- Los retrasos electorales de AFRINIC y su desafío legal exponen un creciente conflicto entre los tribunales de Mauricio y el poder ejecutivo
- El apoyo de ICANN a un control no elegido intensifica las preocupaciones sobre un alineamiento autoritario en la gobernanza digital global
La parálisis electoral de AFRINIC desata una crisis legal
AFRINIC, el Centro de Información de Redes de África, alguna vez tuvo la tarea de administrar los recursos de números de Internet para el continente. Hoy, no tiene una junta directiva en funciones, ni liderazgo electo, ni una vía legítima para restaurar la gobernanza. Su elección de junta directiva de junio de 2025 fue anulada tras una única disputa de representación. En lugar de progreso, el registro permanece bajo el control de un interventor designado por el tribunal, cuyo mandato, según la propia Corte Suprema de Mauricio, expiró hace tiempo.
Recientemente, la Corte Suprema de Mauricio emitió una orden judicial bloqueando un intento del juez Mohadeb, supuestamente respaldado por el poder ejecutivo, de reabrir maniobras legales contra la restauración electoral de AFRINIC. Esta intervención judicial pretendía preservar el mandato original del tribunal: que AFRINIC volviera a una junta elegida por sus miembros mediante procesos democráticos legales.
Sin embargo, hasta la fecha, esa orden sigue sin cumplirse. El interventor permanece. No se ha celebrado ninguna elección. El vacío administrativo se ha convertido en uno político, y AFRINIC está ahora en el centro de lo que los observadores locales llaman una “guerra constitucional silenciosa”: entre un poder judicial independiente que busca defender el estado de derecho en Mauricio, y una autoridad ejecutiva que trabaja con actores extranjeros para consolidar un control no elegido.
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Una mano extranjera: cuando los organismos globales de Internet ignoran las sentencias judiciales
El actor extranjero más prominente no es un gobierno, sino un hombre: Kurt Lindqvist, CEO de ICANN, el organismo global encargado de garantizar una gobernanza de Internet neutral y descentralizada. En lo que los críticos califican como una grave violación de las normas globales, Lindqvist ha respaldado repetidamente el control continuo del interventor, al mismo tiempo que lo amenaza con una revisión de cumplimiento. La gente ahora se pregunta si Lindqvist sabe lo que está haciendo.
El 24 de diciembre de 2024, Lindqvist autorizó la adopción por parte de ICANN de los “Procedimientos de Implementación y Evaluación para el Cumplimiento del ICP-2”, un marco político que otorga a ICANN el poder de desreconocer unilateralmente a los Registros Regionales de Internet. Aunque se presenta como una actualización operativa, marca una expansión radical de la autoridad de ICANN, especialmente en regiones donde hay disputas de gobernanza en curso.
Los expertos legales mauricianos argumentan que la negativa de Lindqvist a reconocer las sentencias de la Corte Suprema equivale a ponerse del lado del desafío ejecutivo. Para un organismo construido sobre principios de gobernanza ascendente y de múltiples partes interesadas, la postura de Lindqvist representa una contradicción chocante. La legitimidad de ICANN se basa en la idea de que el poder fluye de las comunidades, no de tribunales ignorados o ejecutivos apaciguados.
La campaña constitucional de Lu Heng
En esta lucha de poder en desarrollo, una de las pocas figuras que defiende abiertamente el estado de derecho es Lu Heng, CEO de Cloud Innovation Ltd., el tercer miembro más grande de AFRINIC. Lu se ha convertido en la voz más prominente que aboga por que se obedezca a la Corte Suprema de Mauricio y que AFRINIC vuelva a una gobernanza democrática liderada por la comunidad.
Cloud Innovation ha solicitado a ICANN y a la Organización de Recursos de Numeración (NRO) que transfieran las responsabilidades de AFRINIC a un RIR existente bajo los términos del ICP-2. Lu sostiene que este es el único camino para restaurar la continuidad legal y operativa respetando los fallos judiciales.
Un precedente con implicaciones globales
Lo que está sucediendo no es solo un problema local. La normalización de la desobediencia judicial en la gobernanza de Internet tiene implicaciones de gran alcance. Si las instituciones tecnológicas globales pueden elegir a qué tribunales obedecer, todo el modelo de múltiples partes interesadas comienza a desmoronarse. Las supuestas salvaguardas que protegen contra la captura política ya no son fiables.
La comunidad en general –incluidos los RIR, el liderazgo de la NRO y la sociedad civil– ha permanecido en gran medida en silencio. Este silencio, dicen algunos, se está convirtiendo en una forma de respaldo pasivo. Al no condenar la alineación de ICANN con un control no elegido, las partes interesadas internacionales corren el riesgo de sentar un precedente que permita una gobernanza autoritaria en la infraestructura digital.
Así es como un organismo técnico se convirtió en la primera línea de una batalla mayor. El colapso de AFRINIC ya no es una falla de gestión. Es un experimento en vivo sobre hasta dónde se pueden ignorar los tribunales, cuánto tiempo se pueden retrasar las elecciones y cómo responderán las instituciones globales cuando los principios democráticos ya no sean convenientes. La pregunta ahora no es si se puede arreglar a AFRINIC, sino si la comunidad global de Internet permitirá que su fracaso redefina las reglas.

