Resumen

  • La evaluación del IDRC dice que el CIUEM era el único punto de presencia de Internet de Mozambique al diseñarse el proyecto; las escuelas provinciales dependían del centro de Maputo para conectarse y, a veces, para reparar equipos.
  • La iniciativa de 1998–2001 partió de un plan de diez instituciones y luego formó una red escolar, pero las fuentes describen el coste operativo del apoyo centralizado, no un acceso nacional generalizado.

Internet para as Escolas se inauguró oficialmente en Maputo el 4 de septiembre de 1998. El proyecto reunió al Centro de Informática de la Universidad Eduardo Mondlane (CIUEM), al Ministerio de Educación, al Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC), al programa World Links for Development del Banco Mundial y a otros socios. Su objetivo iba más allá de instalar laboratorios: buscaba incorporar el correo electrónico, Internet, la formación docente y el intercambio de materiales a la educación secundaria.

Era un piloto hacia una red escolar nacional, no una prueba de que las escuelas de Mozambique ya estuvieran conectadas.

La primera fase era ambiciosa, pero acotada. Una evaluación del IDRC dice que se cubrirían diez instituciones de un grupo previsto de 24: cinco secundarias, dos institutos de nivel medio y tres centros de formación de docentes en Beira, Maputo, Matola, Nampula y Quelimane. Se calculaban unos 5.000 docentes y alumnos beneficiarios; cada centro tendría once ordenadores de laboratorio y otro para correo e Internet. La evaluación señala que tres escuelas quedaron en red durante el primer año, junto con la preparación de locales, la instalación de equipos y cursos de informática en cuatro provincias.

Esas etapas no demuestran que diez conexiones funcionaran al mismo tiempo.

La geografía definió el modelo operativo. Cuando se concibió el proyecto, el CIUEM era el único punto de presencia (POP) del país, según el informe del IDRC. Por eso las escuelas provinciales utilizaban el centro universitario de Maputo como punto de conexión a Internet. El informe describe ese esquema como costoso. Un POP es un punto de acceso a la red; por sí solo no indica cuántos alumnos usaban el servicio, con qué frecuencia se conectaba una escuela ni cuánto pagaba cada centro. Pero un único núcleo dejó a los sitios remotos dependiendo de un equipo situado lejos de sus aulas.

La dependencia no se limitaba al trayecto de datos. La evaluación dice que faltaban especialistas locales en las provincias, y que técnicos del CIUEM a veces volaban desde Maputo para resolver incluso averías menores. Algunas escuelas tenían líneas telefónicas que no funcionaban o habían sido cortadas, electricidad poco fiable y aulas que debían acondicionarse antes de instalar los equipos. En Nampula, el informe menciona cortes recurrentes en toda la ciudad. El profesorado recibió formación para resolver problemas básicos, pero las fallas más complejas seguían dependiendo del equipo universitario.

Una conexión podía existir en el diseño y aun así ser frágil en el uso diario.

El equipo y la gestión añadían otros puntos de fallo. El Banco Mundial donó unos 125 ordenadores 486 usados; según la evaluación, alrededor de cien funcionaban al principio, pero no eran compatibles con software más nuevo y se averiaban con frecuencia. El IDRC y el Banco Mundial también financiaron ordenadores nuevos, mientras otros socios aportaron equipos o conectividad a determinados centros. El comité de dirección multisectorial, sin embargo, no tenía personal a tiempo completo. La evaluación registra trabajo no remunerado, líneas de responsabilidad distintas y comunicación irregular.

No atribuye las dificultades a una sola causa: equipos viejos, electricidad, telefonía, falta de técnicos y gestión limitaban el uso a la vez.

El recuento posterior de la diseñadora del proyecto Generosa Cossa y Johannes Cronjé dice que el CIUEM lo gestionó de 1998 a 2001 y que llegó a 13 escuelas conectadas antes de convertirse en un programa nacional del Ministerio de Educación en 2001. La evaluación del IDRC, basada en entrevistas, cuestionarios y seis visitas a centros en 2000, es una instantánea anterior: afirma que tres escuelas se conectaron en el primer año y describe problemas considerables. Las fuentes miran momentos distintos. Ninguna demuestra acceso doméstico generalizado ni mejoras de aprendizaje medidas.

El cambio histórico principal no es una fecha única de llegada nacional. Un POP universitario hizo posible una primera red escolar más allá de Maputo, en provincias con poca infraestructura, pero concentró la conectividad y el soporte técnico en la capital. Por eso conviene preguntar si cada centro tenía línea y electricidad operativas, alguien cerca capaz de mantener los ordenadores y una ruta fiable hasta el CIUEM. Una lista de escuelas conectadas cuenta solo una parte del sistema.

Cossa y Cronjé, “Computers for Africa” (2004); IDRC, “Internet para as Escolas in Mozambique”; Ficha editorial de Inderscience; Registro del artículo en ResearchGate