Resumen

  • La tarifa estándar de Twilio Verify es de 0,05 dólares por verificación aprobada. Un código incorrecto, caducado o abandonado evita esa tarifa, pero los intentos de SMS pueden generar cargos propios.
  • Una verificación puede dar lugar a varios intentos de comunicación. El precio por intento excluye la tarifa de éxito y puede tardar hasta 24 horas tras la entrega en quedar definitivo.

Un inicio de sesión fallido, dos libros de cuentas

El usuario pulsa «reenviar código» y luego cierra la ventana. Para producto, la sesión no convirtió. Para el canal SMS, hubo dos intentos. La página oficial de precios marca exactamente dónde se separan las cuentas: con el flujo normal de códigos, los 0,05 dólares de Verify se devengan al aprobarse el código correcto. Los intentos de mensaje se facturan por la vía del canal; Twilio señala que los SMS se cobran por intento, sin supeditarlo a la entrega. La etiqueta «verificación fallida» no borra esos envíos.

La referencia pública para un SMS estadounidense es de 0,0083 dólares. Con ese precio de ejemplo, 100 intentos de SMS y cero aprobaciones dan 0 dólares de tarifa estándar de verificación y 0,83 dólares de intentos SMS, antes de otros cargos aplicables. Es una cuenta ilustrativa con la tarifa publicada, no un recibo de cliente. País, operador, segmentos, canal y contrato modifican el importe. Hay una segunda trampa de configuración: si el cliente crea y valida sus propios códigos, Twilio cobra la tarifa de verificación por intento creado. El método elegido para el código cambia el disparador del cargo básico.

La API de Verification Attempts permite leer la cuenta de los envíos. Twilio define cada intento como una comunicación con el usuario que contiene un código; una verificación puede provocar varios. Su interfaz, en beta pública, consulta los últimos 30 días y devuelve canal, estado de conversión y precio del intento. Ese precio cubre el coste de canal y deja fuera la tarifa por verificación exitosa. Puede variar mientras avanza el mensaje y tardar hasta 24 horas después de la entrega en ser final. Para determinados países y operadores, Twilio advierte que quizá falten precio y estado. Cerrar las cuentas con el primer extracto del día es una forma de perder el rastro.

Fraud Guard añade los intentos permitidos, los bloqueados y un ahorro estimado. El ahorro se calcula con precios SMS estándar sobre mensajes que el sistema evitó enviar. Esa cifra mide un escenario evitado; el precio del intento registra un gasto. Restarlos como si fueran dos movimientos bancarios infla la confianza en el ahorro y oculta el gasto real.

La autenticación se compra con tráfico, incluso cuando el resultado es un «no». Un producto que invita a repetir el envío está tomando una decisión de costes cada vez que ofrece ese botón.

Fuentes