Resumen

  • El informe de actividad del segundo trimestre de 2026 de APNIC registra 99,17 % de disponibilidad para Honeynet, frente a una meta inferior al 5 % de inactividad de la infraestructura «central».
  • El mismo apartado afirma que terminó la actualización de la infraestructura y del software de los sensores. No identifica la ventana medida, los componentes incluidos ni el cálculo.

El porcentaje llegó sin reloj

Un 99,17 % luce impecable en una diapositiva. APNIC atribuye esa disponibilidad a Honeynet en su informe de actividad del segundo trimestre de 2026, adjunto a las actas del Consejo Ejecutivo adoptadas el 19 de octubre. La meta es mantener por debajo del 5 % el tiempo de inactividad de la infraestructura Honeynet «central». El documento añade que concluyó la actualización de esa infraestructura y del software de los sensores.

La resta es sencilla. Si la meta y el resultado usan el mismo periodo y denominador, menos de 5 % de inactividad equivale a más de 95 % de disponibilidad. El 99,17 % queda 4,17 puntos porcentuales por encima de ese umbral implícito; su complemento aritmético es 0,83 %. El resultado parece holgado. El método, en cambio, no se puede reconstruir con lo publicado.

El informe no fija las fechas inicial y final de la medición ni afirma que corresponda a todo el trimestre. Tampoco define qué entra en la categoría «central», cuántas comprobaciones aprobaron, qué cuenta como fallo o cómo se computa el mantenimiento programado. ¿Se mide cada minuto, cada sonda o una combinación ponderada de componentes? La actualización aparece como completada, pero no tiene fecha y el informe no aclara si su despliegue entró en la cifra.

La distinción importa porque Honeynet describe una cadena, no una caja única. Las páginas de seguridad de APNIC dicen que el proyecto recoge datos de más de 400 honeypots repartidos por el mundo y que la información sobre tráfico sospechoso alimenta herramientas como DASH. La disponibilidad del núcleo, el alcance de los sensores, la frescura del flujo y el acceso a un panel son piezas relacionadas; una no certifica las otras.

El informe también registra sesiones de intercambio de información sobre amenazas en Phoenix Summit, el taller de PKCERT y PacNOG, además de presentaciones en esos encuentros y en CyberQuest Honiara. APNIC pospuso contenidos de Honeynet al tercer trimestre porque hacía falta más información para extraer conclusiones. Esa cautela editorial tiene sentido. A la vez, deja una pregunta incómoda junto al porcentaje: si la evidencia necesita más datos antes de interpretarse, ¿por qué el indicador de servicio no trae el denominador que permitiría interpretarlo?

No hay base para afirmar que hubo una caída. APNIC no informa aquí de fallos de sensores, pérdida de datos ni perjuicio para miembros. El 99,17 % es una cifra declarada por la organización; no identifica qué sensores respondieron ni cuánto tardaron en llegar los datos a DASH. El porcentaje no debe hacer el trabajo de tres métricas distintas.

Una nota de método, no otra promesa

APNIC puede volver útil el siguiente informe con una ficha breve: fechas de medición, inventario de sistemas «centrales», frecuencia de las pruebas, umbral de error, total de comprobaciones, tratamiento de la operación programada y regla de ponderación. La frescura de la información de Honeynet y el número o proporción de sensores cubiertos deberían ir en líneas separadas.

Para un equipo de seguridad, un panel quieto puede significar que no surgió actividad relevante, que el flujo está atrasado o que el servicio se interrumpió. El resultado de Q2 puede ser correcto y aun así no resolver esa decisión.

Fuentes