Resumen
- El valor económico de Lepida se hace más evidente cuando un municipio adquiere continuidad, acceso legal y capacidad operativa compartida que ningún pequeño comprador podría mantener de forma económica por sí mismo.
- Los registros públicos muestran un operador de recuperación de costes, casi en el punto de equilibrio, con 453 organismos accionistas, 692 empleados y un valor de producción de 92,4 millones de euros en 2025, pero no demuestran plenamente que el modelo sea siempre más barato que una contratación pública bien gestionada en el mercado.
- La prueba más clara de eficiencia no está en la retórica sobre la digitalización pública, sino en la aparición repetida de tarifas compartidas, documentos de niveles de servicio, adjudicaciones públicas que mencionan ahorros o rapidez, cuatro centros de datos regionales, dos sistemas de red y obligaciones de soporte en escuelas, sanidad, identidad y comunicaciones de emergencia.
- La gran cuestión sin resolver es si los presupuestos y catálogos de servicios demuestran una eficiencia económica duradera o si principalmente prueban que Emilia-Romaña necesita un operador compartido porque el mercado privado infravalora la continuidad de las pequeñas instituciones, la coordinación de adquisiciones y el soporte local.
La factura de la radio de emergencia de Bolonia es el precio de la continuidad
El comprador visible en esta historia es la administración municipal de Bolonia. En enero de 2020, la ciudad se comprometió a pagar 117.190,80 euros, IVA incluido, por el uso de la red regional de radio ERretre desde 2020 hasta 2022 y adjudicó el servicio a Lepida. La decisión pública aún puede consultarse enhttps://atti9.comune.bologna.it/atti/determine.nsf/0/AA7247E4E0079B04C12584E8005CB4C1?opendocument=, y su lenguaje es útil porque hace visibles los aspectos económicos. Bolonia no buscaba suscripciones móviles ordinarias. Su policía local necesitaba un sistema de radiocomunicaciones vinculado a una red regional de emergencia, con fiabilidad técnica, estándares comunes y un proveedor que la ciudad ya controlaba como accionista.
La cantidad es pequeña si se compara con el balance de Lepida, pero precisamente por eso es relevante. Un análisis desde el marco de las telecomunicaciones comerciales preguntaría si Bolonia podría comprar capacidad de voz o datos más barata a un operador móvil. El marco de la continuidad municipal pregunta algo distinto: ¿quién mantiene una infraestructura compartida de radio de emergencia para la policía, la protección civil, los servicios sanitarios de urgencia y otros organismos públicos, y cómo se reparten los costes fijos cuando cada ciudad solo utiliza una parte de la capacidad? La propia página de ERretre de Lepida indica que la red atiende a la policía provincial, la policía municipal, la protección civil y las necesidades de emergencia sanitaria, y que Lepida diseña, construye, mantiene, opera, optimiza y supervisa el sistema en nombre de los usuarios regionales:https://www.lepida.net/reti/rete-erretre. Eso no es un contrato de telefonía móvil ordinario. Es una póliza de seguro colectivo contra comunicaciones fragmentadas cuando las redes convencionales pueden estar congestionadas, dañadas o no ser adecuadas para la labor de mando público.
La adjudicación de Bolonia también señala que el servicio se consideró conveniente porque utilizaba la infraestructura y la competencia especializada de Lepida, lo que ofrecía alta fiabilidad y calidad técnica. Se trata de una declaración de la contratación, no de una evaluación comparativa independiente. No obstante, revela la unidad de decisión. La ciudad no solo compra minutos, radios o un servicio de asistencia. Compra una solución al problema de tener que poseer ella sola toda una arquitectura regional de comunicaciones de emergencia. La factura que aparece en la contabilidad municipal es un canon. La factura que debe existir en segundo plano incluye emplazamientos de radio, frecuencias, personal de operaciones, mantenimiento, supervisión, coordinación con los usuarios regionales y el trabajo lento de mantener una red útil cuando los usuarios de protección civil, policía y sanidad cambian sus dispositivos, procedimientos e hipótesis de riesgo.
Esa asignación de costes es la razón por la que Lepida merece un análisis económico. El perfil público de la empresa señala que es una sociedad instrumental de capital íntegramente público, al servicio de más de 450 organismos accionistas y de la Región de Emilia-Romaña, su accionista mayoritario:https://www.lepida.net/press-room/press-kit/profilo-societa. Los documentos de 2025 presentan el sistema de propiedad en términos más contundentes. A 31 de diciembre de 2025, Lepida contaba con 453 organismos accionistas sin contarse a sí misma, incluida la Región, 330 municipios, todos los entes provinciales, la ciudad metropolitana de Bolonia, universidades, entidades sanitarias y hospitalarias, consorcios de bonificación, numerosas uniones de municipios y otros entes públicos. La Región poseía el 95,6125 % del capital social. La página del balance de 2025 y sus anexos se encuentran enhttps://trasparenza.lepida.net/page/130/details/2129/bilancio-2025.html.
La estructura modifica la pregunta sobre el precio. Lepida no intenta maximizar su margen con Bolonia. Intenta recuperar y repartir los costes de los servicios que los accionistas han encargado a una empresa común. En 2025 declaró un valor de producción de 92.426.873 euros, una base de costes operativos casi equivalente y un beneficio neto de solo 53.406 euros tras el ajuste consorcial, según el informe de gestión de 2025 disponible enhttps://trasparenza.lepida.net/download/1745945.html. Ese resultado cercano al equilibrio no es una prueba de eficiencia. Una empresa pública puede alcanzar el equilibrio y aun así contener despilfarro. Pero sí muestra que el mecanismo económico no está concebido para extraer un margen de telecomunicaciones de cada escuela, consultorio o ayuntamiento. El coste fijo oculto se socializa y luego se reequilibra.
La tarifa consorcial es la lógica de negocio
La economía de Lepida parte de un mandato legal. La ley regional de Emilia-Romaña sobre la sociedad de la información estableció la red regional de la administración pública y una red de radiocomunicaciones conexa para intervenciones de emergencia. El texto está disponible en la base de datos jurídica de la Región:https://demetra.regione.emilia-romagna.it/al/articolo?urn=er%3Aassemblealegislativa%3Alegge%3A2004%3B11. Esto es relevante porque la red pública precedió a muchos de los servicios que hoy circulan por ella. La Región no descubrió primero un nicho rentable y luego creó una empresa. Creó un vehículo operativo para que los organismos públicos compartieran infraestructura y servicios digitales que eran necesarios desde el punto de vista político y operativo.
El plan industrial 2026-2028 lo hace explícito. Lepida afirma que garantiza redes, centros de datos y servicios digitales en todo el territorio de sus accionistas; actúa en todos los territorios de estos; apoya la transición digital, la sanidad y los sistemas sociales públicos; y revisa su plan en consonancia con las maniobras financieras de sus accionistas. El plan está disponible enhttps://trasparenza.lepida.net/download/1619659.html. Su página más reveladora no es la del lenguaje de misión, sino la de los criterios tarifarios. Los precios de catálogo son aprobados por el organismo permanente de coordinación de accionistas. El coste industrial incluye la amortización de los activos necesarios y el personal. Los costes generales se imputan en torno al 10 %. Los servicios nuevos pueden incluir un coeficiente de imprevistos de alrededor del 20 %, que se prevé devolver o ajustar al cierre del ejercicio. La medida típica es la población o la población equivalente. Los contratos suelen durar tres años. Un accionista normalmente debe contratar al menos un punto de acceso a la red geográfica para utilizar los demás servicios.
Ese es el motor económico. Lepida transforma muchas necesidades digitales locales, pequeñas y heterogéneas, en un catálogo tarifario común. Un pequeño municipio de los Apeninos no tiene que montar sus propias relaciones con operadores, su propio manual de seguridad, su contrato de centro de datos, su sistema de soporte de identidad ni su capacidad de integración sanitaria. Paga por un modelo que reparte personal, activos y disciplina contractual comunes entre muchos usuarios públicos. La contrapartida es que una ciudad u organismo no puede comportarse como un comprador puro de mercado. Participa en un club público con sus propios precios, ciclos de planificación, procedimientos y estructura de rendición de cuentas.
El informe de gestión de 2025 muestra las consecuencias contables. El valor de producción de Lepida correspondía en aproximadamente un 42,00 % a trabajos para la Región de Emilia-Romaña, un 48,91 % para otros accionistas y un 9,09 % para terceros. La empresa afirma que opera sin ánimo de lucro como sociedad consorcial, tiende al equilibrio presupuestario y utiliza un ajuste consorcial para reflejar los costes directos e indirectos reales de los servicios. En 2025 ese ajuste fue de 1.940.259,89 euros, frente a los 2.770.647 euros de 2024. El mismo informe señala que el resultado refleja la asignación de costes, el IVA no deducible sobre las compras y la ampliación de los proyectos y servicios a disposición de los accionistas.
No es un modelo de negocio espectacular. Es una fábrica pública de costes. Su valor aumenta si la recuperación compartida de costes resulta menos cara que la contratación fragmentada y si el personal común ofrece realmente continuidad, seguridad y soporte al usuario. Su valor disminuye si los precios de catálogo se alejan de las alternativas reales, si los accionistas compran servicios porque la vía de contratación es más sencilla y no porque los servicios sean económicamente mejores, o si la empresa pública se convierte en un lugar donde se aparca cualquier problema digital sin precio claro y sin una disciplina de productividad.
La prueba pública más sólida de que el modelo puede generar ahorros procede de los compradores, no de las descripciones de Lepida. Una determinación de Arpae de 2024 para el acceso a la red Lepida y a varios servicios compartidos indicó que el servicio PALS era un 25 % más barato que el perfil TDS 100 disponible a través de IntercentER, ofreciendo además mayor rendimiento, y fijó una tarifa anual de 51.972,65 euros por el paquete:https://apps.arpae.it/documento/DET2024187. La Unione di Comuni della Romagna Forlivese, en una adjudicación de 2025 para servicios CNER, señaló que el uso instrumental de Lepida suponía un ahorro evidente de precio sin activar contratos onerosos con otros operadores y era más rápido para la unión; el importe total a tres años para esos pequeños servicios documentales y de datos fue de 4.695,78 euros:https://trasparenza.romagnaforlivese.it/web/albo/papca-g?_jcitygovalbopubblicazioni_WAR_jcitygovalbiportlet_action=mostraDettaglio&_jcitygovalbopubblicazioni_WAR_jcitygovalbiportlet_downloadSigned=false&_jcitygovalbopubblicazioni_WAR_jcitygovalbiportlet_fromAction=recuperaDettaglio&_jcitygovalbopubblicazioni_WAR_jcitygovalbiportlet_id=1012507&p_p_cacheability=cacheLevelPage&p_p_id=jcitygovalbopubblicazioni_WAR_jcitygovalbiportlet&p_p_lifecycle=2&p_p_mode=view&p_p_resource_id=downloadAllegato&p_p_state=pop_up.
Esos dos registros no zanjan todo el caso. Son determinaciones administrativas, redactadas para justificar una vía de contratación. No muestran una prueba de mercado completa para cada componente y no revelan el coste laboral interno evitado por cada comprador público. Pero son mejores que los eslóganes. Muestran a compradores públicos concretos que afirman que la oferta compartida de Lepida cambió el precio, el tiempo o ambas cosas.
La red de fibra es una base de costes públicos, no una partida presupuestaria
La red de Lepida se entiende mejor como una gran plataforma de costes hundidos. La página oficial de Rete Lepida describe una red pública homogénea construida para una alta fiabilidad, preparada para 100 Gbps, que utiliza fibra y enlaces de radio con licencia. Señala que el acceso de fibra puede ser redundante a 2 o 20 Gbps o no redundante a 1 o 10 Gbps, y que la red evoluciona continuamente para el tráfico, la latencia y la optimización de rutas:https://www.lepida.net/reti/rete-lepida. La misma página describe las redes metropolitanas como extensiones locales de la red geográfica, construidas mediante coinversión entre los accionistas interesados, con Lepida como mandataria para el diseño, la dirección de obra, las pruebas, la instalación, la configuración, el mantenimiento y la operación.
El plan 2026-2028 añade escala. Para 2025-2028 prevé que la fibra óptica geográfica pase de 150.000 km a 168.000 km, la fibra óptica MAN de 94.000 km a 95.500 km, la fibra óptica para la brecha digital de 86.500 km a 88.000 km, los emplazamientos ERretre de 122 a 126, las escuelas conectadas de 3.100 a 3.170 y los puntos WiFi de 12.000 a 15.000. Se trata de kilómetros de fibra y no de kilómetros de ruta, por lo que no deben interpretarse como una sola longitud de zanja. Su importancia económica reside en que la plataforma pública tiene una escala muy superior a la demanda inmediata de cualquier administración local.
El anexo técnico del servicio de conectividad muestra cómo esa infraestructura se convierte en producto. Define la conectividad primaria como el elemento de red de la administración pública vinculado al sistema nacional de conectividad pública, la conectividad secundaria como servicios dirigidos a ciudadanos y empresas en lugares públicos, y el uso de intranet/VPN para necesidades como la conexión troncal de VoIP y la videovigilancia. Un punto de acceso de fibra tiene una disponibilidad anual del 99,87 % y una restauración de averías bloqueantes en un plazo de cuatro horas en el 95 % de los casos y de seis horas en todos los casos; un punto secundario PALS no tiene ancho de banda garantizado, pero tiene un objetivo de reparación de averías bloqueantes de 12 horas en el 95 % de los casos y de 18 horas en todos los casos. El PDF se encuentra enhttps://www.lepida.net/sites/default/files/contratti/AT%20D1%20-%20%20Connettivit%C3%A0%20vs.102.pdf.
Estos niveles de servicio no son espectaculares según los estándares de hiperescala o de empresa de alta gama. Son significativos porque están vinculados a un modelo de compra pública regional. Una escuela o un municipio pequeño puede señalar un tipo de acceso definido, un canal de soporte definido y una expectativa de restauración definida. También puede utilizar Lepida como interfaz con la conectividad pública regional y nacional. El comprador paga por una estandarización suficiente para evitar diseñar una red a medida cada vez.
La red pública también modifica la economía mayorista. Lepida no solo reemplaza a los operadores privados; compra a ellos, se interconecta y los complementa. El plan describe la interconexión con los PCN de Open Fiber para accionistas, escuelas, médicos de cabecera, pediatras y operadores de telecomunicaciones. También señala que Lepida pone servicios a disposición de los operadores, incluyendo fibra, recursos radioeléctricos, enlaces pasivos, enlaces WDM, ancho de banda y transporte. El matiz económico es sutil: un operador público regional puede crear agregación de demanda y activos locales que hagan más útil el despliegue privado, al tiempo que compite con el acceso privado o lo sustituye cuando las obligaciones públicas lo exigen.
Ese doble papel es frágil. Si Lepida sobredimensiona mercados que ya funcionan, desperdicia capital público y desincentiva al sector privado. Si se niega a actuar donde el mercado es débil, las escuelas, los pueblos de montaña y los centros sanitarios se enfrentan a un servicio deficiente o a contratos a medida costosos. Los indicios sugieren que Lepida se ha visto empujada al segundo problema con más frecuencia que al primero. La página de escuelas de la Región señala que Emilia-Romaña, a través de Lepida y en colaboración con las provincias, municipios y uniones, inició proyectos a partir de 2011 para llevar conectividad de fibra de 1 Gbps a las escuelas mediante diferentes modelos de financiación y propiedad:https://digitale.regione.emilia-romagna.it/progetti/scuole-connesse. La actualización nacional de Infratel para el plan de escuelas indicó que, a 31 de diciembre de 2025, se habían activado 24.087 escuelas mediante la intervención de Infratel y 3.119 a través de empresas regionales, quedando las activaciones restantes vinculadas a empresas regionales:https://www.infratelitalia.it/archivio-news/notizie/piano-scuola-connessa-fase-1-andamento-della-misura-al-31-dicembre-2025.
Para el director de una escuela, los aspectos económicos no son abstractos. La escuela necesita una conexión estable para que los exámenes, los registros, las plataformas en la nube, las videolecciones, los pagos, la identidad digital y los dispositivos de las aulas funcionen de forma fiable. Una línea de mercado puede ser más barata en una ciudad densa. En una provincia dispersa o en una zona de montaña, la pregunta pertinente es si una plataforma regional puede hacer que la escuela marginal sea lo suficientemente barata de conectar porque la red troncal, los contratos y las rutinas operativas ya existen.
Cuatro centros de datos públicos convierten la localización en una opción presupuestaria
La historia de los centros de datos de Lepida no es una historia de hiperescala. Es una historia de localización y continuidad. La página oficial de Datacenter & Cloud indica que Lepida comenzó a implantar un modelo para tres centros de datos regionales en 2014, en consonancia con las directrices nacionales de racionalización, y que las instalaciones se configuraron como extensiones de la red Lepida. Su objetivo es consolidar y optimizar los recursos públicos de TIC con servicios de computación, almacenamiento, recuperación ante desastres, copia de seguridad y continuidad de negocio:https://www.lepida.net/en/datacenter-cloud/home. Una nota de Lepida de 2020 añadió Módena como el cuarto centro de datos regional, junto con Rávena, Parma y Ferrara, con interconexión nativa a la red Lepida y acceso a los servicios para todos los entes locales de Emilia-Romaña:https://www.lepida.net/news/2020-10/realizzato-quarto-datacenter-modena.
El anexo del servicio de centro de datos hace concreta la economía de la localización. El Data Center as a Service de Lepida se presta a través de cuatro sedes regionales de la administración pública, distribuidas y federadas. El servicio está diseñado para concentrar los recursos informáticos públicos regionales en una infraestructura fiable, segura, energéticamente eficiente y económicamente sostenible. Los servidores se conectan de forma nativa al núcleo de Lepida, el almacenamiento incluye sistemas redundantes y opciones como almacenamiento SAN, NAS y compatible con S3, y la gestión de anomalías está disponible las 24 horas del día, todos los días, para incidencias de infraestructura que afecten a la disponibilidad del servicio. El anexo se encuentra enhttps://www.lepida.net/sites/default/files/contratti/AT%20D2%20-%20ServiziCloud%20Data%20Center%20as%20a%20Service%20v.2.pdf.
En el plan industrial, Lepida afirma que debe mantener cuatro sedes POP/centro de datos adecuadas para los datos públicos ordinarios y críticos, según las normas nacionales sobre la nube, con clasificaciones de nivel 2 para la infraestructura y los servicios en el catálogo nacional. También describe los centros de datos por parejas para la recuperación ante desastres y la continuidad de negocio, en concreto Ferrara-Rávena y Módena-Parma. El plan prevé que los núcleos de máquinas virtuales pasen de 8.000 en 2025 a 10.000 en 2028, el almacenamiento como servicio más la copia de seguridad de 22.000 TB a 32.000 TB, las instancias de bases de datos de 120 a 140, las instancias de cortafuegos de 94 a 100, los servicios de gestión de servidores de 650 a 800 y los usuarios soportados se mantengan en 8.500.
El contexto nacional de la nube es importante porque ofrece a los compradores públicos un conjunto de alternativas. La estrategia italiana de la nube describe tres direcciones: clasificación de datos y servicios, cualificación de los servicios en la nube e infraestructura estratégica nacional de la nube:https://innovazione.gov.it/dipartimento/focus/strategia-cloud-italia/. La página del catálogo de la nube de ACN explica que la agencia regula la cualificación de la infraestructura digital y los servicios en la nube para la administración pública:https://www.acn.gov.it/portale/catalogo-delle-infrastrutture-digitali-e-dei-servizi-cloud. Un municipio puede, por tanto, elegir entre nube de mercado cualificada, vías de nube pública nacional, infraestructura local y combinaciones de estas.
La ventaja de Lepida no es que los centros de datos regionales siempre superen a la nube comercial en coste unitario. Para muchas cargas de trabajo estándar, puede que no sea así. Su ventaja es que los compradores públicos locales pueden combinar el acceso a la red, el soporte, la identidad, las adquisiciones y la localización bajo un único proveedor controlado por los accionistas. Esto puede reducir el coste total de coordinación incluso cuando una unidad de computación o almacenamiento concreta parezca más cara que una alternativa estándar. La debilidad es que este valor es difícil de probar a partir de las cuentas públicas. Los documentos de Lepida revelan los ingresos totales, los costes operativos y la escala de los servicios; no revelan los costes unitarios por carga de trabajo, la utilización, la intensidad energética por emplazamiento, los minutos de inactividad por cliente ni una comparación limpia con una vía exclusiva de nube.
La energía es también una factura oculta. El informe de sostenibilidad de 2025 indica que Lepida tiene cuatro centros de datos en Ferrara, Módena, Parma y Rávena, 692 empleados y una estrategia que incluye la eficiencia energética para su propia infraestructura y la de los accionistas:https://trasparenza.lepida.net/download/1748290.html. También establece objetivos para las emisiones energéticas indirectas y la autoproducción de electricidad verde. El informe no publica datos suficientes para que un observador externo calcule el coste marginal de cada carga de trabajo pública. Esa ausencia es relevante. Si los costes energéticos de los centros de datos regionales aumentan más rápido que los presupuestos públicos, el modelo compartido se convierte en un canal de presión sobre los costes. Si la consolidación cierra salas de servidores locales ineficientes, mejora el uso de la energía y reduce el mantenimiento duplicado, se convierte en una ganancia de productividad pública.
El personal de soporte local es la parte que ninguna tarifa de telecomunicaciones ve
A menudo se habla de Lepida como infraestructura, pero su plantilla muestra que la factura laboral es central. El informe de 2025 indica 692 empleados al cierre del ejercicio, frente a los 676 anteriores, con unos costes de personal de 32.620.431 euros, es decir, el 35,29 % del valor de la producción. El coste de los servicios fue casi de la misma magnitud: 32.498.505 euros. No se trata de un propietario de fibra con un pequeño equipo de operaciones. Es una organización regional de soporte.
Esa mano de obra es visible en los servicios que las comparaciones ordinarias de telecomunicaciones pasan por alto. La nota de Lepida de 2022 sobre el service desk señala que puso en marcha un servicio de asistencia para los usuarios de la administración regional, la asamblea legislativa, la agencia de empleo y la protección civil, además del trabajo que ya realizaba para médicos de cabecera y pediatras. Implicaba a más de 6.000 usuarios regionales en todas las oficinas regionales, 24 operadores más la coordinación, resolución de problemas de primer nivel, gestión de segundo nivel, soporte in situ, gestión del ciclo de vida de los activos y asistencia de hardware:https://www.lepida.net/news/2022-01/avvio-nuovo-servizio-service-desk-rer.
Un concurso de telecomunicaciones normal puede poner precio a las líneas y quizás a los routers gestionados. No resuelve automáticamente la cuestión de quién presta soporte al puesto de trabajo de un empleado regional, al dispositivo de un médico de cabecera, a un problema de acceso a los servicios sanitarios, a un sistema documental municipal o a un problema de identidad ciudadana en un lenguaje y un proceso que la administración local pueda asumir. El personal de soporte de Lepida es, por tanto, un coste y un producto a la vez. Es caro porque requiere personas. Es valioso si evita que cada municipio, organismo u entidad sanitaria contrate a su propio equipo pequeño e infraespecializado.
El plan 2026-2028 extiende esta lógica a la sanidad. Describe la conectividad para médicos de cabecera y pediatras, el soporte «Sanità Connessa» para más de 300 centros de servicios sanitarios públicos con interconexión a dos POP/centros de datos de Lepida, herramientas para la historia clínica, sistemas de citas, integración de telemedicina, soporte a la historia clínica electrónica regional y funciones de service desk para médicos de cabecera y pediatras. En el informe de gestión de 2025, la sección de plataformas de software y sanidad señala alrededor de 1,972 millones de identidades SPID LepidaID activas, 40 millones de accesos SPID anuales a través de FedERa y 76,9 millones de accesos anuales a la historia clínica electrónica regional. No son solo recuentos de aplicaciones. Son obligaciones de soporte.
La identidad es un buen ejemplo de coste oculto. LepidaID es una app gratuita para el ciudadano que genera OTP y permite un acceso rápido a SPID. La app es visible en la lista oficial de Google Play enhttps://play.google.com/store/apps/details?hl=it&id=it.lepida.id.authenticatory en la lista de Apple enhttps://apps.apple.com/it/app/lepidaid/id1477072806. Los espacios públicos de apps y reseñas muestran opiniones encontradas. La página de Lepida en Trustpilot muestra una puntuación de consumidores muy baja, pero también advierte de que la empresa no ha invitado a los clientes y las reseñas pueden no ser representativas:https://www.trustpilot.com/review/lepida.it. Los mensajes en foros sobre SPID y la integración de la app, comohttps://forum.italia.it/t/impossibile-utilizzare-app-io-tramite-lepida-qualche-idea/20083, muestran el tipo de fricción que los ciudadanos comunican cuando la autenticación se sitúa entre plataformas nacionales, antigüedad del dispositivo, versiones de la app y el acceso a los servicios públicos.
Estas quejas no deben considerarse como tasas de fallo auditadas. No constituyen una muestra estadística. Son una señal de que la identidad masiva genera una carga de soporte que no desaparece porque el servicio sea público. Si Lepida gestiona una de las mayores bases de identidad SPID del país y además tiene que dar soporte a los mostradores locales, los cambios de app, el SPID profesional, la firma con SPID, la integración de FedERa y los cambios de plataforma nacional, entonces el coste laboral forma parte del trato económico. Los compradores públicos no solo compran software. Compran un lugar al que derivar los problemas engorrosos, de gran volumen y bajo margen que un proveedor comercial a menudo pondría precio aparte o desincentivaría.
El trabajo sanitario agudiza ese trato porque la tolerancia a la interrupción es menor y las fronteras institucionales son más difíciles. La web de un municipio suele poder sobrevivir a una tarde complicada. El acceso de un médico de cabecera, un pediatra, un mostrador de citas o la historia clínica electrónica se convierte rápidamente en un problema de servicio público cuando falla un inicio de sesión, un enlace de red, un puesto de trabajo, un flujo de citas o una fuente documental. El informe de gestión de 2025 describe la actividad en la historia clínica electrónica regional, FSE 2.0, la red SOLE, el trabajo del service desk de médicos de cabecera y pediatras, las plataformas de citas sanitarias y los sistemas de acceso. El plan también prevé 2.750 médicos de cabecera y pediatras activos en Cartella SOLE durante 2025-2028, mientras que los accesos anuales al FSE se mantienen en 100 millones en la previsión. Estas cifras muestran por qué el personal de soporte no puede considerarse un accesorio. En sanidad, un pequeño incidente técnico se convierte en una cola, una llamada, un retraso en la prescripción, un problema de cita o una queja de acceso ciudadano.
Aquí es donde la continuidad del sector público se diferencia más de una comparación normal con un proveedor. Un hospital o una agencia sanitaria podría comprar acceso a la red, software de centro de llamadas, capacidad en la nube, servicios de identidad y soporte de puestos de trabajo a diferentes proveedores. Eso podría reducir el precio nominal de un componente. También trasladaría la integración, el enrutamiento de incidencias, la responsabilidad de la protección de datos y el conocimiento de los procesos locales de nuevo al comprador público. La reivindicación de valor de Lepida es que el mismo tejido operativo regional puede conectar la oficina sanitaria, el centro de datos público, la capa de identidad, el service desk y el contrato de los accionistas. La reivindicación es creíble cuando el trabajo de integración repetido resulta más barato al compartirse. Es menos creíble cuando un servicio es lo suficientemente genérico como para que un marco nacional o un proveedor comercial pueda ofrecer el mismo resultado con pruebas más claras de precio y rendimiento.
La ciberseguridad hace que la escala compartida sea más plausible y más peligrosa
La ciberseguridad refuerza el argumento a favor de un operador compartido porque los pequeños organismos públicos no pueden mantener todos ellos operaciones de seguridad maduras. También aumenta las apuestas porque un operador compartido se convierte en un punto de concentración. El plan industrial de Lepida afirma que opera el Equipo Regional de Respuesta a Incidentes de Seguridad Informática de Emilia-Romaña, apoyando a los organismos regionales en la prevención, detección y respuesta a ciberincidentes y ayudándoles a mejorar su postura de seguridad mediante prácticas comunes. También describe la gobernanza interna de la seguridad, las evaluaciones de riesgos, la gestión de vulnerabilidades, las pruebas de seguridad, la supervisión de eventos y la gestión de incidentes.
El informe de sostenibilidad ofrece cifras públicas de nivel de servicio. Para 2025, la disponibilidad del nodo central de la red se situó en el 100 %; la disponibilidad de la red PALF redundante, en el 100 %; la disponibilidad PALF, en el 99,98 %; la disponibilidad PALS, en el 98,85 %; la disponibilidad del punto de acceso WiFi regional, en el 98,31 %; la disponibilidad de ERretre, en el 99,41 %; los servidores virtuales, en el 99,99 %; la copia de seguridad, en el 100 %; y LepidaID, en el 99,99 %. Estas cifras son útiles, pero deben leerse con cautela. Son indicadores agregados del servicio, no historiales de pérdidas a nivel de comprador, y no muestran los minutos de impacto para un municipio, escuela u oficina sanitaria concretos.
El mismo informe señala que la materialidad del servicio final para clientes y usuarios incluye la continuidad operativa, la seguridad de los datos y la privacidad. También ofrece medidas de satisfacción de los clientes para canales de soporte específicos: el centro de llamadas de AUSL Ferrara con un 90,25 % de satisfacción, el help desk de LepidaID con un 93,53 % y el help desk unificado de LepidaID con un 82,50 %. Estas cifras contrastan con las quejas de las reseñas públicas, lo que no es una contradicción. Las encuestas formales posteriores a la llamada y las plataformas de reseñas abiertas miden poblaciones diferentes. Lo relevante desde el punto de vista analítico es que la calidad del soporte es una variable económica medible. Si los help desks resuelven los problemas con rapidez, la identidad compartida y las plataformas de servicios públicos ganan credibilidad. Si no, los ciudadanos y el personal público pagan el coste en tiempo.
El argumento de la seguridad compartida también depende de la realidad de la red. PeeringDB lista a Lepida AS31638 como un proveedor regional de servicios de red con 250 prefijos IPv4, 50 prefijos IPv6, niveles de tráfico de 50-100 Gbps y peering público en puntos de intercambio como AMS-IX, DE-CIX Frankfurt, France-IX París, LINX, LU-CIX, MINAP, MIX Bolonia, MIX-IT, Namex Roma, PCIX, TOP-IX y VSIX:https://www.peeringdb.com/net/5493. PeeringDB también lista Lepida2 AS205139 como una red separada de Lepida con una huella pública más pequeña y presencia en Bolonia, Ferrara, Milán y Padua:https://www.peeringdb.com/asn/205139. La página de AS Rank de CAIDA para AS31638 identifica a Lepida S.c.p.A. en Italia y ofrece una amplia visión externa de sus relaciones de enrutamiento:https://asrank.caida.org/asns/31638.
Estos registros de red son pruebas de una superficie operativa real similar a la de un operador. No son entidades en el sentido editorial y no prueban la calidad del servicio por sí mismos. Pero muestran que Lepida no es simplemente una oficina de políticas que revende conectividad. Opera recursos de Internet públicos, intercambia tráfico en múltiples puntos y mantiene el tipo de presencia de red que necesitaría un proveedor regional de continuidad.
La fricción de la contratación pública forma parte del argumento económico, no es una nota al margen
La fricción de la contratación pública se suele tratar como algo secundario. Para Lepida es central. Un pequeño organismo público que necesita un cortafuegos, un servicio de copia de seguridad, una plataforma de documentos digitales o una conexión escolar se enfrenta a algo más que a una comparación de precios. Debe especificar la necesidad, tramitar o justificar un procedimiento, gestionar el cumplimiento legal, ocuparse de la protección de datos, integrar el servicio, tener en cuenta las normas nacionales y regionales, supervisar el rendimiento y renovar el contrato. El coste de transacción puede superar la diferencia de precio visible entre proveedores.
La página de participación de la Comune di Bologna muestra lo amplia que puede llegar a ser esa relación. Bolonia enumera una cesión de uso exclusivo permanente de la MAN de la ciudad para la gestión unificada de la red Lepida, el uso exclusivo de la red WiFi de la ciudad, el mantenimiento anual programado de la MAN de Bolonia, IaaS en la nube y copias de seguridad para las plataformas municipales, soporte RGPD, plataformas regionales de datos, servicios de centro de datos para una oficina de juventud, ampliación de la MAN y enlaces de videovigilancia, servicios de ciberseguridad y servicios profesionales de SPID:https://siti-tematici.comune.bologna.it/partecipazionisocietarie/servizi/129%3A22445/7884/. Esa lista no es una sola contratación. Es una relación operativa prolongada.
El menú de productos cuenta la misma historia. La página de contratos y tarifas de Lepida remite a los usuarios a la documentación contractual activa, las listas de precios, los anexos técnicos y los documentos de tratamiento de datos:https://www.lepida.net/contratti-listini. La página de anexos técnicos enumera conectividad, FedERa, LepidaID, PayER, ERretre, una gama de servicios de centro de datos y nube, acceso a datos empresariales, servicios documentales, servicios de dossier ciudadano, gestión de notificaciones de la app IO, RUDI, e-Care, justicia digital, soporte RGPD y servicios de acceso sanitario:https://www.lepida.net/contratti-listini/allegati-tecnici-servizi. La amplitud es una ventaja estratégica si los accionistas quieren un único socio técnico responsable. Es un peligro si el menú se vuelve demasiado amplio para ser objeto de evaluación comparativa.
El argumento de la contratación no es, por tanto, «lo público es mejor que lo privado». Es que las compras repetidas de tecnología pública conllevan una gran fricción, y una empresa instrumental compartida puede convertir esa fricción en contratos reutilizables, definiciones de servicio y rutinas operativas. Cuanto más estándar sea un servicio para los municipios, más sólido es el argumento. Cuanto más a medida, opcional o ya mercantilizado sea un servicio, más débil es.
Esta distinción es importante para los sustitutos privados. Emilia-Romaña cuenta con operadores nacionales, infraestructura mayorista de Open Fiber, proveedores comerciales de nube, proveedores locales de servicios gestionados, canales de compra de Consip e IntercentER y vías nacionales de nube. No debe evaluarse a Lepida como si esas alternativas no existieran. La cuestión es si un comprador puede reunirlas con un coste total menor manteniendo la continuidad pública, la localización de los datos, las pruebas de seguridad, la integración y el soporte. En la densa Bolonia, la respuesta puede ser a veces afirmativa. En una pequeña unión de municipios, una escuela de montaña, un consultorio sanitario o una plataforma pública de bajo volumen, la respuesta puede ser negativa porque el coste de transacción y la carga de soporte dominan sobre la partida.
El trabajo infravalorado es visible en las escuelas, las montañas y el WiFi
Las actividades más reveladoras de Lepida son aquellas en las que es improbable que la demanda privada por sí sola asuma el coste total. El WiFi público es una de ellas. La página de WiFi de Lepida indica que EmiliaRomagnaWiFi fue construido por la Región a través de Lepida, financiado principalmente por la Región junto con los municipios, con cada punto conectado en fibra y un punto de acceso gratuito disponible para cada accionista conectado por fibra o por la Dorsale Sud Radio:https://www.lepida.net/reti/connettivita-wifi. A 31 de diciembre de 2025, el informe de gestión señala que había 12.881 dispositivos en el sistema WiFi regional, 309 más que al cierre del año anterior.
Nadie debería confundir el WiFi público gratuito con un centro de beneficios. Es un servicio público y un catalizador de la demanda para la red de fibra. Su función económica es convertir la inversión en la red troncal en un servicio público visible en bibliotecas, plazas, instalaciones deportivas, zonas costeras, espacios culturales y sedes municipales. El retorno no se mide solo en ingresos por suscripción. Aparece en la inclusión digital, el acceso de turistas y ciudadanos, el alcance de los servicios públicos y una mejor utilización de los activos fijos. Eso hace que sea difícil de evaluar y fácil de exagerar.
La conectividad de montaña es similar. La Región afirma que su trabajo CellMon está destinado a mejorar la conectividad móvil en los municipios de los Apeninos, donde una conectividad estable favorece a los residentes, los trabajadores, el turismo y el atractivo productivo:https://territorio.regione.emilia-romagna.it/montagna/notizie/notizie_montagna/2025/digitale-in-emilia-romagna-proseguono-gli-interventi-di-connettivita. El papel de Lepida es cartografiar las zonas de mala cobertura, coordinarse con los municipios y los operadores y ayudar a hacer posibles los emplazamientos. Eso no es un servicio comercial normal. Es coordinación pública para lugares donde el argumento comercial puede ser demasiado débil o demasiado lento.
Las escuelas son el ejemplo más claro porque la necesidad es recurrente y universal. El informe de gestión de 2025 afirma que el número de escuelas conectadas alcanzó las 2.988 y que los puntos de acceso de fibra en las escuelas aumentaron en 344 durante el año. También señala que el plan escolar actualizado identificó 1.833 escuelas para recibir conexión de banda ancha ultrarrápida, con diversos tipos de intervención y algunos centros trasladados a planes inalámbricos fijos o nacionales tras una reevaluación. Los registros públicos muestran una larga interacción entre la Región, Lepida, Infratel, Open Fiber, los municipios y los centros escolares. Open Fiber describió la activación de la escuela de Jolanda di Savoia como la primera escuela nacional que utilizaba la capilaridad FTTH de Open Fiber en el marco del acuerdo regional-Lepida-Infratel:https://openfiber.it/media/comunicati-stampa/piano-scuole-attivato-da-lepida-a-jolanda-di-savoia-fe-il-primo-istituto-a-livello-nazionale-che-sfrutta-la-capillarita-della-rete-ftth-di-open-fiber/.
La economía escolar no es «Lepida contra Open Fiber». Es «quién convierte múltiples activos públicos y privados en una escuela conectada con alguien responsable del resultado público». Open Fiber puede suministrar infraestructura mayorista. Infratel puede administrar la intervención nacional. La Región puede planificar. Los municipios tienen las limitaciones locales. Lepida se sitúa entre estos niveles como un traductor técnico y operativo. Si ese papel acelera la entrega y reduce las contrataciones duplicadas, es valioso. Si se limita a añadir otra capa, no lo es.
Las pruebas del presupuesto público demuestran la necesidad más claramente que la eficiencia
El eje de las pruebas es, por tanto, más estrecho de lo que la historia favorable a Lepida podría sugerir. Los presupuestos públicos, las listas de precios y los documentos regionales demuestran que Emilia-Romaña tiene una gran necesidad de un operador compartido de infraestructura digital. Muestran a muchos organismos públicos, pequeños y grandes, utilizando la misma empresa para el acceso a la red, la radio de emergencia, la nube, los centros de datos, la identidad, las plataformas sanitarias, los sistemas documentales, la ciberseguridad y el soporte. Muestran un modelo de recuperación de costes y algunas afirmaciones de los compradores sobre ahorro o rapidez. Muestran niveles de servicio y escala. No demuestran plenamente que el modelo sea económicamente superior en todas las categorías.
Para probar esa afirmación más contundente, el registro público necesitaría más datos comparativos. Necesitaría series recurrentes de costes unitarios para el acceso de fibra, PALS, computación en el centro de datos, copias de seguridad, cortafuegos, help desk de identidad, soporte sanitario y soporte de ciberseguridad, medidos con respecto a Consip, IntercentER y alternativas comerciales con un alcance de servicio equivalente. Necesitaría minutos de interrupción y tiempos de restauración por servicio y clase de comprador, no solo la disponibilidad agregada del servicio. Necesitaría el coste energético y la utilización por centro de datos, además del número de salas de servidores locales cerradas o evitadas. Necesitaría el tiempo del ciclo de contratación antes y después de los contratos estándar de Lepida. Necesitaría volúmenes de tickets de soporte, tiempos de resolución y tasas de contactos repetidos por servicio. Necesitaría pruebas de que el ajuste consorcial devuelve el exceso de recuperación y no se limita a ocultar una mala previsión.
Los hechos que cambiarían la valoración son igualmente claros. Si las alternativas de mercado con igual seguridad, localización y soporte rebajaran repetidamente el coste total de Lepida después de los costes de transacción, el ámbito de Lepida debería reducirse. Si los centros de datos tienen una baja utilización o una eficiencia energética deficiente, la localización se convierte en una preferencia política más que económica. Si los tiempos de soporte de identidad y sanidad se deterioran mientras los compradores públicos no tienen una salida práctica, el modelo compartido traslada el dolor en lugar de reducirlo. Si, por el contrario, Lepida puede mostrar un coste total más bajo por escuela conectada, menos salas de servidores municipales, contrataciones públicas más rápidas, una alta disponibilidad del servicio por clase de comprador y una respuesta a incidentes materialmente mejor para los municipios pequeños, el argumento se refuerza considerablemente.
Con las pruebas disponibles actualmente, Lepida se parece menos a un operador de telecomunicaciones convencional que a un asignador regional de costes fijos para la continuidad digital pública. Esa es una función económica real. Es valiosa precisamente porque los mercados ordinarios suelen rechazar ese trabajo: centros pequeños, compradores fragmentados, limitaciones del derecho público, integración sanitaria y de identidad, soporte local, comunicaciones de emergencia, refuerzo de la ciberseguridad, cobertura de montaña y la obligación de mantener los servicios en funcionamiento incluso cuando el rendimiento comercial no es atractivo.
La disciplina para Emilia-Romaña es mantener esa función bien definida. Lepida debe utilizarse cuando la prima de continuidad pública sea real, cuando la infraestructura compartida evite duplicidades, cuando el soporte local forme parte del servicio y cuando la coordinación de las adquisiciones reduzca el coste total. Debe someterse a una dura evaluación comparativa cuando la oferta comercial esté madura, cuando la nube o los mercados de operadores ya satisfagan el requisito público, o cuando un accionista busque más comodidad que valor económico compartido. La factura pública de la fibra puede justificarse. No se puede permitir que se vuelva invisible.

