Summary

El reloj apenas había avanzado veinticinco minutos desde el despliegue cuando llegó el aviso: rpki-client no conseguía validar el repositorio RPKI de ARIN. Era el 12 de agosto de 2020. Las pruebas con RIPE Validator y Routinator habían salido bien. Fort coincidía con rpki-client. El repositorio tenía cuatro examinadores y dos dictámenes incompatibles.

Jimmerson, director de operaciones de ARIN, no esperó a que la explicación técnica estuviera lista para comunicar la decisión práctica. Las nuevas solicitudes de Route Origin Authorization quedarían en cola durante la investigación y las reparaciones. Un ROA certifica qué sistema autónomo puede originar un prefijo IP. Con parte de los validadores rechazando el repositorio, emitir más objetos añadía material a un sistema cuyo consumo ya estaba dividido. La cola daba tiempo al equipo y una respuesta concreta a los solicitantes.

Al día siguiente, Jimmerson explicó la avería: dos copias de un identificador de algoritmo dentro de un objeto firmado debían coincidir; una llevaba el parámetro vacío y la otra NULL. La actualización del HSM había ido acompañada de software nuevo con ese error de codificación. ARIN lo corrigió y dejó pendiente limpiar algunos ROA creados durante el intervalo. Jimmerson reconoció el aviso de Job Snijders y el trabajo de varios desarrolladores de OpenBSD en la investigación.

El director técnico Mark Kosters publicó después el calendario completo y un cambio de procedimiento: probar futuras versiones también con validadores basados en OpenSSL. Aquellas dos luces verdes eran auténticas, pero medían solo dos lectores. Jimmerson gestionó la hora incómoda en la que la institución sabía que tenía un problema y aún estaba aprendiendo a verlo entero.