- La revocación del mandato de inspección del juez Bellepeau expone una profunda brecha entre las normas internas de AFRINIC y el sistema legal de Mauricio.
- El desajuste legal deja al registro de internet de África en parálisis, lo que plantea interrogantes sobre la rendición de cuentas y la supervisión estatal.
Un choque entre la ley y la gobernanza
La reciente decisión de Mauricio de revocar el mandato del juez Nicolas Ohsan-Bellepeau para inspeccionar los asuntos de AFRINIC ha expuesto una falla estructural entre los estatutos internos del registro y la ley corporativa de Mauricio. El presidente interino Jean Yvan Robert Hungley emitió la proclamación el 21 de agosto de 2025, poniendo fin a un nombramiento breve que ya había sido suspendido por una orden judicial del Tribunal Supremo.
La destitución del inspector se produjo tras semanas de incertidumbre jurídica. El tribunal cuestionó si el poder ejecutivo tenía autoridad para imponer una supervisión a una empresa privada sin fines de lucro en virtud del artículo 231 de la Ley de Sociedades. Bellepeau dimitió el 18 de agosto, alegando el punto muerto y las dudas sobre su imparcialidad. La revocación posterior no fue solo un trámite burocrático — fue una admisión de que las leyes del país y la constitución interna de AFRINIC están desincronizadas.
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Cuando la ley nacional se enfrenta a un organismo regional
AFRINIC opera como una empresa registrada en Mauricio, pero desempeña un papel continental como Registro Regional de Internet de África. Esta doble identidad encaja incómodamente en el marco jurídico local. Sus estatutos otorgan autonomía a los miembros y a su junta directiva, mientras que la Ley de Sociedades otorga al Registrador de Empresas poderes para intervenir cuando la gobernanza de una empresa está en entredicho.
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Riesgos para Mauricio y África
Mauricio se ha forjado una reputación como jurisdicción transparente para las instituciones internacionales. La disputa de AFRINIC pone ahora a prueba esa imagen. Si la autoridad estatal y la supervisión judicial no pueden coexistir con las estructuras de gobernanza de un organismo mundial de Internet, la confianza extranjera podría erosionarse.
Para el ecosistema de Internet de África, las implicaciones son aún más amplias. AFRINIC asigna direcciones IP y da soporte a la infraestructura de enrutamiento del continente. Un bloqueo jurídico prolongado socava su credibilidad y podría propiciar la intervención de organismos internacionales como ICANN.
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Por qué es importante la alineación
El caso AFRINIC pone de relieve un defecto fundamental en la gobernanza de las organizaciones internacionales registradas bajo la legislación nacional. Los estatutos de AFRINIC se redactaron para garantizar la autonomía operativa y la toma de decisiones impulsada por los miembros. La Ley de Sociedades de Mauricio, por su parte, está diseñada para salvaguardar la responsabilidad pública mediante la supervisión estatal y el control judicial. Ambos marcos persiguen objetivos legítimos, pero chocan cuando uno se impone al otro sin claridad jurídica.
Alinear ambos no significaría anular la independencia de AFRINIC. Más bien, definiría cómo las instituciones nacionales, como el Registro de Empresas, la Fiscalía General y los tribunales, interactúan con los propios órganos de gobierno de AFRINIC. Unos límites claros ayudarían a prevenir tanto la extralimitación gubernamental como la opacidad interna.
Dicha alineación podría adoptar varias formas: referencia explícita a las secciones pertinentes de la Ley de Sociedades dentro de los estatutos de AFRINIC, protocolos legales que rijan los nombramientos estatales como inspectores o síndicos, y reconocimiento mutuo de los mecanismos de supervisión entre AFRINIC y las autoridades de Mauricio. Sin estas salvaguardias, cada futura acción legal corre el riesgo de ser impugnada, retrasada o invalidada, como demostró el nombramiento de Bellepeau.
También es una cuestión de credibilidad institucional. AFRINIC representa a África en un sistema global que se basa en la confianza y la previsibilidad. Cada crisis de gobernanza socava la confianza de sus miembros y socios internacionales. Para Mauricio, que durante mucho tiempo se ha promocionado como centro de regulación digital y financiera, los repetidos fracasos en las intervenciones corren el riesgo de dañar su reputación como Estado anfitrión capaz de manejar entidades multinacionales complejas.
En última instancia, alinear los estatutos de AFRINIC con la legislación corporativa de Mauricio no solo evitaría nuevos bloqueos legales. Reafirmaría el compromiso de Mauricio con el estado de derecho, al tiempo que garantizaría la estabilidad del único registro regional de Internet de África, un equilibrio que ahora se necesita con urgencia.

