• Los agentes inteligentes son programas sofisticados capaces de tomar decisiones y proporcionar servicios de forma autónoma basándose en su entorno, las entradas del usuario y las experiencias pasadas.
  • Los tipos de agentes inteligentes incluyen agentes reactivos simples, agentes reactivos basados en modelos, agentes basados en objetivos, agentes basados en utilidad y agentes de aprendizaje, cada uno con características específicas para la resolución de problemas y la toma de decisiones.
  • Entre los ejemplos de agentes inteligentes se incluyen asistentes de IA como Alexa y Siri, Google Assistant que utiliza aprendizaje automático y procesamiento del lenguaje natural, y vehículos autónomos que usan sensores y navegación GPS para circular de forma independiente por el tráfico.

En inteligencia artificial, un agente inteligente (IA) es una entidad que actúa de manera inteligente. Percibe su entorno, toma acciones autónomas para alcanzar sus objetivos y puede mejorar su rendimiento mediante el aprendizaje o la adquisición de conocimiento.

¿Qué es un agente inteligente?

Un agente inteligente es un programa sofisticado capaz de tomar decisiones o prestar servicios basándose en su entorno, las entradas del usuario y las experiencias pasadas. Estos agentes funcionan de forma autónoma, recopilando información ya sea siguiendo un horario preestablecido o en respuesta a las solicitudes del usuario. A menudo llamados bots (abreviatura de robots), los agentes inteligentes utilizan parámetros definidos por el usuario para buscar en áreas específicas de Internet, extraer datos relevantes y presentarlos a los usuarios de forma periódica o a demanda.

Los agentes inteligentes de datos destacan en la extracción de información especificada, como palabras clave o fechas de publicación, utilizando técnicas de inteligencia artificial y aprendizaje automático. Emplean diversos sensores como micrófonos y cámaras para la entrada, y efectores como dedos y ruedas para interactuar con su entorno. Luego se utilizan actuadores como altavoces y pantallas para entregar la salida a los usuarios. Este proceso, en el que los agentes entregan información a los usuarios, se conoce como tecnología de notificaciones push.

Las características clave de los agentes inteligentes incluyen la adaptabilidad mediante el aprendizaje a partir de experiencias, la capacidad de resolver problemas en tiempo real, el análisis de tasas de éxito o error y el uso de almacenamiento basado en memoria para una recuperación eficiente de datos. Estas características hacen que los agentes inteligentes sean herramientas invaluables para tareas que van desde la recopilación de información hasta la toma dinámica de decisiones.

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Tipos de agentes inteligentes

Agentes reactivos simples

Estos agentes operan en el estado presente sin tener en cuenta el historial pasado. Responden según la regla evento-condición-acción (ECA), donde un evento desencadena que el agente consulte un conjunto de reglas predefinidas para actuar.

Agentes reactivos basados en modelos

Similares a los agentes reactivos simples, estos agentes actúan basándose en reglas pero tienen una comprensión más completa de su entorno. Mantienen un modelo del mundo que incluye datos históricos para fundamentar sus acciones.

Agentes basados en objetivos

También conocidos como agentes racionales, estos agentes van más allá de los agentes basados en modelos al incorporar información de objetivos. Tienen en cuenta los resultados deseables al tomar decisiones.

Agentes basados en utilidad

Estos agentes, similares a los agentes basados en objetivos, incorporan medidas de utilidad para evaluar posibles escenarios. Evalúan cada acción en función de criterios como la probabilidad de éxito o el uso de recursos para maximizar los resultados deseados.

Agentes de aprendizaje

Estos agentes mejoran continuamente su conocimiento del entorno utilizando algoritmos de aprendizaje. Reciben retroalimentación sobre las medidas de rendimiento y ajustan gradualmente sus acciones para mejorar la eficiencia y la eficacia, reflejando la evolución de los sistemas de IA.

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Ventajas de los agentes inteligentes

Esta definición de inteligencia artificial evita estratégicamente varias líneas de crítica. A diferencia del test de Turing, se abstiene de cualquier referencia a la inteligencia humana. En consecuencia, elude los debates sobre la autenticidad de la inteligencia, ya sea “real” o “simulada” (es decir, inteligencia “sintética” frente a “artificial”), y no implica la presencia de una mente, conciencia o comprensión genuina (evitando así la “hipótesis de la IA fuerte” de John Searle).

Además, no intenta trazar distinciones rígidas entre comportamientos considerados “inteligentes” o “no inteligentes”; en cambio, los programas se evalúan únicamente en función de su función objetivo.

Es importante destacar que esta definición ofrece varias ventajas prácticas que impulsan la investigación en IA. Proporciona un método fiable y científico para evaluar programas; los investigadores pueden comparar directamente o integrar diversos enfoques para problemas específicos evaluando qué agente destaca en la optimización de una “función objetivo” determinada. Además, establece un lenguaje común para la comunicación interdisciplinaria, tendiendo puentes entre campos como la optimización matemática (basada en “objetivos”) y la economía (que adopta un concepto similar de “agente racional”).

Ejemplos de agentes inteligentes

Los asistentes de IA, como Alexa y Siri, ejemplifican agentes inteligentes de IA que utilizan sensores para percibir las solicitudes de un usuario y recopilar datos de Internet de forma autónoma sin la intervención directa del usuario. Tienen la capacidad de recuperar información sobre su entorno, como las condiciones meteorológicas y la hora.

Google Assistant es otro ejemplo destacado de agente inteligente de IA. Mediante el uso de tecnología de aprendizaje automático y procesamiento del lenguaje natural, puede responder a las consultas de los usuarios y realizar tareas, como iniciar llamadas telefónicas a los contactos designados mediante comandos de voz.

Los vehículos autónomos representan otra forma de agentes robóticos inteligentes. Estos vehículos aprovechan sensores, navegación por Sistema de Posicionamiento Global (GPS) y cámaras para tomar decisiones en tiempo real en entornos dinámicos, lo que les permite circular por el tráfico de forma autónoma.