• McKinsey & Company define el internet de las cosas como la conexión de sensores y actuadores en objetos físicos mediante redes cableadas e inalámbricas.
  • El término internet de las cosas surge de la presentación de Kevin Ashton en 1999, destacando el potencial de la tecnología RFID dentro del marco general de internet.
  • El internet de las cosas ha pasado de ser un concepto a una realidad cotidiana, integrándose en diversos aspectos de la vida, desde hogares inteligentes hasta sectores industriales y médicos.

¿Alguna vez se ha preguntado por qué la proliferación de objetos conectados a Internet se denomina también “Internet de las Cosas (IoT)”?

McKinsey & Company, una firma global de consultoría de gestión, explica: “Los sensores y actuadores incrustados en objetos físicos se vinculan mediante redes cableadas e inalámbricas, a menudo utilizando el mismo protocolo de internet (IP) que conecta internet”.

Esta definición plantea una pregunta intrigante: Si el IoT no pertenece inherentemente a Internet tal como lo entendemos habitualmente, ¿por qué se le denomina internet de las cosas?

Orígenes del internet de las cosas

La idea de dispositivos interconectados existe desde hace bastante tiempo, remontándose al menos a la década de 1970. En aquel entonces, se conocía comúnmente como computación omnipresente o internet integrado.

Sin embargo, el término internet de las cosas fue acuñado por Kevin Ashton en 1999 mientras trabajaba en Procter & Gamble.

Ashton, especialista en optimización de la cadena de suministro, buscaba captar la atención de la alta dirección sobre la Identificación por Radiofrecuencia (RFID), una tecnología innovadora en ese momento. Tituló su presentación internet de las cosas porque, en 1999, internet era el fenómeno más novedoso y comentado, lo que hizo que el término fuera adecuado y resonante.

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El IoT cobra impulso

En el verano de 2010, el concepto del internet de las cosas comenzó a cobrar impulso. Surgieron informes que revelaban que el servicio StreetView de Google había recopilado grandes cantidades de datos sobre las redes WiFi de las personas junto con sus imágenes de 360 grados. Esto provocó debates sobre si señalaba el inicio de una nueva estrategia de Google para indexar simultáneamente el mundo físico e internet.

Ese mismo año, el gobierno chino anunció que su Plan Quinquenal priorizaría el internet de las cosas como una iniciativa estratégica.

En 2011, Gartner, la compañía de investigación de mercado famosa por inventar el “ciclo de sobreexpectación para tecnologías emergentes”, añadió un nuevo fenómeno emergente a su lista: “El Internet de las Cosas”. Al mismo tiempo, revistas populares centradas en tecnología como Forbes, Fast Company y Wired comenzaron a usar IoT como parte de su vocabulario para describir este fenómeno.

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IDC, una firma global de inteligencia de mercado, publicó un informe en 2013 proyectando que el internet de las cosas se convertiría en un mercado de 8,9 billones de dólares para 2020.

La conciencia masiva del término internet de las cosas se disparó en enero de 2014 cuando Google anunció la adquisición de Nest por 3.200 millones de dólares.

El IoT se convierte en vida cotidiana

El IoT había evolucionado hacia un sistema que utiliza una variedad de tecnologías, incluyendo comunicación inalámbrica, sistemas integrados, sistemas microelectromecánicos (MEMS) e internet.

Esto abarca una amplia gama de aplicaciones, incluyendo teléfonos móviles, mantenimiento de edificios e incluso motores a reacción de aeronaves. Los dispositivos IoT se extienden a equipos médicos como monitores cardíacos implantados y transpondedores de biochip utilizados en animales de granja, lo que les permite transmitir datos a través de una red.