Resumen

  • Los prefijos asignados durante los siete años anteriores representan alrededor del 20 % de las transferencias registradas en 2025, pero menos del 2 % de las direcciones transferidas.
  • Los bloques asignados 13–25 años antes aportan más del 55 % del volumen. Los de 20 años o más suman cerca del 40 % y aparecen en el 28 % de los registros.

En 2025, el mercado de transferencias IPv4 llevó dos cuentas. Una contó trámites. La otra, direcciones. El resultado cambia según cuál se mire.

Un análisis de registros de los Regional Internet Registries publicado en el sitio de ARIN sitúa los prefijos asignados durante los siete años previos en aproximadamente una quinta parte de las operaciones registradas. Su cuota de las direcciones transferidas queda por debajo del 2 %. El volumen lo sostienen bloques bastante más antiguos: los asignados entre 13 y 25 años antes superan el 55 %. El grupo de 20 años o más aporta por sí solo cerca del 40 %, aunque aparece en el 28 % de las transferencias registradas. Ese grupo se solapa con el de 13–25 años; son cortes distintos, no porcentajes que se deban sumar.

La noticia depende del denominador. En número de operaciones, los prefijos recientes aparecen con frecuencia. En direcciones, los bloques antiguos pesan mucho más. “Mucho movimiento” y “mucha capacidad” son titulares distintos, aunque un gráfico intente meterlos en la misma columna.

El registro no es una caja. El recuento incluye transferencias dentro de un mismo RIR y entre RIR, movimientos vinculados a fusiones y adquisiciones y otros motivos. La tabla de antigüedad no asigna un precio a cada cohorte ni identifica una venta negociada. La edad corresponde a la fecha de asignación que conserva el registro, no al tiempo que lleva el titular actual con el bloque. ARIN trata una transferencia dentro de su región como una devolución y una nueva asignación, por lo que la fecha se reinicia; otros RIR conservan la fecha original al procesar la transferencia.

Por eso, “bloque antiguo” describe el historial registral, no la permanencia de un propietario. El dato firme es más acotado: el número de transferencias mide cuántas veces cambió el registro; el volumen mide cuántas direcciones abarcaron esos cambios. En 2025, las cohortes antiguas dominan la segunda medida.

Quien siga la liquidez IPv4 necesita ambas columnas. Puede subir el número de operaciones y seguir moviéndose poco espacio reciente. También puede crecer el volumen por una parte relativamente pequeña de los registros. El recuento de transferencias, a solas, no mide la capacidad que circula.

Fuente

Análisis alojado por ARIN sobre registros RIR: “IP Addresses Through 2025”