• Politizar el acceso a Internet aísla a los ciudadanos, debilita la democracia y profundiza la desigualdad en las comunidades africanas.
  • La crisis de gobernanza de AFRINIC muestra cómo la interferencia política en la infraestructura digital perturba la confianza y la estabilidad.

Desconectando a los ciudadanos de la vida cívica

Cuando el acceso a Internet es politizado, las comunidades—especialmente las marginadas—pierden la conexión esencial a la información, los servicios y las oportunidades. Los apagones de internet durante disturbios políticos en África alcanzaron niveles récord en 2024, incluso en Mauricio, dondemillones han sido desconectados durante momentos de crisis. Estos apagones silencian la disidencia, dificultan el acceso a la salud y la educación, y despojan a las comunidades de su capacidad para expresar sus necesidades—efectivamente, una cortina moderna que separa a los ciudadanos de la ciudadanía digital.

El acceso politizado genera escepticismo en las democracias. Las investigaciones muestran que los usuarios de internet en África a menudo desarrollan una menor confianza en las instituciones y una visión disminuida de la legitimidad de la democracia. En entornos donde la infraestructura es manipulada con fines políticos, los ciudadanos comienzan a ver los canales digitales como herramientas partidistas en lugar de plataformas neutrales—lo que afecta gravemente la cohesión comunitaria y la participación democrática.

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Las brechas digitales profundizan la desigualdad social

Los altos costos, la baja alfabetización digital y la conectividad poco fiable ya crean desigualdad estructural en el acceso. Cuando los actores políticos manipulan el acceso, estas desigualdades se multiplican. Las comunidades rurales y desatendidas se quedan aún más atrás, perdiendo oportunidades de desarrollo económico, incidencia y acceso a servicios críticos. La politización del acceso no solo tensiona la infraestructura: produce una sociedad fracturada donde la tecnología se convierte en privilegio, no en derecho.

La lucha por la gobernanza deAFRINICsubraya cómo politizar la infraestructura de internet rompe la confianza y desestabiliza a las comunidades. En su última crisis de gobernanza,Mauricio anuló una elección legítima de AFRINIC—impulsada por instrucciones políticas—ignorando la Ley de Sociedades y socavando las normas de múltiples partes interesadas. Esta desconexión entre los marcos legales y la voluntad política refleja cómo las comunidades quedan excluidas cuando el acceso se convierte en un arma política.