- Google pierde su segundo caso antimonopolio en un año, acusado de monopolizar la tecnología de publicidad en línea.
- El juez ordena posibles cambios estructurales en las prácticas de intercambio de anuncios de Google, lo que indica futuros desafíos legales.
Qué sucedió: Un tribunal de EE. UU. dictamina que Google tiene un monopolio ilegal en publicidad
Un juez de distrito de EE. UU. ha dictaminado que Google posee un monopolio ilegal en la tecnología de publicidad en línea. La decisión se produce después de una demanda del Departamento de Justicia de EE. UU., a la que se sumaron 17 estados, acusando al gigante tecnológico de dominar injustamente el mercado para determinar dónde y qué anuncios deben colocarse en línea.
El fallo marca la segunda derrota antimonopolio significativa para Google en 2025, después de un caso anterior en el que se determinó que tenía un monopolio en las búsquedas en línea. La jueza Leonie Brinkema afirmó que Google “participó deliberadamente en una serie de actos anticompetitivos”, lo que le permitió adquirir y mantener poder monopolístico. Agregó que esta conducta perjudicó tanto a los editores como al proceso competitivo, lo que en última instancia afectó negativamente a los consumidores de contenido en línea.
A pesar del fallo, Google ha prometido apelar; su directora de asuntos regulatorios, Lee-Ann Mulholland, afirmó que las herramientas de tecnología publicitaria de la compañía son “simples, asequibles y efectivas”. Google logró ganar parte del caso, ya que el juez desestimó uno de los cargos, pero la empresa aún enfrenta una presión legal significativa.
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Por qué es importante
El fallo es una gran victoria para los reguladores antimonopolio de EE. UU. y tiene implicaciones significativas tanto para Google como para la industria tecnológica en general. Laura Phillips-Sawyer, profesora de la Universidad de Georgia, señaló que la decisión muestra que tanto las agencias como los jueces están dispuestos a responsabilizar a las grandes tecnológicas por su comportamiento anticompetitivo. Este caso podría sentar un precedente legal clave e influir en futuras acciones regulatorias en Estados Unidos.
La decisión del juez también podría dar lugar a cambios estructurales en las prácticas de intercambio de anuncios de Google, lo que podría afectar la forma en que se comparten los ingresos entre anunciantes, editores y Google. Si bien el fallo no amenaza el negocio principal de Google, podría tener repercusiones financieras y provocar un mayor escrutinio de los reguladores a nivel mundial, incluso en el Reino Unido, donde se han planteado preocupaciones similares sobre el dominio publicitario de Google.
El caso pasará a una segunda fase centrada en las soluciones, que podría incluir la división de partes de Alphabet, la empresa matriz de Google.

