• La ESA está en conversaciones con SpaceX para unirse a la Carta de Basura Cero, una iniciativa para reducir la basura espacial para 2030, a medida que se intensifica la actividad satelital.
  • Con 18.897 piezas de basura espacial y el aumento de las colisiones, la colaboración internacional es clave para proteger los activos espaciales actuales y futuros.

Qué pasó

La Agencia Espacial Europea (ESA) ha iniciado conversaciones con SpaceX, con el objetivo de incluir la empresa espacial de Elon Musk en su Carta de Basura Cero, una iniciativa global para frenar la generación de basura espacial para 2030. Dado que los desechos espaciales se están convirtiendo en un problema cada vez más urgente, el Director General de la ESA, Josef Aschbacher, compartió que la agencia de 22 naciones está buscando nuevos compromisos de líderes de la industria como SpaceX para gestionar mejor las 18.897 piezas de desechos rastreables en la órbita terrestre.

SpaceX, que representa aproximadamente dos tercios de todos los satélites en órbita terrestre baja (LEO) a través de su constelación Starlink, aún no se ha unido a la carta.

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Sin embargo, las conversaciones de la ESA con SpaceX reflejan un creciente consenso sobre la priorización de la sostenibilidad espacial en medio del aumento de la actividad satelital de empresas como Amazon y naciones como China. Si bien algunos países, incluidos Estados Unidos e India, ya han introducido regulaciones contra la basura espacial, la falta de leyes internacionales integrales deja en gran medida voluntaria la gestión de los desechos espaciales.

Por qué es importante

El compromiso de la ESA con SpaceX subraya una necesidad urgente de acción unificada a medida que el espacio se congestiona más, amenazando la infraestructura de satélites y creando riesgos potenciales para futuras misiones espaciales. Aschbacher destaca que la participación activa de SpaceX podría ser fundamental para dar forma a una nueva era de operaciones espaciales sostenibles, especialmente a medida que las constelaciones de satélites comerciales se expanden rápidamente y aumentan las pruebas de misiles militares.

La basura espacial no solo es un pasivo, sino también un catalizador de la tensión internacional, como lo han ilustrado los recientes eventos generadores de desechos.

Sin un organismo rector que haga cumplir las regulaciones contra los desechos, la Carta de Basura Cero de la ESA es uno de los pocos esfuerzos colaborativos para abordar el problema, aunque sigue limitada por su naturaleza voluntaria. Si SpaceX, el mayor operador comercial de satélites en LEO, se une a esta iniciativa, podría acelerar el cambio global hacia la gestión efectiva de los desechos orbitales. Como argumentan las partes interesadas como el astrónomo de Harvard Jonathan McDowell, un compromiso unificado de la industria podría reducir los riesgos tanto para los activos gubernamentales como para los privados en el espacio.