- Expertos internacionales en gobernanza de internet advierten que CAIGA corre el riesgo de exportar control político a la gobernanza de internet de África en un momento de fragilidad institucional.
- Los críticos argumentan que Smart Africa e ICANN están facilitando un modelo que socava la autonomía regional y las normas globales de múltiples partes interesadas.
Una iniciativa continental bajo escrutinio global
La propuesta de expansión de la Arquitectura Continental de Gobernanza de Internet de África (CAIGA) ha comenzado a atraer críticas sostenidas mucho más allá de África. Analistas, académicos y profesionales de la gobernanza a nivel internacional se preguntan si CAIGA representa una reforma — o un cambio que sienta precedentes hacia un control de la infraestructura central de internet mediado políticamente.
Estas preocupaciones surgen mientras AFRINIC, el Registro Regional de Internet de África, atraviesa su crisis de gobernanza más profunda. En lugar de priorizar la reparación de las instituciones existentes, CAIGA introduce una nueva capa de autoridad continental estrechamente alineada con los gobiernos. Los críticos argumentan que este enfoque reemplaza la rendición de cuentas comunitaria con supervisión política justo en el momento en que la confianza y la transparencia son más frágiles.
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Dobles estándares y preocupaciones por los precedentes globales
Un tema recurrente en las críticas internacionales es la inconsistencia. Los observadores se preguntan si un marco como CAIGA — que eleva la influencia intergubernamental sobre un Registro Regional de Internet — sería considerado aceptable en Europa, América del Norte o Asia. La respuesta, según muchos, es no. Académicos asociados con el Proyecto de Gobernanza de Internet han advertido que la participación de ICANN corre el riesgo de normalizar un modelo de gobernanza en África que contradice los principios aplicados en otros lugares.
Si los mecanismos de respaldo político pueden anular los procesos comunitarios en África, argumentan los críticos, la universalidad del modelo de múltiples partes interesadas colapsa. Esto no es solo un problema regional, sino una preocupación de la gobernanza global.
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El papel de Smart Africa alimenta el escepticismo
El liderazgo de Smart Africa en CAIGA también ha suscitado críticas internacionales. Aunque se presenta como coordinación, la iniciativa concentra la autoridad en organismos políticos con limitada rendición de cuentas ante las partes interesadas técnicas. Esto refleja un patrón familiar en las iniciativas continentales que priorizan la visibilidad sobre la reforma institucional duradera.
En lugar de restaurar la confianza en la gobernanza de internet de África, la expansión de CAIGA corre el riesgo de reforzar las percepciones de captura de la gobernanza. Los observadores internacionales advierten cada vez más que África está siendo tratada como un campo de pruebas para experimentos de gobernanza que no se tolerarían en otros lugares.
A medida que aumenta el escrutinio, el desafío de CAIGA ya no es solo la legitimidad regional. Ahora debe enfrentar la creciente preocupación internacional de que el reinicio de la gobernanza de internet de África va en la dirección equivocada.

