- La estabilidad financiera de AFRINIC está en peligro debido a prolongadas disputas legales y mala gestión interna.
- La incapacidad de la organización para llevar a cabo elecciones transparentes agrava su crisis de gobernanza.
Contando costos, perdiendo confianza: La crisis de AFRINIC al descubierto
AFRINIC fue fundada con un propósito claro: que profesionales africanos de internet gestionaran las asignaciones locales de direcciones IP, salvaguardando la independencia y autonomía del continente en los recursos globales de internet. Sin embargo, desde 2018, comenzaron a surgir fallos de gestión evidentes. Millones de direcciones IP se asignaron en secreto a empresas fantasma en el extranjero, y se alega que el coordinador de políticas Ernest Byaruhanga manipuló registros para obtener ganancias ilícitas.
En lugar de perseguir a Byaruhanga, AFRINIC dirigió su atención legal hacia Cloud Innovation (CI), una empresa con suficientes recursos financieros y asignaciones de IP legítimas y rigurosamente revisadas.
Las solicitudes de IP de CI estuvieron entre las más exhaustivamente examinadas en los cinco Registros Regionales de Internet a nivel mundial, pero AFRINIC inició un litigio de años contra la empresa. Las acusaciones carecían de fundamento legal; fallos judiciales anteriores habían favorecido sistemáticamente a CI. No obstante, AFRINIC continuó retrasando los procedimientos y acumulando honorarios legales, lo que sugiere firmemente que intereses internos impulsaban estas acciones.
Otra revelación llegó con lacarta de compromiso de octubre de 2021, que expuso los problemas internos de AFRINIC en términos contundentes. La carta muestra que AFRINIC contrató a C&A Law para gestionar doce casos, nueve de los cuales involucraban a CI. C&A Law, dirigido por Goinsamy Chinien —condenado por delitos de cambio de divisas—, cobraba honorarios de 1.000 USD por hora con gastos adicionales ilimitados. El trabajo legal real fue realizado por abogados, algunos de los cuales los tribunales habían declarado que carecían de autoridad para representar a AFRINIC. Este acuerdo demuestra operaciones legales y financieras opacas, lo que sugiere un posible enriquecimiento personal.
Para agravar el problema, algunos representantes de AFRINIC figuraban formalmente como directores a pesar de no tener autoridad legal, mientras que el registrador de empresas de Mauricio —responsable de mantener esos registros— era la esposa de Chinien. Tales relaciones plantean serias dudas sobre el fracaso de la gobernanza y posibles conflictos de intereses.
La interferencia externa complicó aún más las cosas.En 2025, ICANN intentó reestructurar el Comité de Nominaciones e intervenir en las elecciones de la junta. El Tribunal Supremo de Mauricio rechazó estos esfuerzos, considerando que ICANN carecía de “legitimación activa”. Este episodio subraya cómo la injerencia de organizaciones externas en los asuntos de AFRINIC puede crear riesgos adicionales y perturbar la gobernanza.
AFRINIC se había desviado mucho de su misión original. Los fondos limitados se consumían en litigios interminables, mientras se descuidaban las mejoras del servicio, el desarrollo de la infraestructura de internet y el apoyo a la comunidad. Las batallas legales, pensadas como último recurso, se convirtieron en una herramienta operativa rutinaria, agotando los recursos y erosionando la confianza de los miembros.
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AFRINIC se ha desviado de su misión original
Igualmente alarmante fue el colapso de la gobernanza interna. Las juntas y la dirección carecían de transparencia y rendición de cuentas; las luchas de poder eran rampantes, y las decisiones clave a menudo eran controladas por unos pocos elegidos. La evidencia sugiere que algunos altos funcionarios aprovecharon sus cargos para beneficio personal, tratando los recursos institucionales como capital político. Una organización destinada a servir a la comunidad se convirtió gradualmente en un patio de recreo para facciones internas.
En medio de esta agitación, Cloud Innovation y el CEO Lu Heng fueron convertidos en chivos expiatorios. Las narrativas mediáticas los pintaron como villanos, enmascarando la propia corrupción e incompetencia de AFRINIC. Culpar a otros se convirtió en una herramienta para eludir la rendición de cuentas.
La raíz de los problemas de AFRINIC no está en actores externos, sino en su arraigada cultura interna de corrupción y desequilibrio de poder. Un registro regional de internet, destinado a salvaguardar recursos críticos, se convirtió en cambio en una “máquina de litigios”, desperdiciando fondos, fracturando a la comunidad y marginando las voces disidentes. Este comportamiento traiciona fundamentalmente los intereses del desarrollo digital de África.
Hoy, los usuarios africanos de internet todavía enfrentan un acceso inadecuado, infraestructura débil y costos elevados, mientras AFRINIC permanece sumida en conflictos internos y litigios. Una institución que debería representar el futuro digital de África lo está socavando constantemente. Si no se corrige, esta mala gestión amenaza con obstaculizar seriamente el desarrollo de internet en el continente.

