• El centro de datos de IA de Meta en la parroquia de Richland, Luisiana, actualmente estimado en $67 mil millones.
  • El proyecto subraya la naturaleza voraz en energía de la IA a gran escala, y muestra que la capacidad energética se ha convertido en un campo de batalla estratégico en la carrera por la supremacía tecnológica.

Qué sucedió: Trump revela el centro de datos de IA récord de Meta en Luisiana

Durante una reunión del Gabinete, el presidente de EE. UU., Donald Trump, mostró un gráfico —supuestamente proporcionado por el CEO deMeta, Mark Zuckerberg— que superponía el centro de datos de IA planificado, demostrando su enorme escala física. Dio a conocer que el costo del proyecto era de aproximadamente $67 mil millones.

Meta está construyendo la instalación en la parroquia de Richland, Luisiana, Estados Unidos, bajo su división reorganizada Superintelligence Labs. La compañía ha contratado a los socios financieros PIMCO y Blue Owl Capital para recaudar aproximadamente $29 mil millones para ayudar a financiar la construcción.

Trump utilizó el proyecto como un caso de estudio en una narrativa nacional más amplia: advirtiendo que el crecimiento explosivo de la IA podría triplicar la demanda de electricidad de EE. UU., y destacando la importancia estratégica de la infraestructura energética en la carrera mundial de la IA.

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Por qué es importante

Esta revelación es significativa en múltiples frentes. Primero, la escala y el costo lo marcan como potencialmente el mayor centro de datos de un solo usuario jamás construido, eclipsando cualquier inversión anterior en el sector.

Segundo, el proyecto deja al descubierto las demandas astronómicas de energía de la infraestructura de IA. La afirmación de Trump de que la producción de energía de EE. UU. podría necesitar duplicarse o triplicarse para mantener el ritmo presenta a la IA no como una novedad digital, sino como una fuerza industrial.

La dependencia de los combustibles fósiles —destacada en otros informes recientes—, incluida la energía a gas para alimentar la computación a hiperescala, plantea serias preguntas sobre las implicaciones ambientales de la expansión de la IA.

Tercero, la ubicación en Luisiana es estratégicamente significativa. El estado está emergiendo para industrias intensivas en energía, y combina la abundante producción de gas natural, tarifas eléctricas competitivas y una infraestructura en expansión que busca atraer proyectos importantes como el centro de datos de Meta