Resumen

  • El 15 de octubre, la presidenta de RIPE, Mirjam Kühne, recordó que las reglas de la reunión no permiten grabar sin consentimiento e invitó a quienes usan gafas inteligentes con fines asistenciales a hablarlo con los organizadores.
  • RIPE 93 ya diferencia las preferencias sobre fotografías de las obligaciones para medios acreditados. Ninguna de esas páginas explica un mecanismo de consentimiento específico para dispositivos portátiles.

Análisis

Que una reunión sea abierta permite participar. No significa que los demás hayan aceptado quedar grabados. Esa diferencia cuesta más de percibir cuando el equipo de captura se lleva puesto en vez de sostenerse en la mano. La presidencia de RIPE la puso sobre la mesa en su avance de RIPE 93, publicado el 15 de octubre.

Mirjam Kühne explicó que la política de medios y el Código de Conducta de la reunión no permiten grabar sin consentimiento. En el mismo apartado invitó a las personas que emplean gafas inteligentes con fines asistenciales a conversar con los organizadores sobre su uso. El texto no anuncia una prohibición nueva ni una excepción para esos dispositivos. Sitúa dos necesidades en la misma conversación: evitar grabaciones no consentidas y no presumir que un equipo de asistencia se utiliza para vigilar.

La política de fotografía de RIPE 93 ofrece una señal reconocible. Quien no quiera aparecer en fotografías puede pedir en el registro un cordón amarillo con la indicación “Don’t Photograph Me”. Se pide a los demás asistentes que no fotografíen ni publiquen imágenes o vídeos de esas personas sin su consentimiento expreso. El fotógrafo oficial procurará evitarlas. Es una salvaguarda concreta para las imágenes, pero no constituye por sí sola un protocolo para todas las formas de grabación.

La política de acreditación tiene otro alcance: se dirige a representantes de medios acreditados. Les exige respetar la privacidad y confidencialidad, y obtener permiso explícito antes de publicar conversaciones privadas, entrevistas o fotografías. El Código de Conducta se aplica a una participación más amplia, presencial y en línea. Ni una acreditación, ni una entrada, ni el uso asistencial de un dispositivo prueban que otra persona haya consentido.

Los materiales públicos revisados no explican cómo comunicar el consentimiento ante un dispositivo portátil, si el audio requiere un aviso distinto ni qué pasos concretos seguirán los organizadores para hablar de un uso asistencial. Esa falta de detalle en las páginas consultadas no demuestra que no exista un procedimiento. Tampoco se afirma que todas las gafas inteligentes estén grabando. El problema operativo es que las personas puedan reconocer cuándo se captura algo y decidir si aceptan.

RIPE 93 está previsto en Sofía del 26 al 30 de octubre. La reunión aún no ha dado resultados con los que evaluar este recordatorio. Un criterio suficiente sería que la regla se entienda, que siga abierta la conversación sobre accesibilidad y que quien tenga una preocupación encuentre una vía sencilla para plantearla.

Fuentes