• Las revisiones de la política ICP‑2 han introducido mecanismos que podrían permitir acciones unilaterales sobre los registros regionales de Internet, lo que genera preocupaciones sobre una creciente centralización.
  • Algunos observadores han cuestionado el papel desempeñado por Kurt Lindqvist durante la crisis de AFRINIC, señalando un exceso de competencias percibido, una participación limitada de los interesados y una falta de claridad procesal.

El anexo ICP‑2: equilibrio entre protección y dinámicas de poder

En diciembre de 2024, ICANN presentó un documento anexo a la Política de Coordinación de Internet‑2 (ICP‑2) citando la necesidad de proteger los registros regionales de Internet que enfrentan crisis de gobernanza existenciales. Tras el colapso de la gobernanza de AFRINIC—marcado por elecciones de la junta anuladas y una administración judicial designada por el tribunal—y el llamado formal de Cloud Innovation para liquidar el registro, ICANN posiciona este documento, denominado “Procedimientos de Implementación y Evaluación para el Cumplimiento de ICP‑2”, como un mecanismo de salvaguarda que permite el reemplazo rápido de un RIR fallido.

Sin embargo, los observadores argumentan que Kurt Lindqvist, una figura sénior dentro de ICANN, desempeñó un papel clave en el avance del documento de cumplimiento fuera de los canales tradicionales de múltiples partes interesadas. Esto ha llevado a percepciones de que ICP‑2 se está configurando menos como un marco protector y más como un medio para que los líderes ejerzan una mayor influencia sobre las operaciones de los registros regionales, lo que potencialmente permite el des-reconocimiento unilateral.

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La crisis de gobernanza de AFRINIC: el pretexto de justificación

La falla de gobernanza de AFRINIC está bien documentada: años de disfunción interna, disputas legales, legitimidad electoral perdida y votos anulados por un poder cuestionado desencadenaron el colapso y disminuyeron la confianza entre sus miembros. El administrador designado por el tribunal ha supervisado las operaciones desde 2023, lo que subraya la precaria posición legal de AFRINIC. Cloud Innovation, el tercer miembro más grande del registro, ha exigido un reinicio mediante la disolución y el nombramiento inmediato de un nuevo RIR bajo ICP‑2, citando un fallo de gobernanza irreparable.

Si bien la crisis pone de relieve la necesidad de apoyo estructural, la forma en que Kurt Lindqvist impulsó ICP‑2 ha llevado a algunos a cuestionar si la narrativa fue moldeada para apoyar una supervisión más centralizada del ecosistema IP de África.

¿Extralimitación o administración pendiente?

Las declaraciones que instaban a AFRINIC a aclarar sus procedimientos del Comité de Nominaciones y abordar las discrepancias de membresía se presentaron públicamente como esfuerzos para defender la equidad electoral. Sin embargo, algunos miembros de la comunidad notaron que estas presiones continuaron incluso después de que el Tribunal Supremo de Mauricio descartara la jurisdicción externa en los asuntos electorales internos de AFRINIC.

Las persistentes referencias al cumplimiento de ICP‑2—junto con sugerencias informales de reemplazos de liderazgo de emergencia—han generado preocupaciones silenciosas dentro de la comunidad de gobernanza de Internet. Varios observadores temen que ese impulso, aunque bien intencionado, podría desviar involuntariamente la influencia de los procesos legales regionales hacia un estilo de intervención más centralizado.

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Control narrativo bajo la apariencia de cumplimiento

Con AFRINIC incapacitada y Cloud Innovation abogando por su disolución, invocar ICP‑2 como vía para la continuidad regional puede parecer institucionalmente razonable, siempre que el proceso se mantenga transparente, consultivo y arraigado localmente. Sin embargo, la manera en que ciertas personas, notablemente Kurt Lindqvist, impulsaron la narrativa ha llevado a algunos a cuestionar si el énfasis se puso más en consolidar el control procesal que en garantizar una gobernanza estable.

Los observadores han señalado un uso inconsistente de las narrativas de “transparencia” y “equidad”, enfatizadas cuando resultan ventajosas, minimizadas cuando son inconvenientes. Este encuadre selectivo, argumentan algunos, refleja una forma de gestión narrativa presentada como supervisión neutral. Si se aplica ICP‑2 sin una legitimidad amplia y un compromiso regional genuino, el verdadero riesgo puede no ser el colapso sistémico, sino una sutil centralización de la autoridad sobre el futuro de Internet en África.