Una nueva “Carta contra el Fraude en las Telecomunicaciones” compromete a las principales redes a introducir tecnología para bloquear que los centros de llamadas fraudulentas en el extranjero suplanten números del Reino Unido. La iniciativa busca mejorar la trazabilidad de las llamadas fraudulentas e incluye asociaciones con el regulador Ofcom y el gobierno, reconociendo el fraude como un problema de seguridad nacional. Lo que sucedió: los gigantes de las telecomunicaciones del Reino Unido se comprometen a acabar con la suplantación de números de teléfono en un año.
Seis de las mayores empresas de telecomunicaciones del Reino Unido, incluidas BT/EE, Virgin Media O2, Vodafone/Three, Tesco Mobile, TalkTalk y Sky, se han comprometido a actualizar sus redes e implementar nueva infraestructura de seguridad para evitar las llamadas de “suplantación de números” durante los próximos 12 meses. El acuerdo, conocido como la segunda Carta contra el Fraude en las Telecomunicaciones, cuenta con el apoyo del organismo industrial Comms Council UK (CCUK) y del gobierno.
En virtud de la carta, las empresas desplegarán tecnología que puede detectar cuando una llamada supuestamente de un número del Reino Unido se origina en el extranjero, una táctica común utilizada por los estafadores para hacerse pasar por bancos o departamentos gubernamentales. También trabajarán con Ofcom para establecer mecanismos mejorados de rastreo de llamadas, de modo que el origen de las llamadas sospechosas pueda identificarse de manera más fiable.
Lea también: Ofcom obliga a los operadores móviles a abordar los mensajes fraudulentos Lea también: La nueva función de Apple: sellos de marcas en llamadas y correos electrónicos Por qué es importante La suplantación de números de teléfono se ha convertido en una de las formas más persistentes y dañinas de fraude financiero en el Reino Unido.
Una investigación del Ministerio del Interior indica que muchos consumidores contestan una llamada simplemente porque parece provenir de un número de confianza del Reino Unido, mientras que tres cuartas partes de las personas se muestran reacias a contestar llamadas de números internacionales documentados públicamente. Al comprometerse con mejoras de infraestructura en toda la industria, las empresas de telecomunicaciones están señalando que la prevención del fraude ya no es una cuestión de acciones aisladas, sino un desafío sistémico que requiere colaboración intersectorial.
La carta se alinea con medidas regulatorias anteriores de Ofcom para abordar problemas relacionados; por ejemplo, una prohibición previa del arrendamiento de títulos globales que permitía a los delincuentes interceptar llamadas o mensajes de texto. Para los consumidores, la promesa es clara: menos llamadas engañosas, menor riesgo de estafas por suplantación de identidad y una mayor confianza en lo que aparece en la pantalla de su teléfono.
Para los sectores de telecomunicaciones y servicios financieros, proporciona una base necesaria para construir defensas más resistentes, justo cuando los estafadores adoptan herramientas cada vez más sofisticadas. El plazo de 12 meses también añade urgencia, convirtiendo los elevados compromisos en una prueba tangible de cumplimiento.

