- La disputa por un proxy detuvo la elección de junio, dejando a cientos sin derecho a voto.
- Los críticos afirman que las nuevas reglas violan la ley de Mauricio y los propios estatutos de AFRINIC.
Voto impugnado alimenta los desafíos legales
AFRINIC suspendió abruptamente su última votación de la junta tras una disputa por un solo proxy. La suspensión dejó a multitud de miembros —incluidos aquellos que se habían presentado en persona— sin poder votar. Abogados y grupos de la industria han denunciado desde entonces la medida como ilegal, afirmando que despojó a los miembros de sus derechos básicos de voto y erosionó aún más la confianza en el proceso.
Las consecuencias revelaron problemas más profundos. AFRINIC ha estado bajo administración judicial designada por el tribunal durante meses, sin una junta electa ni director ejecutivo. Los críticos afirman que la decisión de cancelar las votaciones ignoró los requisitos constitucionales y generó más inestabilidad. Los observadores destacan que la eliminación de los proxies contradice la ley de sociedades de Mauricio, que protege explícitamente el derecho de los miembros a nombrar representantes. Los analistas también señalan las preocupaciones internacionales sobre la integridad electoral, advirtiendo que las acciones de AFRINIC reflejan el comportamiento de instituciones donde se sacrifica la legalidad por el control.
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Legitimidad amenazada en la gobernanza de AFRINIC
Para los críticos, la gobernanza de AFRINIC ya no tiene remedio. Cancelar una elección válida basándose en un solo proxy impugnado ha erosionado la confianza en su capacidad de cumplir sus propios estatutos o la ley de Mauricio. Los miembros argumentan que esto muestra un desprecio por los derechos básicos, y la falta de rendición de cuentas ha profundizado las preocupaciones de larga data sobre la equidad y la transparencia.
La falta de consulta y supervisión adecuadas significa que cualquier repetición de la votación corre el riesgo de ser impugnada en los tribunales. Los observadores advierten que, sin claridad, el proceso podría ser anulado nuevamente, prolongando la parálisis que ya socava la credibilidad del registro y frustrando a quienes dependen de una gobernanza estable de los recursos de Internet de África.
Cloud Innovation y otras partes interesadas argumentan que AFRINIC ya no puede celebrar elecciones creíbles por sí sola. Insisten en que la supervisión bajo ICP-2 —donde otro Registro Regional de Internet podría asumir sus funciones— es la única solución realista. Hasta que se tomen esas medidas, los procesos de AFRINIC siguen siendo jurídicamente frágiles, su legitimidad comprometida y el futuro digital del continente cada vez más incierto.

