• Google admitió que vincular acuerdos de preinstalación con Telstra y Optus “redujo sustancialmente la competencia” entre finales de 2019 y principios de 2021.
• El acuerdo y los compromisos que lo acompañan marcan un punto de inflexión en la gestión de la elección del motor de búsqueda en dispositivos Android, abriendo el camino para más opciones de los consumidores.
Qué sucedió: Multa a Google y acuerdos con telcos
Googleha acordado pagar una multa de A$55 millones después de que laComisión Australiana de Competencia y Consumo (ACCC)descubriera que la empresa realizó acuerdos anticompetitivos con las principales telcos Telstra y Optus, requiriendo la preinstalación exclusiva de la aplicación Google Search en los dispositivos Android vendidos por esos proveedores, una medida que bloqueó efectivamente a los motores de búsqueda rivales.
Estos acuerdos, vigentes entre diciembre de 2019 y marzo de 2021, implicaban que las opciones de búsqueda de la competencia quedaban excluidas de los dispositivos, mientras que las telcos recibían una parte de los ingresos publicitarios generados por Google Search. Google reconoció que los acuerdos “probablemente redujeron la competencia” y desde entonces ha descontinuado dichos acuerdos, ofreciendo un compromiso ejecutable judicialmente para eliminar las restricciones sobre los contratos de motor de búsqueda predeterminado.
La ACCC y Google han presentado conjuntamente la multa propuesta al Tribunal Federal, que aún debe aprobar la sanción. El regulador señaló que la cooperación de Google ayudó a evitar litigios prolongados.
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Por qué es importante
Este caso marca un cambio significativo en cómo se regula la dominación del mercado digital, especialmente a medida que las tecnologías de búsqueda alternativas, incluidas las herramientas impulsadas por IA, comienzan a desafiar los modelos de motores tradicionales. La presidenta de la ACCC, Gina-Cass Gottlieb, enfatizó que frenar tal conducta excluyente es vital para garantizar “mayor elección de búsqueda” y un acceso significativo para los proveedores rivales.
Además, esta acción complementa una presión regulatoria más amplia sobre los gigantes tecnológicos en Australia. Google ya enfrenta resultados desfavorables en una demanda liderada por Epic Games sobre la competencia en tiendas de aplicaciones rivales, y YouTube ha sido incluida recientemente en las restricciones de redes sociales de Australia para usuarios menores de 16 años, lo que indica un entorno cada vez más duro para las grandes tecnológicas.
Para los consumidores, el acuerdo pone fin a un período en el que los motores de búsqueda predeterminados estaban efectivamente bloqueados, abriendo la puerta a una elección real. Para los reguladores a nivel global, reafirma que los gigantes digitales no pueden asumir privilegios competitivos en dispositivos que no controlan por completo. Y para la industria en general, establece un precedente: la exclusividad para los motores de búsqueda preferidos probablemente ya no será tolerada.

