- Las acciones centradas en SMR, como las de Oklo y BWX Technologies, han subido fuertemente después de que Trump defendiera la tecnología nuclear para alimentar la IA.
- El repunte destaca un cambio en la política de EE. UU. que vincula la energía nuclear con las necesidades energéticas de los centros de datos de IA, lo que plantea implicaciones de inversión y regulatorias.
Qué ocurrió
Las acciones de empresas de SMR (reactores modulares pequeños) como Oklo y BWX Technologies se dispararon después de que Donald Trump respaldara públicamente la energía nuclear como clave para impulsar la infraestructura de IA. Las declaraciones de Trump están en línea con las medidas presupuestarias propuestas que buscan acelerar la concesión de licencias de SMR y eliminar obstáculos regulatorios. Oklo subió más del 25% por nuevos pedidos de reactores vinculados a la defensa, mientras que BWX ganó con las optimistas llamadas de los analistas.
Uninforme de BNP Paribasproyectó recientemente que los centros de datos de IA podrían consumir casi el 10% de la electricidad de EE. UU. para 2030, intensificando la presión para soluciones energéticas alternativas. Los SMR, destacados enInvestopediapor su velocidad y escala, están ahora en el centro de la convergencia entre energía y tecnología en EE. UU.
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Por qué es importante
El aumento de las acciones de SMR subraya un giro estratégico: el apoyo de Trump a la tecnología nuclear está redefiniendo la política energética en torno a la demanda de energía para IA. A medida que el consumo eléctrico para IA y centros de datos se dispara, las redes tradicionales tienen dificultades, lo que lleva a los responsables políticos de EE. UU. a adoptar soluciones nucleares. Los SMR ofrecen alternativas escalables y de construcción más rápida, lo que los hace atractivos para los proveedores de defensa y nube.
Esta tendencia no es solo financiera: señala cambios estructurales en la estrategia energética nacional, combinando política industrial, ambición tecnológica y revisión regulatoria. Pero persisten desafíos: la seguridad, el costo, la velocidad de las licencias y el suministro de uranio crean variables que podrían limitar la ola. Para los inversores, el repunte plantea una nueva clase de riesgo-recompensa vinculado a la geopolítica, la regulación y la creciente demanda de infraestructura de IA. En resumen, esto no es solo una ganancia bursátil inesperada: es un barómetro del realineamiento energético-tecnológico de Estados Unidos.

