• Las autoridades acusan a los periodistas de Kloop de incitar disturbios, citando informes contra el gobierno
  • Los grupos de derechos humanos advierten sobre la reducción de la libertad de prensa bajo el presidente Sadyr Japarov

Qué sucedió: Kirguistán arresta a ocho periodistas de Kloop en una creciente represión mediática

Los servicios de seguridad nacional de Kirguistán detuvieron a ocho periodistas actuales y antiguos del medio independiente Kloop, según sus abogados. Las detenciones, realizadas el miércoles y jueves, se produjeron tras allanamientos en los domicilios de los periodistas y la incautación de dispositivos electrónicos. Los detenidos enfrentan cargos de incitación a disturbios masivos y desacato a funcionarios estatales, que conllevan penas de hasta 10 años de prisión.

Los periodistas incluyen a cinco empleados actuales y tres exempleados. Sus equipos legales dijeron que varios fueron interrogados durante horas antes de ser liberados, mientras que otros permanecen bajo custodia sin acceso a abogados. El cofundador de Kloop, Rinat Tukhvatshin, negó rotundamente las afirmaciones del gobierno, calificándolas de “fabricadas” y con motivaciones políticas.

Las detenciones se producen después de que las autoridades kirguisas acusaran a Kloop de “difundir información falsa” y publicar material considerado hostil al Estado. El jefe de la administración presidencial, Daiyrbek Orunbekov, afirmó en las redes sociales que los trabajadores de los medios estaban socavando la estabilidad nacional. Los servicios de seguridad no han comentado públicamente sobre las detenciones.

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Por qué es importante

La represión contra Kloop ha generado alarma entre los grupos de derechos humanos y los organismos de control de medios. Syinat Sultanalieva, de Human Rights Watch, describió las detenciones como “otro ejemplo más de la continua represión de las autoridades kirguisas contra la libertad de expresión”. La organización ha pedido la liberación inmediata de los periodistas detenidos.

Kirguistán, considerado en su día el Estado más favorable a los medios de Asia Central, ha experimentado un drástico declive de la libertad de prensa desde la llegada al poder del presidente Sadyr Japarov en 2020. Una controvertida ley de 2021 que prohíbe el “descrédito” de las autoridades se ha utilizado repetidamente para silenciar a los medios independientes y a las voces de la sociedad civil. La propia Kloop se vio obligada a cerrar el año pasado después de que el gobierno afirmara que su editor, una ONG, carecía del registro adecuado como medio de comunicación.

Los observadores afirman que las detenciones marcan una mayor erosión de la libertad de expresión en Kirguistán, donde el periodismo independiente está cada vez más amenazado. Las últimas detenciones siguen un patrón de esfuerzos estatales por reforzar el control de la información y reprimir las voces disidentes.