Resumen

  • Andrew Owens, de NAPafrica, pidió poder ampliar Johannesburgo sin organizar otra mudanza de direcciones. En junio de 2026, la anterior seguía sin terminar tras ocho años.
  • Guardar espacio junto a una red puede ahorrarle trabajo a sus equipos. Pero ese espacio no está disponible para otro solicitante: AFRINIC pone un límite a la reserva y debate si necesita más direcciones.

Andrew Owens tenía que preparar la próxima ampliación de Johannesburgo sin haber cerrado una mudanza anterior. El representante de NAPafrica llevó esa dificultad a AFRINIC-37 el 24 de junio de 2026: ocho años después de empezar a cambiar las direcciones, el trabajo seguía sin terminar. Su petición era poder reservar el siguiente espacio con antelación, para no repetir la renumeración.

NAPafrica opera puntos de intercambio de Internet: lugares donde redes de distintas organizaciones se pasan datos directamente. Cambiar sus direcciones no equivale a corregir una ficha en un registro. Puede obligar a los equipos conectados a modificar ajustes y comprobar que siguen comunicándose. Quien recibe el bloque nuevo no controla por sí solo el calendario de todos los demás.

Ahí está lo que una reserva bien situada puede ahorrar: otro trabajo compartido, cuando las redes necesitan ampliar su capacidad de conexión. La alternativa no es dejar de crecer, sino averiguar con tiempo qué habrá que cambiar y con quién. El acta recoge el problema de Owens, pero no atribuye a esa transición cortes de servicio ni explica sus ocho años. La duración corresponde a su relato de junio, no a una estadística de toda África.

Su plan tenía medidas concretas. Johannesburgo ya contaba con dos bloques /23 y se acercaba al uso de un /22. Necesitaría otros dos /23 para alcanzar /21. Estos códigos describen tamaños de conjuntos de direcciones, no velocidades: cuanto menor es el número tras la barra, mayor es el conjunto. Owens pedía saber dónde cabría el siguiente paso; la reunión no se lo concedió.

El vecino que todavía no puede entrar

Si la ampliación puede hacerse al lado, quizá no sea necesario organizar ese traslado. De ahí el interés por el bloque vecino. Un /23 contiene 512 direcciones; cuatro suman 2.048, como un /21. Para reunirlos en un único /21 deben estar seguidos y alineados en el límite correcto.

Cuatro huecos separados y un espacio continuo pueden sumar lo mismo y servir para cosas distintas. En este caso se cuentan direcciones, no abonados ni redes participantes. La suma dice cuánto hay; la continuidad ayuda a saber si podrá utilizarse para la ampliación prevista.

AFRINIC ya contempla evitar una primera mudanza. La sección 11.4 de su manual de políticas prevé guardar el /24 vecino para que un IXP pueda crecer hasta /23 sin trasladarse a otro bloque. Sin embargo, no promete conservarlo indefinidamente: cuando el pool /16 ya no pueda entregar /23, las nuevas solicitudes podrán utilizar espacio reservado para futuras ampliaciones.

Para quien quiere abrir un intercambio, una reserva ajena es espacio que aún no puede solicitar. La política cambia esa prioridad cuando escasean los bloques del tamaño establecido. No hemos establecido que el umbral se haya alcanzado; el límite existe para que la espera tenga un final. Tampoco resuelve automáticamente el crecimiento posterior a /23, que fue precisamente el problema señalado por el personal.

Conviene leer con igual cuidado la sección 5.6.4.1. Su referencia a /24 limita la longitud del prefijo, no el número de direcciones a un máximo de 256. Un prefijo más corto representa un bloque mayor, y en ciertos casos se permiten varias asignaciones. Eso no convierte cualquier tamaño solicitado en un derecho automático.

No todas las direcciones hacen el mismo trabajo

La política separa un /16 para peering y el equivalente de otro /16 para gestión. El primero sirve al intercambio de tráfico entre las redes conectadas. El segundo sostiene tareas como supervisión, estadísticas, correo y atención de incidencias. Las direcciones de gestión no deben proceder del bloque de peering.

El personal informó de miembros que habían intercambiado esos usos en contra de las reglas y dijo estar trabajando con ellos para corregirlos. El pasaje no establece cuántos eran ni por qué lo habían hecho. Si el problema está en el uso o en el registro, duplicar el inventario no basta necesariamente para arreglarlo.

Tampoco basta con comprobar que un solicitante reúne los requisitos. La tabla de AFRINIC para los IXP pide presencia legal en África, o una organización representante cuando el intercambio no esté registrado, datos de al menos tres pares BGP y/o sus acuerdos firmados, y pruebas de que el intercambio es público y abierto. Es una comprobación de elegibilidad, no una previsión de crecimiento.

La reserva mayor sigue siendo una propuesta de debate

Paul Hjul preguntó si sería más adecuado reservar un /15 en vez de un /16. Habría el doble de direcciones. James Chirwa respondió que correspondía a la comunidad valorarlo y anunció estadísticas de consumo; Gregoire Ehoumi pidió el número de miembros afectados. Esa conversación no aprobó el aumento.

Los datos permitirían distinguir tres necesidades: más espacio total, bloques vecinos para crecer y correcciones de uso. Un porcentaje único de ocupación no muestra cuál pesa más. Esta investigación no ha establecido cuándo se difundieron después las estadísticas anunciadas; no permite afirmar que AFRINIC incumpliera el compromiso.

Jordi Palet puso otra posibilidad sobre la mesa: la RFC 8950, que permite anunciar rutas IPv4 utilizando una dirección IPv6 para el siguiente salto. La dirección de la próxima etapa del recorrido puede pertenecer, por tanto, a otro protocolo. Antes de hacerlo, los pares BGP deben confirmar que admiten la capacidad necesaria. La norma no demuestra que todos los servidores de rutas y participantes de un IXP estén preparados.

El siguiente solicitante también cuenta. Puede querer abrir un punto de intercambio, mientras otro pide que se le siga guardando un bloque para crecer. Atender a uno sin mirar al otro convierte una decisión de planificación en una disputa por el último hueco. Las reglas deben permitir explicar qué se reserva, durante cuánto tiempo y por qué.

Johannesburgo no determina cuánto IPv4 necesita toda África. Muestra algo más cercano al trabajo diario: conseguir una dirección nueva no libra a las personas de preparar el cambio. Si AFRINIC acierta con el siguiente espacio, las redes podrán planificar su ampliación con menos incertidumbre. Si tienen que trasladarse, necesitan saberlo con margen, no descubrirlo cuando todo lo demás ya esté listo.

Corrección del 21 de octubre de 2026: aclaramos el significado de /24 en la sección 5.6.4.1 y la condición para conservar el espacio vecino. Retiramos también un requisito de licencia atribuido incorrectamente a la tabla IXP; ello no implica exención de las leyes nacionales aplicables. Se mantienen la URL y la fecha de publicación originales.