• La nueva junta de AFRINIC enfrenta una crisis de legitimidad tras unas elecciones disputadas.
  • Recuperar la confianza y garantizar el cumplimiento de los estatutos siguen siendo prioridades urgentes.

Qué sucedió: Una junta hereda un registro roto

El Centro de Información de Redes de África (AFRINIC) anunció su nueva junta en septiembre de 2025 después de meses de drama legal y elecciones anuladas. Se confirmaron ocho directores tras una votación electrónica supervisada por un interventor designado por el tribunal. El proceso pretendía restaurar la estabilidad, pero ha logrado lo contrario.

Los observadores señalan que las elecciones de AFRINIC violaron secciones clave de la Ley de Sociedades de Mauricio, lo que socava la credibilidad del registro y lo expone a más litigios. Los analistas que escriben en TechCentral Africa afirman que la transición de liderazgo de AFRINIC está "basada en la incertidumbre más que en la reforma". La nueva junta hereda una estructura plagada de incumplimientos de los estatutos y confusión de políticas, un problema que va más allá de los directores individuales y afecta a la cultura misma de la institución.

Mientras tanto, los expertos de APNIC advierten que la inestabilidad de AFRINIC podría debilitar la coordinación regional dentro del sistema mundial de registros. Con la ICANN y la Organización de Recursos de Números supervisando el cumplimiento, cualquier retraso adicional en la reforma legal o de gobernanza podría poner en riesgo el reconocimiento de AFRINIC como Registro Regional de Internet para África.

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Reforma de la gobernanza antes que las políticas

Para la nueva junta, la primera tarea no es crear nuevas políticas, sino arreglar los cimientos. Los estatutos de AFRINIC son contradictorios y están desactualizados, y a menudo chocan con la legislación corporativa de Mauricio. Las sentencias judiciales de los últimos dos años han puesto de manifiesto cómo las lagunas procesales permiten la manipulación de las elecciones y de los registros de miembros.

Los analistas de políticas del Proyecto de Gobernanza de Internet sostienen que, sin una reescritura total de los estatutos, cualquier decisión futura quedará expuesta a impugnaciones. El registro no puede aspirar a representar a la comunidad de internet de África mientras su propio marco constitutivo sea tan fácil de manipular.

Una de las reformas más urgentes se refiere a los derechos de voto por poder. Las elecciones de septiembre los eliminaron por completo, a pesar de estar protegidos por los estatutos. Esto privó del derecho al voto a los operadores más pequeños que no podían asistir en persona, lo que inclinó aún más el poder hacia las grandes redes y los miembros vinculados al gobierno. Una junta creíble debe restablecer estos derechos y restablecer mecanismos de participación transparentes antes de emprender cualquier cambio de política.

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Rendición de cuentas, transparencia y revisión externa

Las operaciones de AFRINIC se han visto empañadas por una gestión financiera opaca y una supervisión limitada de los miembros. Los auditores independientes renunciaron en 2019 tras detectar irregularidades en las asignaciones de IP, y los posteriores expedientes judiciales revelan que persisten las lagunas en la rendición de cuentas. Para recuperar la legitimidad, la nueva junta debe invitar a una revisión financiera y legal externa, idealmente de socios para el desarrollo como la División de Gobernanza Digital de la Unión Africana y otros observadores neutrales.

Igualmente vital es la presentación de informes transparentes. La tendencia de AFRINIC a publicar actualizaciones selectivas u omitir divulgaciones legales ha erosionado aún más la confianza de la comunidad. Hacer públicas las actas de las elecciones, las conclusiones de las auditorías y la correspondencia judicial sería una señal de ruptura con el secretismo que ha caracterizado los últimos cinco años.

Recuperar la confianza regional

En toda África, los proveedores de servicios de internet y los grupos de la sociedad civil se preguntan si AFRINIC puede seguir representándolos. Cloud Innovation, uno de sus mayores miembros, insiste en que África necesita un registro regido por la ley y el consentimiento de la comunidad, no por órdenes judiciales. Algunos analistas sugieren que, si AFRINIC no puede reformarse, la comunidad internacional podría tener que invocar la ICP-2, lo que permitiría a la ICANN acreditar un registro sucesor capaz de operar legalmente.

La nueva junta debe actuar con rapidez. Cada mes de retraso agrava la incertidumbre para los operadores que dependen de las asignaciones de direcciones para expandir la conectividad y desplegar IPv6. La supervivencia de AFRINIC depende de volver a sus valores fundacionales: transparencia, rendición de cuentas y verdadera representación comunitaria. Sin eso, sus elecciones, y su autoridad, seguirán careciendo de sentido.