- El presidente Donald Trump ha impuesto un arancel del 25% a ciertos chips de computación avanzada, incluidos los modelos H200 de Nvidia y MI325X de AMD, citando la seguridad nacional.
- El arancel excluye muchos chips utilizados internamente para infraestructura de IA y tecnología, lo que plantea preguntas sobre la política de semiconductores más amplia y el impacto comercial.
Qué sucedió:EE.UU. impone un arancel específico del 25% a chips importados de alta gama
El 14 de enero de 2026, el presidente de EE.UU., Donald Trump, firmó una proclamación que impone un arancel del 25% a ciertos chips de computación avanzada importados, en particular los procesadores H200 de Nvidia y MI325X de AMD. La decisión sigue a unainvestigación de nueve meses bajo la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962, que permite establecer aranceles por motivos de seguridad nacional.
El arancel está definido de manera limitada y no se aplica a chips importados para centros de datos de EE.UU., startups, aplicaciones de consumo no destinadas a centros de datos, industriales civiles o usos del sector público. Esta exención tiene como objetivo proteger partes del ecosistema tecnológico nacional mientras apunta al flujo de chips de alto rendimiento que podrían ser reexportados o vendidos en el extranjero.
Además, la proclamación exige que los chips fabricados en Taiwán —un centro de fabricación clave para empresas como Nvidia y AMD a través de socios como Taiwan Semiconductor Manufacturing Co. (TSMC)— y destinados a China pasen por laboratorios de prueba de EE.UU. antes de la exportación, sometiéndolos al nuevo arancel.
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Por qué es importante
La medida arancelaria forma parte de un esfuerzo más amplio de la administración Trump para reducir la dependencia de EE.UU. de las cadenas de suministro de semiconductores extranjeras y fomentar la producción nacional. Estados Unidos fabrica actualmente solo alrededor del 10% de los chips que consume, lo que lo deja dependiente de productores extranjeros, particularmente en Taiwán.
Los defensores argumentan que dichos aranceles pueden incentivar la relocalización de la fabricación de semiconductores y proteger las cadenas de suministro tecnológicas de disrupciones geopolíticas. Sin embargo, los críticos cuestionan el impacto práctico, señalando que los aranceles pueden aumentar los costos para las empresas tecnológicas estadounidenses que dependen de chips avanzados para la investigación de IA, servicios en la nube y operaciones de centros de datos. Eximir los chips para uso doméstico de IA sugiere una tensión entrelos objetivos de seguridad y la demanda industrial.
También existe incertidumbre sobre la eficacia de los aranceles en una industria donde el diseño y la fabricación están entrelazados globalmente. Por ejemplo, aunque Nvidia y AMD diseñan muchos de sus chips en Estados Unidos, la fabricación real a menudo ocurre en el extranjero. Los analistas temen que los aranceles dirigidos a las importaciones no cambien significativamente los patrones de fabricación a largo plazo sin inversiones complementarias, como las proporcionadas por la Ley CHIPS y Ciencia para incentivar la producción en EE.UU.
Además, el alcance limitado del arancel puede dejar porciones significativas del comercio de semiconductores fuera del gravamen, lo que plantea preguntas sobre la estrategia comercial e industrial más amplia. Si los aranceles se ampliarán para cubrir una gama más amplia de chips y productos derivados sigue siendo una pregunta abierta, con posibles ramificaciones para las cadenas de suministro globales de IA y tecnología.

