• Ignorar cientos de votos legítimos debido a una papeleta cuestionable plantea serias preocupaciones sobre la gobernanza de AFRINIC.
  • La medida ha intensificado la desconfianza en el liderazgo de AFRINIC y ha provocado llamados urgentes a una supervisión independiente de su quebrado proceso de gobernanza.

¿Qué sucedió?: AFRINIC anula las elecciones de 2025 por un voto por poder

AFRINIC, la única autoridad de direcciones IP de África, está nuevamente envuelta en controversia. El 23 de junio de 2025, celebró una elección de junta directiva largamente postergada tras años de disfunción interna. Cientos participaron, muchos utilizando poderes notariales (PoA) para votar por poder, una práctica bien establecida.

Apenas minutos antes de que cerraran las urnas, el Comité de Nominaciones, liderado por Simon Davenport KC, suspendió la votación por un poder disputado. A pesar de que la mayoría de los poderes eran válidos, AFRINIC anuló toda la elección. La medida fue ampliamente condenada como excesiva, privando de sus derechos a cientos y dañando aún más la confianza en la gobernanza de AFRINIC.

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Por qué es importante

La gobernanza interna de AFRINIC parece ahora alarmantemente frágil. Cancelar una elección entera por un voto por poder sospechoso, mientras se invalidan a sabiendas cientos de votos legítimos, revela una peligrosa falta de proporcionalidad y disciplina institucional.

En cualquier proceso democrático, especialmente uno que concierne a infraestructura pública, la respuesta a presuntas irregularidades debe ser mesurada, basada en pruebas y transparente. La reacción de AFRINIC, en cambio, huele a pánico, o peor, a interferencia política.

Lejos de corregir un error, la organización ha desencadenado una crisis de confianza, reforzando los temores de que actores internos puedan anular el debido proceso y silenciar la participación comunitaria. Esto no es solo un problema interno: socava la legitimidad de AFRINIC como administrador de recursos críticos de internet.

La decisión sienta un precedente perjudicial para todos los Registros Regionales de Internet: que un organismo técnico puede descartar reglas, pasar por encima de sus propios miembros y anular la representación sin consecuencias. Para el creciente sector tecnológico del continente, este caos representa una amenaza real. AFRINIC debe enfrentar ahora un ajuste de cuentas. Los llamados a una supervisión externa de las elecciones ya no son opcionales: son necesarios para proteger lo que queda de confianza en la gobernanza de internet en África.