Resumen

  • Zotero abrió su beta pública el 5 de octubre de 2006 con una propuesta de investigación dentro del navegador: reunir referencias, documentos y notas.
  • Las novedades y reparaciones de la primavera de 2007 siguieron el trabajo más allá de la captura, desde copiar una cita hasta conservar un apunte y encontrar el archivo adjunto al importar.

Una referencia bibliográfica tiene pocas pertenencias. Autor, título, fecha: lista para salir. La persona que la ha leído lleva bastante más equipaje. Un PDF subrayado, una página guardada, una observación que enlaza dos documentos. Si al mudarse de programa llega únicamente la bibliografía, la investigación sigue esperando en el andén.

El folleto temprano de Zotero enseñaba una ficha del catálogo de Library of Congress y, debajo, una biblioteca dentro del navegador. Una flecha roja señalaba la captura. La herramienta, desarrollada en el Center for History and New Media de George Mason University, ofrecía reunir datos bibliográficos, imágenes, ficheros, páginas completas y notas. Firefox recibía un archivador con pretensiones de escritorio.

La beta pública se abrió el 5 de octubre de 2006. Recoger material allí mismo donde se leía evitaba parte del trajín de transcribirlo. Pero cada anotación añadida depositaba un trabajo nuevo en el programa. Una ficha se puede volver a buscar; recordar exactamente por qué un párrafo encendió una idea es otro encargo.

La frase también quería quedarse

La actualización de marzo de 2007 presentó anotaciones y resaltado sobre páginas guardadas, mejoras en la captura y una recomendación de hacer copia de seguridad. El ayudante de investigación ya tenía cosas que custodiar.

El historial oficial detalla ese trabajo. El 28 de marzo, QuickCopy permitió copiar referencias seleccionadas o exportarlas con el formato elegido. La misma versión ofreció situar los datos fuera del perfil de Firefox y localizar un adjunto desaparecido mediante un cuadro de diálogo. Había una salida hacia la escritura, otra decisión sobre el almacenamiento y una ayuda para recuperar el rastro de un fichero.

Al día siguiente se corrigió un error de guardado de notas de aquella versión. El 28 de abril apareció una reparación aún más fácil de reconocer: el texto arrastrado a una nota podía quedarse sin guardar si después no se editaba. La frase estaba a la vista, cómodamente sentada, mientras el programa todavía tenía pendiente inscribirla en el padrón.

Abril añadió copias automáticas de la base antes de actualizarla, el arrastre de elementos hacia cajas de texto web y aplicaciones externas, y formatos de salida específicos para distintos sitios. También corrigió rutas de adjuntos ausentes en las exportaciones Zotero RDF, un fallo que provocaba perder esos adjuntos al importar. Para que viajara el expediente, había que conservar las direcciones de sus piezas.

Poder llevarse lo trabajado

En su declaración del 3 de mayo de 2007, el equipo situó el control del contenido en manos del usuario y se comprometió con estándares de importación, exportación e intercambio. Las versiones anteriores permiten entender la mecánica de esa promesa: copiar una cita, retener una nota, mantener el vínculo con el fichero y guardar una versión de la base antes de tocarla.

El 31 de octubre salió Zotero 1.0 de la fase beta. El anuncio agradeció código, documentación, sugerencias y avisos de fallos. El archivo dentro del navegador se había construido también con esas molestias comunicadas por sus habitantes. Un buen anfitrión de la investigación abre la puerta al llegar y ayuda a que ninguna maleta quede dentro al marcharse.