• Los cortes de energía en países como Cuba, Ecuador y Kenia resaltan la necesidad crítica de resiliencia eléctrica para mantener la conectividad a Internet.
  • Los expertos argumentan que el futuro de la resiliencia de Internet depende de integrar la infraestructura eléctrica en las decisiones políticas e inversiones.

¿Qué ocurrió? La resiliencia de Internet depende de la energía eléctrica en medio de apagones globales

Los recientes acontecimientos globales han puesto de relieve una verdad crítica: sin electricidad fiable, Internet deja de funcionar. Desde huracanes en Cuba hasta apagones nacionales en Ecuador y Kenia, la pérdida de energía eléctrica ha provocado cortes generalizados de Internet, dejando a millones sin conectividad. En algunas regiones, los conflictos militares y los fenómenos meteorológicos extremos han agravado el problema, privando a poblaciones enteras del acceso tanto a la electricidad como a Internet. La realidad es simple: no puede haber Internet sin electricidad.

En respuesta a estas crecientes preocupaciones, expertos y organizaciones como The Internet Society han comenzado a pedir un enfoque más integrado de la resiliencia de Internet, que tenga en cuenta la resiliencia de la infraestructura eléctrica. Como se destaca en el Pulse Internet Resilience Index, la correlación entre la electricidad fiable y el acceso a Internet es innegable. Los países con redes eléctricas consistentes y resilientes tienden a tener una mejor conectividad y disponibilidad de Internet. Esta conexión entre la electricidad y el acceso a Internet a menudo se pasa por alto, pero se ha convertido en un factor crucial para abordar la desigualdad digital mundial.The Internet Society, una organización global sin ánimo de lucro, ha esbozado una visión estratégica para 2030 que enfatiza la importancia de garantizar tanto la resiliencia de Internet como la eléctrica. En una reciente entrada de blog, Robbie Mitchell, de The Internet Society, subrayó que la energía es uno de los componentes más vitales del ecosistema de Internet. Sin electricidad para alimentar enrutadores, conmutadores y centros de datos, el mundo digital tal como lo conocemos se desploma. Por lo tanto, los responsables políticos deben priorizar la resiliencia energética como parte de cualquier política y proyecto relacionado con Internet en el futuro.

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Por qué es importante

La interdependencia entre la electricidad y la conectividad a Internet es más evidente que nunca a la luz de los recientes cortes de energía y desastres globales. Desde inundaciones en Nepal hasta huracanes en el Caribe, estos eventos han demostrado que la falta de energía eléctrica resulta inevitablemente en el colapso de la conectividad a Internet. Para las comunidades y empresas que dependen de la infraestructura digital para la comunicación, la educación y el comercio, esta conexión es fundamental. Los expertos abogan ahora por una mayor atención a la resiliencia energética en los despliegues y políticas de infraestructura de Internet.

Por ejemplo, las soluciones alimentadas por energía solar ya han demostrado su eficacia en regiones como Nepal y Kirguistán, donde los paneles solares ayudaron a mantener la conectividad durante los periodos de fallo eléctrico. Al integrar estas soluciones descentralizadas con las redes eléctricas tradicionales, las comunidades pueden lograr una mayor resiliencia frente a desastres naturales y cortes de energía.

Además, la necesidad de datos precisos y actualizados sobre la resiliencia eléctrica es acuciante. Métricas como SAIDI (Índice de Duración Media de las Interrupciones del Sistema) ySAIFI (Índice de Frecuencia Media de las Interrupciones del Sistema)se utilizan habitualmente en el sector energético, pero existe una falta de datos globales fiables sobre la resiliencia eléctrica. La ausencia de estos datos dificulta los esfuerzos para evaluar y mejorar la resiliencia tanto de los sistemas eléctricos como de Internet en todo el mundo. Al tender puentes entre las industrias de Internet y la energía, los responsables políticos y los líderes del sector pueden garantizar un futuro más resiliente en el que tanto la electricidad como la conectividad sean accesibles para todos.