• Los servicios de internet y telefonía en todo el país fueron cortados mientras los iraníes protestaban por el aumento vertiginoso de los precios, el colapso de la moneda y las dificultades económicas.
  • El apagón ha dificultado la comunicación, generando preocupación internacional en un momento de escalada de violencia y crecientes llamamientos a la reforma.

Lo ocurrido: Irán corta internet en medio de protestas nacionales

Irán se vio sumido en un apagón de internet casi total el 8 de enero de 2026, mientras las protestas por el deterioro de las condiciones económicas se extendían por todo el país. El grupo de monitoreo NetBlocks informó que la conectividad cayó drásticamente hasta casi cero, dejando a la mayoría de los ciudadanos sin comunicación en línea ni acceso al resto del mundo.

Las manifestaciones comenzaron a fines de diciembre en respuesta a la inflación, el aumento de los precios de alimentos y medicinas, el colapso de la moneda nacional y la eliminación de una tasa de cambio subsidiada, y rápidamente se extendieron a las 31 provincias, incluidas Teherán, Isfahán y Fars.

El apagón también coincidió con una escalada de los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad. Organizaciones de derechos humanos informan que decenas de personas, incluidos niños, han muerto en los enfrentamientos en todo el país. Según grupos activistas, los arrestos se cuentan por miles y cientos más resultaron heridos.

Los informes sugieren que los datos móviles, los servicios de SMS y las llamadas de línea fija también se vieron afectados junto con el corte de internet, lo que limitó aún más la capacidad de los iraníes para comunicarse con familiares dentro o fuera del país. Las llamadas internacionales desde el exterior de Irán tampoco lograban conectarse, lo que indica un cierre de comunicaciones más amplio.

Si bien las autoridades han ofrecido pocos detalles, los medios estatales describieron el apagón como una medida de seguridad necesaria. Sin embargo, los analistas lo ven como una táctica deliberada para sofocar el flujo de información durante un período de intenso malestar social.

En medio del apagón, surgieron informes de exiliados que intentaban movilizar apoyo, y los videos compartidos antes del corte muestran multitudes coreando consignas y derribando estatuas simbólicas de figuras del régimen.

En una muestra de la gravedad de la situación, las organizaciones que monitorean el tráfico de internet registraron que el uso de IPv6 cayó drásticamente, lo que indica que el apagón fue provocado deliberadamente y no se trató de una falla técnica.

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Por qué es importante

El apagón de internet tiene profundas implicaciones tanto para la dinámica interna de las protestas como para cuestiones más amplias sobre gobernanza y derechos humanos.

En primer lugar, la comunicación es una herramienta vital para los movimientos de protesta. El intercambio de información en tiempo real, la coordinación de manifestaciones y la documentación de los hechos han sido fundamentales en los recientes movimientos de protesta en otros países.

Cortar el acceso no solo dificulta la capacidad de los organizadores para movilizarse, sino que también dificulta la cobertura independiente sobre el terreno, lo que hace más difícil que las familias, los periodistas y los observadores internacionales entiendan lo que está sucediendo. Los observadores han señalado que estos apagones son utilizados a menudo por los gobiernos para controlar la narrativa y reducir la visibilidad del descontento.

El apagón también plantea interrogantes sobre el equilibrio entre la seguridad del Estado y los derechos de los ciudadanos. Los grupos de derechos humanos han criticado la medida como una herramienta de represión, argumentando que viola las libertades básicas de expresión y acceso a la información.

Destacadas figuras culturales iraníes y activistas de la diáspora han condenado el cierre como un intento de ocultar la violenta represión, y han pedido atención internacional para garantizar que se restablezcan los canales de comunicación.