• • Elección completa de AFRINIC anulada por un solo voto por poder no verificable
  • • El director ejecutivo de ICANN sobre la autonomía regional

La decisión de AFRINIC de anular su elección de junio pone de manifiesto fallos sistémicos

El 23 de junio de 2025, el Centro Africano de Información de Redes (AFRINIC) celebró su esperada elección de la junta directiva. Apenas unos días después, el Comité de Gobernanza de la organización anunció que se anulaba toda la votación debido a un documento de voto por poder que no pudo verificarse en el plazo requerido. Todas las papeletas, válidas e inválidas, fueron descartadas.

La justificación: la imposibilidad de verificar una solicitud de voto por poder hizo que el proceso no cumpliera con el procedimiento interno. Como resultado, el Comité de Gobernanza decidió invalidar el resultado completo.

La respuesta fue rápida y mordaz. Las partes interesadas cuestionaron si un solo voto por poder disputado justificaba cancelar una elección democrática que involucraba cientos de votos legítimos. Los críticos señalaron un patrón más profundo de disfunción: una estructura de gobernanza que carece de flexibilidad, transparencia y rendición de cuentas.

No se trata de un incidente aislado. Desde 2021, AFRINIC ha luchado con vacantes en la junta, falta de cuórum, elecciones retrasadas, disputas internas e irregularidades financieras. La anulación se ha convertido en el último episodio de lo que muchos describen como un colapso total de la gobernanza.

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El problema de fondo: ¿Quién responsabiliza a AFRINIC?

En el centro de esta crisis yace un problema evidente: la falta sistémica de rendición de cuentas de AFRINIC.

El Comité de Gobernanza ejerce un amplio poder con una supervisión mínima. Las voces de los miembros a menudo son marginadas, con pocas vías de recurso o claridad en la toma de decisiones. Las normas electorales siguen siendo rígidas y susceptibles de descarrilarse por disputas menores, dejando todo el sistema vulnerable.

Lo que falta no son solo mejores reglas, sino una cultura de responsabilidad institucional. La incapacidad de AFRINIC para resolver conflictos internos, mantener la confianza de los miembros o adaptarse a las normas de gobernanza en evolución refleja un fallo estructural más profundo.

Intervenciones equivocadas: Las declaraciones del director ejecutivo de ICANN bajo fuego

Bajo la superficie, la reciente prohibición del voto por poder en AFRINIC refleja un cambio más amplio impulsado por el director ejecutivo de ICANN, Kurtis Lindqvist, con el objetivo de centralizar la influencia sobre la gobernanza de internet en África. Con el pretexto de hacer cumplir el ICP-2 y reforzar las normas de gobernanza, el liderazgo de ICANN ha ido extendiendo gradualmente su mano en los asuntos internos de AFRINIC, un alejamiento de su postura tradicionalmente neutral.

Este cambio ha suscitado preocupación entre los miembros. Si bien el voto por poder ha sido reconocido durante mucho tiempo como una forma válida de participación en los procesos dirigidos por la comunidad, ahora se presenta como algo defectuoso. El momento de la prohibición, tras una elección anulada por un tribunal en la que se cuestionó un solo voto por poder, plantea dudas sobre las verdaderas motivaciones detrás de estas acciones.

Muchos argumentan que los fracasos de AFRINIC no provienen de la falta de supervisión externa, sino de una erosión interna de los frenos y contrapesos. Advierten que una supervisión mundial más fuerte podría socavar la apropiación local y desestabilizar aún más una estructura de gobernanza ya frágil.

Las declaraciones de Kurtis también fueron consideradas por algunos como un menosprecio de la capacidad de autogobierno de África. Aunque se presentaron como una orientación política neutral, sus comentarios reavivaron las preocupaciones sobre el paternalismo digital, una forma más suave de colonialismo digital por la cual actores internacionales asumen autoridad sobre la gobernanza regional.

Para un continente que lucha por definir su propio futuro digital, tales intervenciones pueden resultar insensibles y contraproducentes.

Cómo sería una reforma

AFRINIC no es solo otra entidad burocrática; es el único Registro Regional de Internet (RIR) para África, responsable de asignar los recursos de direcciones IP esenciales para la conectividad, el desarrollo digital y las estrategias nacionales de TIC en todo el continente.

Su fracaso afecta más que la política interna. La credibilidad de la gobernanza de internet en África, la seguridad de las asignaciones de IP y la confianza de las partes interesadas internacionales están en juego.

Resolver el problema requiere más que ajustes administrativos. Exige:

  • Mecanismos de rendición de cuentas institucionalizados, que incluyan supervisión independiente y procesos disciplinarios transparentes;
  • Procesos electorales reformados que permitan la resolución proporcional de disputas sin descartar papeletas enteras;
  • Participación empoderada de los miembros, dando a las partes interesadas africanas una voz genuina en la toma de decisiones;
  • Resistir la imposición de gobernanza externa, para preservar la autonomía y la resiliencia de la infraestructura local de internet.

Hasta que AFRINIC reconstruya su legitimidad desde dentro, ningún asesoramiento externo, por bien intencionado que sea, puede sustituir la confianza perdida a través de años de mala gestión sin control.