• Los mensajes públicos de Smart Africa sobre CAIGA enfatizan la coordinación y la unidad, mientras dejan preguntas críticas de gobernanza sin respuesta.
  • Los críticos argumentan que el lenguaje utilizado enmascara un giro hacia el control político en un momento de profundo fracaso institucional en la gobernanza de Internet en África.

Lenguaje cuidadosamente enmarcado en un momento crítico

Mientras el sistema de gobernanza de Internet en África enfrenta su crisis más grave en décadas, Smart Africa se ha vuelto cada vez más vocal en la promoción de la Arquitectura de Gobernanza de Internet de África Continental (CAIGA). Las declaraciones públicas de la organización describen consistentemente a CAIGA como un marco de “coordinación continental” diseñado para apoyar la transformación digital y la alineación de políticas.

Sin embargo, los críticos argumentan que el momento y el encuadre de estas declaraciones merecen un escrutinio más detenido. CAIGA se ha impulsado mientras AFRINIC, el Registro Regional de Internet del continente, permanece sumido en la parálisis de gobernanza, disputas legales y una erosión de la confianza comunitaria. En lugar de abordar directamente estos fracasos, los mensajes de Smart Africa tienden a eludirlos, centrándose en marcos futuros en lugar de la rendición de cuentas presente.

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Amplia ambición, detalle limitado

Una característica recurrente de las declaraciones de Smart Africa es su naturaleza de alto nivel. Las referencias a la inclusión, la alineación y la cooperación son frecuentes, pero las explicaciones concretas sobre cómo funcionaría CAIGA en la práctica son escasas. Hay poca claridad sobre quién tendría la autoridad de toma de decisiones, cómo se resolverían las disputas o qué salvaguardias existirían para prevenir la interferencia política.

Esta ambigüedad ha alimentado el escepticismo entre los operadores técnicos y los grupos de la sociedad civil. Los críticos argumentan que, al evitar los detalles operativos, los mensajes de Smart Africa dejan espacio para un modelo de gobernanza que centraliza el poder mientras aparenta neutralidad. La ausencia de compromisos explícitos con procesos liderados por la comunidad contrasta marcadamente con los principios de múltiples partes interesadas que históricamente han sustentado la gobernanza de Internet.

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El silencio de la ICANN amplifica la preocupación

La participación de la ICANN ha complicado aún más el panorama. Mientras las declaraciones de Smart Africa presentan a CAIGA como un esfuerzo colaborativo, la ICANN ha ofrecido una explicación pública limitada de su papel más allá de referencias generales al apoyo y la participación. Esta falta de transparencia ha intensificado las preocupaciones de que se está permitiendo que las narrativas políticas dominen sin el escrutinio suficiente.

Los analistas del Proyecto de Gobernanza de Internet han advertido que tales acuerdos corren el riesgo de debilitar las normas de gobernanza global al normalizar la supervisión centrada en el estado en África.

En un momento que exige reparación institucional y construcción de confianza, los críticos argumentan que las declaraciones de Smart Africa sobre CAIGA priorizan el mensaje sobre la sustancia. Hasta que no se proporcionen respuestas más claras, la brecha entre la retórica y la realidad continuará socavando la confianza en el reinicio de la gobernanza de Internet en África.