- Telefónica ha cerrado una transacción de fibra en Chile que altera su huella local y su balance
- El acuerdo podría reducir las preocupaciones de competencia en torno a una posible adquisición de Movistar Chile
Lo sucedido: fibra primero, control después
En enero de 2026, Telefónica acordó un acuerdo de infraestructura de fibra en Chile que transferirá parte de su red fija a un vehículo independiente, según informó Telecoms.com. La transacción se centra en los activos de fibra hasta el hogar de Telefónica Chile, que se han agrupado en una empresa separada y se han vendido a un socio financiero, mientras que el operador conserva una participación minoritaria y acceso mayorista a la red.
La medida sigue un patrón conocido para Telefónica. En los últimos años, el grupo ha utilizado escisiones de fibra en mercados como Brasil, España y Alemania para reducir deuda, atraer inversores a largo plazo y afinar su enfoque estratégico. En Chile, el momento es especialmente delicado. Telefónica ha estado explorando opciones para salir o consolidarse en el mercado tras años de intensa competencia de precios y márgenes decrecientes.
Según el informe original, el acuerdo de fibra podría allanar el camino para una posible adquisición de Telefónica Chile por parte de un rival local, en particular Claro de América Móvil. Al separar los activos pasivos de red del negocio minorista, Telefónica reduce el riesgo de que una futura adquisición desencadene fuertes remedios por parte de la autoridad de competencia de Chile.
Telefónica, fundada en España y uno de los mayores grupos de telecomunicaciones de Europa, ha tenido dificultades para generar rendimientos en Chile. Movistar Chile, su unidad local, se enfrenta a una fuerte competencia de Entel, WOM y Claro, mientras que las demandas de inversión en capital se han mantenido altas debido al rápido despliegue de fibra y 5G.
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Por qué es importante
El acuerdo de fibra en Chile ilustra cómo la separación de infraestructura se ha convertido en una herramienta financiera y regulatoria, no solo operativa. Desde el punto de vista de la competencia, un comprador que adquiera las operaciones minoristas de Movistar sin ser propietario de la red de fibra subyacente parece menos amenazante para la estructura del mercado.
También hay un ángulo de balance. Telefónica sigue priorizando la reducción de deuda, y la monetización de fibra ofrece efectivo por adelantado sin una salida completa del mercado. Para los inversores, esta reducción gradual de riesgos puede hacer que una posible venta sea más aceptable, incluso si las valoraciones siguen siendo modestas.
A nivel regional, la medida encaja en una tendencia latinoamericana más amplia en la que los operadores se retiran de mercados más pequeños o de menor crecimiento, mientras que los inversores financieros profundizan su papel en la infraestructura digital. Según el regulador de telecomunicaciones de Chile, Subtel, las conexiones de fibra han superado a las de cobre en todo el país, lo que hace que las redes pasivas sean cada vez más atractivas para fondos de pensiones y especialistas en infraestructura.
Si finalmente se produce una adquisición, este acuerdo podría recordarse como el discreto paso estructural que la hizo posible desde el punto de vista político y económico.

