- La “nube” funciona esencialmente como una red. En un sentido estricto, la computación en la nube es un tipo de red que proporciona recursos, permitiendo a los usuarios acceder a recursos ilimitados a través de internet sin limitaciones de tiempo o espacio.
- La computación en la nube enfrenta muchos desafíos, como la seguridad de los datos, la privacidad, la visibilidad reducida y la migración a la nube.
- En esencia, colocar dispositivos en ubicaciones remotas y que sean controlados por otros en una nube pública es más flexible y requiere que los usuarios inviertan menos tiempo y dinero. Las nubes privadas, que están bajo el control físico del propietario, ofrecen mayores niveles de seguridad y control.
La computación en la nube opera bajo un modelo de recursos compartidos para mantener la coherencia y típicamente adopta un enfoque de pago por uso.
Una planificación y ejecución inadecuadas de la migración a la nube pueden provocar tiempos de inactividad, degradación del rendimiento o pérdida de datos.
Entonces, ¿es segura la computación en la nube?
¿Qué es la ‘nube’?
El concepto de “la nube” se remonta a 1994, cuando General Magic lo utilizó para describir el entorno virtualizado para agentes móviles en el sistema Telescript. A David Hoffman, especialista en comunicaciones de General Magic, se le atribuye la acuñación del término basándose en su uso existente en redes y telecomunicaciones.
La expresión ganó un reconocimiento más amplio en 1996, cuando Compaq Computer Corporation la incorporó a un plan de negocios destinado a impulsar las ventas mediante “aplicaciones habilitadas para la computación en la nube”.
La “nube” funciona esencialmente como una red. En un sentido estricto, la computación en la nube es un tipo de red que proporciona recursos, permitiendo a los usuarios acceder a recursos desde la “nube” cuando los necesiten, bajo un modelo de pago por uso. Es similar a una expansión infinita, como cuando accedemos al agua de una empresa de servicios públicos, pagando según nuestro consumo real, sin limitaciones.
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Computación en la nube con recursos compartidos
La computación en la nube se refiere a la accesibilidad inmediata de recursos del sistema informático, como el almacenamiento de datos (denominado almacenamiento en la nube) y la potencia de cómputo, sin necesidad de intervención directa del usuario. En muchos casos, las grandes redes en la nube se distribuyen en múltiples ubicaciones, funcionando cada ubicación como un centro de datos.
En un sentido más amplio, la computación en la nube es un servicio vinculado a la tecnología de la información, el software e internet. Este servicio utiliza un conjunto compartido de recursos informáticos denominado “la nube”, donde múltiples recursos se consolidan y gestionan automáticamente mediante software, requiriendo una mínima intervención humana para proporcionar recursos rápidamente.
En términos generales, aunque la computación en la nube abarca diversas interpretaciones, su esencia fundamental sigue siendo la misma. La computación en la nube se caracteriza por su escalabilidad y accesibilidad, ofreciendo a los usuarios una experiencia novedosa. En esencia, la computación en la nube organiza numerosos recursos informáticos, permitiendo a los usuarios acceder a recursos ilimitados a través de internet sin limitaciones de tiempo o espacio.
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Seguridad de la computación en la nube
Uno de los principales desafíos de la computación en la nube en comparación con la informática local tradicional es la seguridad y privacidad de los datos. Esto se debe a que los proveedores de servicios tienen acceso constante a los datos en la nube, lo que podría resultar en alteraciones o eliminaciones involuntarias o deliberadas de la información. Además, muchos proveedores de nube pueden compartir información con terceros sin autorización por motivos legales o de aplicación de la ley, y estos proveedores externos pueden no contar con medidas adecuadas para proteger contra accesos no autorizados, manipulaciones o fugas.
Para prevenir accesos no autorizados, los usuarios pueden cifrar los datos procesados o almacenados en la nube. Los sistemas de gestión de identidades también ofrecen soluciones prácticas a las preocupaciones de privacidad en la computación en la nube. Estos sistemas distinguen entre usuarios autorizados y no autorizados y determinan la cantidad de datos que cada entidad puede acceder. Funcionan creando y describiendo identidades, registrando actividades y eliminando identidades no utilizadas.
En esencia, colocar dispositivos en ubicaciones remotas y que sean controlados por otros en una nube pública es más flexible y requiere que los usuarios inviertan menos tiempo y dinero. Por el contrario, las nubes privadas, que están bajo el control físico del propietario, ofrecen mayores niveles de seguridad y control. Esto incentiva significativamente a los proveedores de servicios de computación en la nube pública a priorizar la construcción y el mantenimiento de una gestión sólida de los servicios de seguridad.
Además, la computación en la nube también enfrenta los desafíos de una visibilidad y control reducidos. Es posible que los usuarios de la nube no tengan pleno conocimiento de cómo sus proveedores gestionan, configuran u optimizan sus recursos en la nube. Su capacidad para personalizar o modificar los servicios en la nube según sus necesidades o preferencias específicas también puede verse limitada. La migración a la nube es otro problema significativo.
Lograr una comprensión completa de todas las tecnologías puede ser imposible, especialmente considerando la escala, complejidad y opacidad intencional de los sistemas modernos. Sin embargo, es necesario comprender las tecnologías complejas y sus interconexiones para tener autoridad y capacidad de acción dentro de ellas. No obstante, las potentes capacidades de autoservicio bajo demanda y de agrupación de recursos de la computación en la nube pueden servir como ayudas ventajosas cuando se emplean con criterio y precaución.

