• Los compradores chinos ahora deben presentar los contratos de Nokia y Ericsson para revisiones de seguridad nacional de “caja negra” que pueden durar tres meses o más, sin transparencia sobre cómo se evalúa el equipo.
  • La cuota de mercado combinada de Nokia y Ericsson en China se ha desplomado del 12 por ciento en 2020 a alrededor del 4 por ciento en 2024, según Dell’Oro Group.

Qué sucedió

China está imponiendo restricciones estrictas a los proveedores europeos de telecomunicaciones Nokia y Ericsson, exigiendo que los contratos pasen por largas revisiones de seguridad nacional por parte de la Administración del Ciberespacio de China (CAC). El proceso otorga a las empresas chinas, que no enfrentan tal escrutinio, una ventaja competitiva significativa.

Los compradores de equipos de TI respaldados por el Estado, incluidos los operadores de redes móviles y las empresas de servicios públicos, ahora deben proporcionar documentación detallada sobre cada componente de los sistemas propuestos, incluida información sobre el contenido local y los esfuerzos chinos de investigación y desarrollo. Las revisiones pueden extenderse durante tres meses o más, creando incertidumbre que perjudica a los proveedores europeos.

Las restricciones se derivan de una actualización de 2022 de la ley de ciberseguridad de China que exige a los operadores de “infraestructura de información crítica” que presenten compras con riesgos potenciales de seguridad para su revisión por la CAC. El presidente Xi Jinping ha acelerado este impulso de autosuficiencia, declarando recientemente que China “no teme al poder ni a la coerción” y “se mantiene firme por sí misma con autosuficiencia”.

Por qué es importante

Las restricciones reflejan las propias preocupaciones de seguridad de Europa sobre los gigantes chinos de telecomunicaciones Huawei y ZTE, pero la acción europea ha sido mucho más titubeante. Mientras que la Cámara de Comercio de la UE en China ha descrito las reglas de localización como una “amenaza existencial” para las empresas europeas, la mayoría de los países europeos han dudado en imponer prohibiciones absolutas a los proveedores chinos.

La vacilación se debe a consideraciones económicas y diplomáticas. Un análisis de 2019 sugirió que prohibir a Huawei y ZTE costaría a las redes 5G europeas 55.000 millones de euros adicionales, mientras que las prohibiciones totales podrían tensar las relaciones con Pekín. Solo 11 países de la UE han tomado medidas significativas de seguridad 5G contra las empresas chinas, y 17 Estados miembros no han aplicado plenamente las recomendaciones del conjunto de herramientas 5G de la Comisión Europea.

La asimetría ha resultado costosa para los proveedores europeos. Nokia ha despedido a aproximadamente 2.000 empleados en la Gran China y planea recortar hasta 14.000 puestos de trabajo a nivel mundial para 2026, con el objetivo de ahorrar entre 800 millones y 1.200 millones de euros. Ericsson ha reportado caídas de ingresos similares en el mercado chino.

Una fuente de la industria cuestionó la disparidad: “¿Por qué Europa no hace lo mismo a cambio?”.