Resumen

  • Ties de Kock planteó observar cada nueva sesión de RIPE RIS durante unas dos semanas y decidir luego si sus datos entran en el archivo de largo plazo.
  • La prueba separa el acceso al colector del compromiso de conservar para siempre cada actualización recibida.

La eternidad también ocupa disco

Un archivo puede aclarar por qué una ruta apareció, cambió o desapareció años atrás. También acumula el coste de guardar cada actualización sin fecha de caducidad. Ese es el dilema que Ties de Kock llevó a RIPE 93. RIPE RIS funciona desde 1999: RIPE NCC opera la infraestructura y los operadores entregan los feeds BGP que dan al sistema una vista del enrutamiento observado.

La expansión de colectores y sesiones se aceleró desde 2015. El volumen de actualizaciones creció con la cantidad de peers y con tablas de rutas cada vez mayores. La compresión alivió el tamaño, pero no eliminó la obligación de mantener los datos durante años. La política pública de RIPE RIS dice que el tráfico BGP de los peers aceptados se registra, queda guardado en la base RIS y se pone a disposición de la comunidad de Internet. La misma página indica ahora que el formulario de solicitudes está cerrado.

Los datos llegan en formatos y ritmos distintos. La documentación de RIPE RIS describe dumps de tablas y archivos de updates; estos últimos agrupan cambios en intervalos de cinco minutos. Así se puede volver a la observación de los colectores después de un incidente, además de estudiar tendencias prolongadas.

El peer que más habla no necesariamente sobra

De Kock vinculó el volumen alto con hechos de red: cambios internos o variaciones recibidas de los upstreams pueden llenar un feed. En la charla, RIPE comparó señales como las comunidades BGP únicas y los AS vecinos presentes en los caminos. Sirven para describir qué aporta cada feed y deben leerse junto con lo que ocurre en la red.

RIS pasó de un peering abierto a una selección más activa cuando aumentó el volumen. La búsqueda selectiva produjo algunos de sus feeds más singulares. El problema práctico es que los criterios anteriores eran difíciles de aplicar a cada solicitud nueva. Un sistema abierto puede ahogar el archivo; uno demasiado estrecho puede rechazar justo la perspectiva que falta.

Primero medir, después decidir

La propuesta de De Kock cambia el orden. RIPE aceptaría la sesión, recogería datos durante unas dos semanas y evaluaría su contribución antes de decidir si pasa al archivo permanente. De Kock dijo que RIPE intentaría aprovechar los datos de prueba en sus herramientas; pidió a la comunidad debatir cómo ponerlos a disposición más allá de ellas. La plaza definitiva depende de la evaluación posterior.

La geografía por sí sola no resuelve la selección. Lo que importa es la topología que el feed revela: dos sesiones del mismo ASN pueden recorrer redes distintas en regiones diferentes. De Kock dijo que preferiría tablas completas cuando sea posible, que daría prioridad a sesiones en route servers de IXP y que sería más exigente con las conexiones multihop, que añaden trabajo operativo. De Kock presentó estas prioridades para recibir comentarios antes de redactar una nueva política.

El ensayo amplía la posibilidad de conectarse y retrasa la decisión de archivo. También crea una fecha de caducidad para observaciones que podrían ser irrepetibles. RIPE NCC aún no ha publicado la matriz de admisión ni las reglas de retención y acceso para feeds rechazados; esos documentos mostrarían cómo discutir una exclusión y si la investigación puede usar datos de corta duración.

Fuentes: transcripción de RIPE 93 · charla y resumen de Ties de Kock · política de peering de RIPE RIS · documentación de los colectores RIPE RIS.