- Solo alrededor de un tercio de los 85 países en la cumbre de IA Responsable en el Ámbito Militar en A Coruña firmaron una declaración no vinculante sobre principios para el uso de IA en la guerra.
- Estados Unidos y China, las principales potencias mundiales en IA militar, optaron por no firmar, exponiendo las líneas de fractura estratégicas en la gobernanza global de las tecnologías de defensa emergentes.
Qué pasó: Las normas de IA se enfrentan a la resistencia de las superpotencias
Una cumbre destinada a establecer directrices éticas para la inteligencia artificial en la guerra terminó con una fuerte división, ya que Estados Unidos y China se negaron a respaldar una nueva declaración internacional.
La cumbre de IA Responsable en el Ámbito Militar (REAIM) en A Coruña, España, concluyó con solo 35 de 85 naciones participantes firmando una declaración de principios no vinculante. El marco propuesto enfatizaba mantener el control humano sobre los sistemas de IA, una cadena de mando militar clara y una evaluación de riesgos exhaustiva.
La negativa de las dos principales potencias mundiales en IA militar a firmar se considera un revés significativo para los esfuerzos por crear normas globales. Subraya cómo la rivalidad estratégica está sofocando la cooperación en la gobernanza de las tecnologías emergentes del campo de batalla, desde las armas autónomas hasta la inteligencia impulsada por IA.
El ministro de Defensa neerlandés, Ruben Brekelmans, describió la dinámica como un “dilema del prisionero”, donde las naciones apoyan la IA responsable en teoría pero temen quedar en desventaja si los adversarios no siguen las mismas reglas.
El estancamiento pone de relieve la creciente brecha entre las capacidades de IA militar que avanzan rápidamente y los esfuerzos internacionales estancados por regularlas. El resultado en España sugiere que, por ahora, la carrera por la supremacía de la IA está anulando el impulso para establecer límites éticos compartidos para su uso en la guerra.
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Por qué es importante
La negativa de Washington y Pekín —las dos naciones con los programas de IA militar más avanzados y estratégicamente enfocados— a respaldar incluso una declaración no vinculante marca una clara línea de falla en la gobernanza de la IA. Pone de relieve lo polémico que se ha vuelto el tema de la automatización y autonomía militar a medida que las capacidades de IA avanzan rápidamente.
A diferencia de cumbres anteriores en La Haya (2023) o Seúl (2024), que produjeron compromisos más amplios pero menos concretos respaldados por más países, la cumbre de este año produjo un conjunto más claro de principios que muchas grandes potencias no estaban dispuestas a respaldar plenamente.
Desde una perspectiva de seguridad, estos acontecimientos refuerzan la idea de que la IA ya no es una cuestión tecnológica de nicho, sino una variable central en la competencia estratégica internacional, con importantes implicaciones para la planificación militar, la cohesión de las alianzas y los regímenes de control de armamentos. En los mercados financieros, los analistas señalan que la incertidumbre en los marcos de gobernanza tiende a aumentar la inversión en sistemas de IA de doble uso, ya que las empresas y los Estados compiten por asegurar ventajas competitivas.

