- Huawei y SMIC se añaden a la lista de control de exportaciones estratégicas de Taiwán, junto con grupos como los talibanes y Al Qaeda
- Las empresas taiwanesas deberán ahora solicitar licencias especiales para exportar a los dos gigantes tecnológicos chinos sancionados
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El Ministerio de Asuntos Económicos de Taiwán ha añadido a los fabricantes chinos de chips Huawei Technologies y Semiconductor Manufacturing International Corporation (SMIC) a su lista de control de exportaciones, un cambio de política significativo que exige que las empresas taiwanesas soliciten la aprobación gubernamental antes de vender productos de alta tecnología a las dos compañías.
La lista actualizada de “productos estratégicos de alta tecnología” fue publicada el domingo, categorizando a Huawei y SMIC junto a entidades restringidas como los talibanes, Al Qaeda y varias empresas sancionadas en Irán y China. Ni Huawei ni SMIC han emitido respuesta alguna a su nueva clasificación.
Esta medida interfiere aún más en el desarrollo de tecnologías de semiconductores por parte de China, justo cuando Huawei y SMIC intentan mejorar sus capacidades en la industria de chips de IA. Ambas compañías son el punto central de la visión de China de poner fin a su excesiva dependencia de proveedores estadounidenses, especialmente en lo que respecta a modernos chips de IA, centros de datos y tecnologías militares.
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Por qué es importante
El momento de la acción de Taiwán no es una coincidencia. A medida que se intensifican las tensiones entre EE. UU. y China por el liderazgo en IA y el control de la cadena de suministro, Taiwán —hogar del mayor fabricante de chips por contrato del mundo, TSMC, un proveedor crítico de Nvidia— es visto cada vez más como un actor estratégico en el tablero tecnológico global.
Al incorporar a Huawei y SMIC a la lista de control de exportaciones, Taiwán demuestra su deseo de alinearse más con las ayudas de Occidente destinadas a obstaculizar los avances de semiconductores de la República Popular China, reflejando las crecientes tensiones geopolíticas que enfrentan las empresas taiwanesas, que ahora deben ser cautelosas al gestionar sus intereses comerciales frente a los aspectos de seguridad nacional e internacional.
En cuanto a China, las restricciones representan otro desafío a su ambición de alcanzar la autosuficiencia en semiconductores. Los recientes intentos de HTC de externalizar la producción a fundiciones de DAC han dado poco fruto, ya que se vuelve más difícil acceder a las herramientas y la tecnología proporcionadas por los taiwaneses.

