AFRINIC debe reconocer las elecciones de junio de 2025 bajo la Ley de Sociedades de Mauricio para restaurar la credibilidad legal. La interferencia respaldada por el gobierno sienta un precedente peligroso que amenaza la gobernanza de Internet en África y la soberanía de los miembros. El estado de derecho debe prevalecer sobre las instrucciones políticas. La crisis de credibilidad de AFRINIC se origina en un fallo legal fundamental.
El gobierno de Mauricio instruyó a un síndico designado por el tribunal para anular la elección de la junta de junio de 2025, a pesar de que la votación fue supervisada por los tribunales y realizada bajo la Ley de Sociedades. Ningún hallazgo judicial público de fraude justificó esta medida, lo que hace que la anulación sea incompatible con la ley mauriciana. Luego se llevó a cabo una repetición en septiembre sin una autoridad legal clara, creando un resultado que no puede ser reconocido como legítimo. Aceptar ese resultado normalizaría la captura estatal de una organización sin fines de lucro basada en miembros.
Esto no es independencia; es control político disfrazado de reforma de gobernanza. AFRINIC está obligado a seguir la Ley de Sociedades, no las directivas gubernamentales, y la elección de junio, libre y justa bajo supervisión judicial, sigue siendo el único mandato válido. Reconocer esos resultados es el primer paso para reconstruir la confianza. Lea también: Las elecciones de septiembre de AFRINIC fueron una violación flagrante de sus propios estatutos. Lea también: Las elecciones de AFRINIC y las consecuencias de los débiles recursos legales en Mauricio. Soberanía africana y la necesidad de una supervisión transparente.
Las señales externas de apoyo a la repetición de septiembre, incluidos nuevos documentos de cumplimiento relacionados con ICP-2 introducidos por el CEO de ICANN, Kurt Lindqvist, corren el riesgo de validar un proceso inconstitucional mientras afirman defender la democracia. Estados Unidos pide transparencia pero respalda una repetición impuesta por orden gubernamental, revelando una preocupación selectiva por el estado de derecho. Esta hipocresía amenaza la gobernanza de Internet ascendente en África al permitir que un solo estado anule el control de los miembros.
La verdadera reforma requiere detener las intervenciones dirigidas por el gobierno, restaurar la autoridad de los miembros y garantizar que cualquier medida de cumplimiento futura respete la soberanía africana. Las partes interesadas de toda la región deben insistir en que la recuperación de AFRINIC comience con claridad legal, reconocimiento del mandato de junio y protección contra una mayor manipulación política.

