró routers, módems, estaciones de trabajo, formación y consultores. Hahn afirma que estudiantes y profesores comenzaron a utilizar el nuevo servicio de información y comunicación, y que pronto surgieron nuevos proveedores de Internet.

El archivo del NSRC conserva una señal técnica acotada. Un traceroute iniciado en el Reino Unido el 7 de mayo de 1996 llegó a ns.cnc.una.py tras mostrar doce saltos. Eso demuestra que una ruta desde un punto de observación alcanzó un host concreto ese día. No demuestra disponibilidad permanente, ancho de banda, cobertura nacional ni acceso de los hogares. Otra lista del NSRC incluye el host CNC entre los equipos paraguayos con Internet completo. En 2003, ABC Color situó retrospectivamente la primera conexión completa en junio de 1996 y atribuyó el proyecto al CNC de la Universidad Nacional, LED de la Universidad Católica y el apoyo de la OEA.

Los documentos muestran un cambio en lo que había que financiar. Las llamadas telefónicas de LEDNET transportaban mensajes con horario. El punto universitario posterior necesitaba equipo local, un enlace satelital recurrente y un puerto de Internet en Estados Unidos. Eran piezas complementarias, pero ninguna sustituía a las otras: una subvención podía instalar el hardware sin pagar la capacidad de todos los meses; el enlace tampoco aportaba por sí solo el puerto de acceso ni los equipos de los usuarios locales.

Las fuentes no revelan las tarifas mensuales, quién era dueño de cada dispositivo, cuánto pagó cada universidad ni cuántas personas fuera de los campus podían usar el servicio. La conclusión más sólida es más acotada: el gateway académico paraguayo se construyó con compromisos distribuidos y cada límite del servicio exigía financiación. Por eso, la historia de 1995-1996 no es solo una fecha de llegada: muestra cómo varias instituciones convirtieron una ruta propuesta en un servicio alcanzable mientras las universidades conservaban la coordinación y el uso locales.

Fuentes