- La industria de las telecomunicaciones consideró 2025 como un año histórico para las interfaces de programación de aplicaciones (APIs) de red, impulsado por nuevos esfuerzos de estandarización y asociaciones.
- A pesar del impulso comercial y las previsiones de ingresos, las preocupaciones de seguridad y la implementación fragmentada plantean dudas sobre si las APIs cumplirán su promesa.
Qué ocurrió: Un año histórico para las APIs de red
Después de años de experimentación y proyectos piloto, 2025 surgió como un año crucial para las APIs de red, con varias iniciativas y asociaciones industriales que impulsaron estas interfaces desde un uso nicho hacia una relevancia comercial más amplia.
Uno de los desarrollos definitorios del año fue el lanzamiento formal de Aduna, una empresa construida sobre el marco de estandarización CAMARA de la GSMA y respaldada por importantes proveedores y operadores, incluido Ericsson junto con una docena de operadores globales. El proyecto tiene como objetivo cerrar las brechas entre los proveedores de APIs y el lado de la demanda, abordando un mercado fragmentado.
Los operadores respondieron integrando APIs estandarizadas en redes reales. En Estados Unidos, los operadores móviles se unieron en APIs 5G estandarizadas para funciones de verificación de números y SIM swap. En Canadá, Aduna anunció una asociación estratégica con EnStream — la empresa propiedad de Bell Mobility, Rogers Communications, y TELUS — para integrar APIs de red avanzadas en la plataforma Aduna.
Otras colaboraciones incluyeron el despliegue de Ericsson y Telstra de lo que se describió como la primera red 5G Advanced totalmente programable de Asia-Pacífico, diseñada para soportar servicios dinámicos impulsados por APIs, y las asociaciones entre Telefónica y Nokia en APIs 5G independientes. El trabajo de Bharti Airtel con Nokia tuvo como objetivo ampliar el acceso a las APIs de red para desarrolladores externos en India.
Varias previsiones subrayan el potencial comercial de estas tecnologías: Juniper Research predice que los ingresos de las APIs de red podrían alcanzar los US$8 mil millones para 2030, mientras que una categoría más amplia de APIs de comunicaciones podría llegar a US$35 mil millones a nivel mundial. STL Partners también ha pronosticado decenas de miles de millones en ingresos de APIs de telecomunicaciones para 2030, especialmente para APIs de identidad y ubicación.
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Por qué es importante
Los desarrollos en 2025 indican que las APIs de red ya no son complementos experimentales, sino que podrían convertirse en fundamentales para la forma en que las telecomunicaciones interactúan con los desarrolladores de software, las empresas y los nuevos servicios digitales. Los esfuerzos de estandarización como CAMARA están diseñados para reducir la fragmentación y fomentar la interoperabilidad, lo que potencialmente podría permitir un ecosistema de APIs más vibrante entre regiones y operadores.
Sin embargo, la carrera hacia la comercialización no ha eliminado desafíos significativos. La seguridad surgió como una de las mayores preocupaciones de la industria, con violaciones de APIs, fallos de autenticación y “shadow APIs” — interfaces no documentadas y no gestionadas — que plantean riesgos reales para los operadores y usuarios empresariales. Estas vulnerabilidades tienen el potencial de exponer datos confidenciales y violar las leyes de privacidad, perjudicando tanto la reputación como las finanzas.
Además, aunque las previsiones de crecimiento de ingresos son optimistas, deben abordarse con cierta cautela. El éxito depende no solo de la estandarización técnica y las asociaciones, sino también de si los operadores y los participantes del ecosistema pueden ofrecer APIs seguras y fáciles de usar con modelos de monetización claros y un fuerte compromiso con los desarrolladores. Una seguridad deficiente o interfaces torpes podrían alienar a los desarrolladores y ralentizar la adopción.
El futuro de la industria con las APIs de red sigue siendo prometedor pero lleno de obstáculos. A medida que los operadores amplían las iniciativas de redes programables, su capacidad para gestionar los riesgos de seguridad y construir ecosistemas verdaderamente interoperables determinará si 2025 fue un punto de inflexión genuino o simplemente un año de transición.

