• La mayoría de las startups tecnológicas africanas acceden a los recursos de AFRINIC de forma indirecta y, por lo tanto, carecen de poder de voto o influencia en las políticas.
  • La baja participación deja las decisiones de gobernanza en manos de actores tradicionales y debilita la voz de África en la política global de internet.

Las barreras estructurales excluyen a las startups

Aunque el sistema electoral deAFRINICestá técnicamente abierto a todos los miembros con recursos, la mayoría de las startups no poseen membresía directa. Muchas dependen de operadores de telecomunicaciones, proveedores de alojamiento o plataformas en la nube para acceder a los recursos de IP, lo que significa que no son votantes registrados y no reciben actualizaciones de políticas ni avisos electorales. Incluso entre los miembros directos, los requisitos administrativos, las reglas de representación poco claras y el soporte digital limitado desalientan la participación.

La anulación de laelección de la junta de 2025de junio —desencadenada por una disputa sobre un solo poder— reforzó la percepción de que el proceso es frágil, lento para adaptarse y no está diseñado pensando en los actores digitales más pequeños. Los canales de comunicación, como la lista de correo de los miembros, siguen dominados por los titulares y los expertos en políticas, mientras que el alcance a los centros tecnológicos y a las empresas en etapa inicial es mínimo. Con la intervención legal de ICANN y el escrutinio procesal en curso, muchas startups ven pocas razones para invertir tiempo en un proceso electoral que parece incierto y impulsado externamente.

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El silencio de las startups define los resultados

Cuando las startups se mantienen al margen de las elecciones de AFRINIC, las decisiones quedan en manos de un círculo reducido. Los grandes operadores de telecomunicaciones y los reguladores moldean entonces los resultados con poca oposición. Esto debilita la diversidad en los debates sobre políticas. Otros Registros Regionales de Internet ofrecen un contraste marcado. APNIC, RIPE NCC y ARIN utilizan herramientas simples de votación en línea y canales de participación directa. Los miembros más pequeños participan con más frecuencia y sus aportes influyen en la gestión de los recursos. África no se beneficia de ese mismo equilibrio.

La ausencia de empresas tecnológicas más jóvenes limita la innovación en los debates sobre la asignación de IPv6, las transferencias de recursos y la soberanía digital.

Las consecuencias se extienden más allá de la región. Los foros internacionales esperan una participación amplia y activa de todos los tipos de miembros. Cuando las startups permanecen en silencio, África pierde credibilidad y fuerza de negociación. Los analistas han advertido que este vacío fomenta la interferencia externa y concentra la autoridad entre los actores tradicionales. Es necesaria una reforma para que el sistema siga siendo legítimo. Reglas de elegibilidad más claras, un alcance dirigido y una comunicación más accesible podrían ayudar a las empresas más pequeñas a participar.

Sin estos cambios, las decisiones clave sobre el futuro de internet en África seguirán tomándose sin aquellos que están construyendo su economía digital.