Resumen

  • El informe del comité de nominaciones de 2020 dice que, al principio, Hans Petter Holen era el único aspirante a presidir la comunidad RIPE. El comité buscó más candidatos y Holen retiró su nombre tras aceptar el puesto de director gerente del RIPE NCC.
  • Holen advirtió al consejo del registro en marzo de que ambas funciones entrarían en conflicto desde el 1 de mayo. Dejó la presidencia a finales de abril; después, el colectivo de presidentes de los grupos de trabajo le pidió que ejerciera de presidente interino durante la selección.
  • El comité eligió a Mirjam Kühne y Niall O’Reilly. El consejo confirmó la decisión el 22 de junio, la anunció el 2 de julio y ambos asumieron sus funciones en septiembre.

El problema empezó con una lista demasiado corta

Hay procedimientos que parecen abundantes hasta que llega la hora de apuntar nombres. El informe final del comité de nominaciones conserva una frase decisiva: Hans Petter Holen fue inicialmente el único candidato para la presidencia. Ya llevaba en ella desde mayo de 2014. El comité amplió la búsqueda y surgieron Filiz Yilmaz, Nigel Titley y Mirjam Kühne. Poco después, el titular aceptó dirigir la organización que sostiene las tareas administrativas de la comunidad.

El RIPE NCC anunció el nombramiento en marzo de 2020. RIPE y RIPE NCC comparten una historia y muchas reuniones, pero la comunidad que delibera y el registro con su consejo y su director gerente tienen mandatos distintos. En la reunión del consejo del 26 de marzo, Holen dijo que ocupar ambos puestos desde el 1 de mayo crearía un conflicto. Dejaría la presidencia antes de acabar abril; estaba dispuesto a ayudar durante un periodo interino. La fricción no fue descubierta por un adversario: quedó anotada por el propio interesado antes de empezar el nuevo trabajo.

La renuncia resolvía una mitad del problema y abría la otra. La primera selección formal aún no había terminado. Rob Blokzijl, al entregar la presidencia a Holen en 2014, había recomendado crear un modo regular de elegir a los futuros titulares. El mecanismo ya existía, pero su debut coincidía con una vacante, pocos aspirantes y la necesidad de mantener las reuniones de una comunidad que planificaba RIPE 80 a distancia.

Una suplencia con firma de origen

El procedimiento RIPE-727 dispone que, cuando no haya presidente ni vicepresidente disponible, el colectivo de presidentes de grupos de trabajo elija a alguien para ejercer temporalmente. Su acta de planificación de RIPE 80 registra la salida de Holen y la petición de que mantuviera el puesto de forma interina. También querían acelerar el relevo. Aquel encargo tenía una fuente identificable dentro de la comunidad y una finalidad concreta: cubrir el intervalo hasta que el proceso produjera sucesores.

El acta del consejo del 1 de mayo nombró formalmente a Holen director gerente y todavía lo incluyó entre los asistentes como presidente de RIPE. Esa línea, aislada, permitiría escribir una biografía demasiado lisa. Las actas de marzo y del colectivo explican el cambio de naturaleza del puesto: renunció a la presidencia ordinaria y aceptó después una suplencia pedida por los presidentes de grupo. Los dos hechos caben en un mismo mes sin ser la misma decisión.

El detalle importa porque la autoridad no viajaba pegada a Holen como una tarjeta de acceso permanente. Él podía reconocer el conflicto y dejar el cargo; otros debían pedirle que cubriera la ausencia conforme a la regla. Su experiencia lo hacía útil para una transición difícil. El comité necesitaba tiempo para reunir nombres; el colectivo necesitaba que alguien mantuviera la coordinación. Nadie podía convertir por sí solo aquella utilidad en una presidencia nueva.

Cuatro hitos que suelen fundirse en uno

Tras la retirada de Holen, el comité volvió a sondear candidatos. La lista final reunió a Filiz Yilmaz, Niall O’Reilly, Nigel Titley y Mirjam Kühne. Eligió a Kühne como presidenta y a O’Reilly como vicepresidente. El consejo del RIPE NCC confirmó la elección el 22 de junio. La noticia pública llegó el 2 de julio. El plan de actividad de 2021 sitúa su entrada efectiva en funciones en septiembre de 2020.

Cada fecha responde a una pregunta distinta. ¿A quién escogió el comité? ¿Cuándo dio el visto bueno el consejo? ¿Cuándo pudo saberlo el público? ¿Cuándo acabó el puente interino? Juntar todo bajo «fueron elegidos en verano» borra precisamente el tiempo que alguien tuvo que gobernar. La sucesión institucional no ocurre en un único golpe de sello.

El perfil oficial de Holen reúne su trayectoria en la comunidad y en el registro. Los documentos de 2020 muestran la costura entre esas etapas. La primera candidatura solitaria, la retirada, la petición interina y el relevo definitivo no son adornos de currículum: indican qué organismo pudo decidir cada paso cuando una persona cambió de puesto.

Se puede bromear con la escasez inicial de candidatos. También conviene tomarla en serio. Un proceso escrito no recluta voluntarios por sí mismo. El comité tuvo que pedir más nombres justo cuando el candidato más obvio se apartaba. El colectivo tuvo que mantener el funcionamiento sin apropiarse del resultado final. El consejo tuvo que confirmar lo elegido, no inventar una presidencia de emergencia. El expediente deja ver tanto la fragilidad de la primera convocatoria como la capacidad de repartir el trabajo.

El resultado fue una pareja de responsables seleccionada por primera vez mediante el sistema formal y una transición cuyos autores figuran en documentos públicos. La historia de Holen no se reduce a que salió y volvió. Cuenta quién podía pedir el regreso, cuánto debía durar y cómo terminó. En una comunidad acostumbrada a decidir con actas, esa precisión es más interesante que una ceremonia impecable.

Fuentes originales