• La política ICP-2 de ICANN impone diez requisitos estrictos para cualquier nuevo Registro Regional de Internet
  • Persisten las preocupaciones sobre si estos criterios se adaptan bien a las regiones emergentes y a los modelos de internet en evolución

Criterios de ICANN para nuevos RIR

En un documento titulado ICP-2: Criterios para el Establecimiento de Nuevos Registros Regionales de Internet, la Corporación de Internet para la Asignación de Nombres y Números (ICANN) describe diez requisitos fundamentales que cualquier aspirante a Registro Regional de Internet (RIR) debe cumplir para obtener el reconocimiento oficial.

Adoptada por primera vez por la Junta Directiva de ICANN en 2001 tras consultar con la Organización de Apoyo de Direcciones (ASO), la política establece normas exhaustivas que abarcan el ámbito geográfico, el apoyo de la comunidad, la estructura de gobierno, la neutralidad, la capacidad técnica y la financiación.

Entre los principios clave: un nuevo RIR debe cubrir una región de tamaño aproximadamente continental; demostrar un amplio apoyo de los Proveedores de Servicios de Internet (ISP) y los Registros Locales de Internet (LIR); tener procesos de elaboración de políticas transparentes; y mostrar preparación para una independencia financiera a largo plazo. También debe adherirse a los principios aceptados globalmente para la conservación y agregación de direcciones IP, y mantener registros en inglés para garantizar la auditabilidad en todo el sistema de registros global.

El marco fue desarrollado conjuntamente por RIPE NCC, ARIN y APNIC —los RIR originales— y tenía como objetivo apoyar una gestión justa y descentralizada de los recursos de IP.

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Por qué es importante

Los RIR son fundamentales para la infraestructura de internet, ya que garantizan que las direcciones IP se asignen de manera justa y eficiente. Con solo cinco RIR que gestionan actualmente los recursos globales, los nuevos participantes podrían abordar las disparidades regionales, como se vio con el reconocimiento de LACNIC en 2002 y de AFRINIC en 2005. Sin embargo, los criterios estrictos plantean dudas sobre la accesibilidad para las regiones con pocos recursos. ¿Pueden las economías más pequeñas satisfacer las demandas técnicas y financieras, o estas reglas afianzarán los desequilibrios de poder existentes?

El proceso de desreconocimiento propuesto también genera debate: si bien pretende garantizar la rendición de cuentas, ¿podría desestabilizar a las regiones que dependen de un único RIR?

A medida que evoluciona internet, equilibrar los estándares globales con la autonomía regional sigue siendo polémico. Los críticos argumentan que el marco de ICANN puede priorizar a los actores establecidos, lo que podría sofocar la innovación en los mercados emergentes. La consulta en curso, que incluye una sesión en ICANN81, dará forma a estas políticas, pero su impacto a largo plazo en la equidad digital sigue siendo incierto.