Resumen

  • El primer borrador público del W3C, en junio de 2013, buscó un modelo de tiempo y efectos que recogiera lo común a las transiciones CSS, las animaciones CSS y las animaciones SVG.
  • El texto de 2014 añadió una interfaz para crear animaciones desde script y dejarlas correr en el navegador. El de 2023 precisa tiempo actual, pausa, inversión, finalización y cancelación.

Detrás del telón trabajan tres técnicos. Uno hace entrar un gráfico mediante una transición, otro lo gira con fotogramas clave, el tercero mueve una línea SVG. El público pide volver al instante en que la línea cruzó un punto importante. El editor descubre que los tres técnicos llevan cronómetros distintos. Puede colocar un temporizador de JavaScript al lado de cada uno y calcular todos los pasos intermedios. Entonces deja de editar la explicación y pasa a dirigir una fábrica de relojes diminutos.

El primer borrador público de Web Animations, del 25 de junio de 2013, señaló el origen del enredo. CSS Transitions, CSS Animations y SVG producían contenido animado con características parecidas, pero sus documentos las describían de formas diferentes. La propuesta reunió los conceptos compartidos de tiempo, intervalo y efecto en un modelo abstracto. Una línea temporal sitúa el momento, un efecto calcula valores intermedios y varios efectos pueden combinarse. El sitio conserva la elección de lo que quiere enseñar; el navegador obtiene una gramática común para hacerlo avanzar.

El borrador del 5 de junio de 2014 separó con claridad el modelo y la interfaz de programación. El script crea una animación; una vez creada, el agente de usuario la ejecuta. Esa distribución evita que la página tenga que pintar por su cuenta cada fotograma mediante un callback. El texto también coordinó esta interfaz con requestAnimationFrame, tanto en valores de tiempo como en orden de ejecución. El navegador lleva el mecanismo; el autor decide cuándo ponerlo en marcha y qué control ofrecer al lector.

Un botón de pausa cambia de categoría cuando el movimiento explica algo. En un esquema de red, el lector puede detener el viaje de un paquete y leer la etiqueta que acaba de aparecer. Un profesor puede recorrerlo a la inversa para mostrar su origen. Si la animación posee un tiempo actual y un estado que el script puede manejar, la página recupera un momento concreto sin inventar un reloj privado para cada técnica. La utilidad está en volver a la imagen que ayuda a pensar, no en hacer que todo se mueva por gusto.

El borrador Level 1 del 11 de octubre de 2018 siguió articulando calendarios, objetos de animación y efectos. El efecto indica qué cambia; el calendario marca el avance; el estado de reproducción explica si la pieza espera, corre, está en pausa o terminó. Cambiar velocidad y dirección exige reglas para ubicar el siguiente fotograma, aunque el dibujo permanezca igual. El botón de rebobinar parece simple porque debajo existe una idea coherente de «ahora».

El texto del 5 de junio de 2023 describe el panel con mucho más detalle: establecer tiempo actual o inicial, reproducir, pausar, terminar, cancelar, variar la velocidad e invertir la marcha. También define estados y promesas asociados a la preparación y la finalización. Una orden de pausa puede llegar antes de que comience la pieza o cuando está a punto de acabar. La especificación fija cómo debe pasar de un estado a otro para que el control no arroje al lector a un fotograma inesperado.

La historia de publicaciones del W3C fecha los borradores de 2013, 2014, 2018 y 2023. Esta historia trata de un reloj compartido para familias de animación y de las manos que el script puede poner en sus mandos. Usar más tarde el desplazamiento de la página como fuente de progreso responde a otra pregunta. Aquí, el editor elige cuándo la secuencia aclara una idea y cuándo conviene detenerla. El navegador se queda con el reloj. Los tres técnicos pueden concentrarse en la escena.