- El legislador republicano Michael McCaul ha acusado a la administración Biden de no impedir que SMIC de China fortalezca su industria de fabricación de chips y su complejo militar-industrial.
Lo ocurrido
Ellegislador estadounidense Mike Gallagherestá pidiendo medidas más enérgicas contraSMIC, un importante fabricante chino de chips, por preocupaciones de seguridad nacional. Gallagher, quien preside el Comité Selecto de la Cámara sobre China, cree que SMIC podría estar vinculado con el ejército chino, lo que podría representar una amenaza para la seguridad de EE. UU. Está instando al gobierno de EE. UU. a imponer sanciones y restricciones a la exportación más estrictas a la empresa, limitando su acceso a la tecnología avanzada de semiconductores estadounidense.
Este llamado a medidas más fuertes se produce en medio de crecientes tensiones entre EE. UU. y China por cuestiones tecnológicas y de seguridad. Si bien SMIC niega cualquier conexión militar e insiste en que sus productos son para uso civil, EE. UU. ve su creciente influencia en la industria de semiconductores como una amenaza potencial.
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Por qué es importante
Esta noticia es importante porque pone de relieve las crecientes tensiones entre EE. UU. y China por los semiconductores, una tecnología clave tanto para la seguridad nacional como para el poder económico. El legislador estadounidense Mike Gallagher está pidiendo sanciones más duras contra SMIC, un fabricante chino de chips, debido a preocupaciones sobre sus vínculos con el ejército chino. El objetivo es prevenir el uso indebido de tecnología avanzada de semiconductores con fines militares.
Esta cuestión forma parte de la rivalidad más amplia entre EE. UU. y China por el dominio tecnológico. Ambos países compiten por el liderazgo en la industria de semiconductores, lo que podría influir en las dinámicas de poder global y las relaciones comerciales.
Restringir el acceso de SMIC a la tecnología estadounidense podría interrumpir las cadenas de suministro globales, afectando a industrias que dependen de estos componentes críticos. Además, esto podría ralentizar el progreso de China en el desarrollo de su propia industria de semiconductores, obligando a ambos países a invertir más en producción nacional, lo que podría remodelar la economía tecnológica global.

