- Se predice que los vehículos autónomos reescribirán la historia y cambiarán el panorama automotriz.
- Los vehículos autónomos dependen de radares y cámaras de alta resolución, además de una gran potencia de cálculo, para detectar e identificar los objetos en la calle y garantizar que el coche reciba instrucciones para evitarlos. Algunas de las tecnologías más básicas que utilizan estos sistemas ya están presentes en los vehículos actuales: sistemas de frenado automático, sensores de carril y sensores de aparcamiento, por ejemplo.
- Los vehículos autónomos aportan comodidad no solo a la vida cotidiana de las personas, sino también al medio ambiente. La verdadera promesa de los coches autónomos es el potencial de reducir drásticamente las emisiones de CO2.
- Los coches totalmente autónomos (Nivel 5) están siendo probados en varios lugares del mundo, pero ninguno está todavía disponible para el público general. Los desafíos abarcan desde lo tecnológico y legislativo hasta lo medioambiental y filosófico.
Un coche autónomo es un vehículo capaz de detectar su entorno y operar sin intervención humana. No se requiere que un pasajero humano tome el control del vehículo en ningún momento, ni es necesario que haya un pasajero humano presente en el vehículo. Un coche autónomo puede ir a cualquier lugar al que vaya un coche tradicional y hacer todo lo que hace un conductor humano experimentado.
El próximo auge de los vehículos sin conductor tendrá un gran impacto en empresas y profesionales.
Autónomo vs. automatizado vs. autoconducción: ¿Cuál es la diferencia?
La Sociedad de Ingenieros Automotrices (SAE) utiliza el término automatizado en lugar de autónomo. Una razón es que la palabra autonomía tiene implicaciones más allá de lo electromecánico. Un coche totalmente autónomo sería consciente de sí mismo y capaz de tomar sus propias decisiones. Por ejemplo, dices “llévame al trabajo” pero el coche decide llevarte a la playa en su lugar. Un coche totalmente automatizado, sin embargo, seguiría órdenes y luego se conduciría solo.
La gente a menudo usa ‘autoconducción’ indistintamente con ‘autónomo’, pero no son exactamente lo mismo. Un coche de autoconducción puede manejar algunas o incluso todas las situaciones de conducción por sí solo, pero siempre debe haber un humano presente para tomar el control si es necesario. Estos coches se clasifican en el Nivel 3 o Nivel 4 de automatización de conducción, donde pueden tener restricciones sobre dónde pueden operar, a diferencia de un coche autónomo de Nivel 5, que podría ir a cualquier lugar.
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¿Cómo funcionan los vehículos autónomos?
Los coches autónomos utilizan una combinación de sensores, algoritmos y procesadores para ejecutar su software sin problemas.
Estos coches crean y actualizan mapas de su entorno utilizando varios sensores colocados alrededor del vehículo. Los sensores de radar vigilan los vehículos cercanos, mientras que las cámaras de video detectan semáforos, leen señales, monitorean otros vehículos y están atentas a los peatones. Los sensores Lidar rebotan pulsos de luz en el entorno para medir distancias, detectar límites de la carretera y reconocer marcas de carril. Los sensores ultrasónicos en las ruedas detectan objetos como bordillos y vehículos cercanos durante el estacionamiento.
Una vez que se recopilan todos estos datos sensoriales, un software inteligente interviene para analizarlos, planificar una ruta y enviar instrucciones a los actuadores del coche. Estos actuadores controlan la aceleración, el frenado y la dirección. El software se basa en reglas preestablecidas, algoritmos para evitar obstáculos, modelado predictivo y reconocimiento de objetos para seguir las normas de tráfico y evitar obstáculos.

¿Cuáles son los desafíos con los vehículos autónomos?
1. Lidar y radar
El Lidar puede ser costoso y todavía está trabajando en encontrar el equilibrio entre la distancia que puede ver y el detalle de su visión. Pero si muchos coches autónomos circularan por la misma carretera, ¿podrían mezclarse sus señales Lidar? ¿Y qué pasa con las ondas de radio? ¿Hay suficientes frecuencias diferentes para todos los coches autónomos que queremos fabricar?
2. Condiciones climáticas
Cuando un coche autónomo se encuentra conduciendo bajo lluvia intensa o nieve, las cosas pueden complicarse. Imagina una carretera nevada donde las líneas de carril están ocultas bajo una capa blanca. ¿Cómo pueden las cámaras y sensores del coche saber por dónde deben ir cuando no pueden ver las líneas debido al agua, hielo o suciedad?
3. Condiciones de tráfico y leyes
Los coches autónomos podrían enfrentar desafíos al conducir a través de túneles o sobre puentes. Y cuando el tráfico está congestionado, ¿cómo lo manejarán? ¿Se limitarán a ciertos carriles o se les permitirá usar carriles para vehículos compartidos? ¿Y qué pasa con todos los coches normales que seguirán circulando durante las próximas décadas?
4. Regulación estatal vs. federal
En los Estados Unidos, las reglas para los coches autónomos han cambiado recientemente. En lugar de un solo conjunto de pautas federales, cada estado ahora establece sus propias reglas. Algunos estados incluso están considerando cobrar un impuesto por cada milla que recorra un coche autónomo para evitar que congestionen las carreteras sin nadie dentro. Y se habla de la necesidad de botones de pánico y de permitir solo coches autónomos de cero emisiones. Pero, ¿serán estas leyes iguales en todas partes? ¿Y puedes conducir tu coche autónomo de un estado a otro sin problemas?
5. Responsabilidad por accidentes
¿Quién asume la culpa si un coche autónomo tiene un accidente? ¿Es la empresa que fabricó el coche? ¿O tal vez la persona que va dentro? Los planes para los coches autónomos más nuevos dicen que ni siquiera tendrán volante ni tablero, por lo que la persona dentro no puede tomar el control en una emergencia.
6. Inteligencia artificial vs. inteligencia emocional
Los conductores humanos captan pequeñas señales y gestos para entender lo que sucede a su alrededor, como hacer contacto visual con alguien que cruza la calle o notar las expresiones de otros conductores para adivinar lo que podrían hacer a continuación. ¿Pueden los coches autónomos hacer lo mismo? ¿Serán capaces de reaccionar tan rápido como los humanos para mantener a todos seguros en las carreteras?

