- Un nuevo informe de JLL prevé que la capacidad global de centros de datos casi se duplicará hasta alcanzar los 200 GW para 2030, impulsada por las cargas de trabajo de la nube y la inteligencia artificial.
- Este crecimiento conlleva desafíos de infraestructura y energía, que requieren una inversión de hasta 3 billones de dólares, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad y la planificación estratégica.
Lo ocurrido: Se prevé un auge en la capacidad de los centros de datos
La industria global de centros de datos está en camino de una expansión sin precedentes hasta finales de la década, según el 2026 Global Data Centre Outlook de la firma de servicios inmobiliarios JLL. El informe proyecta que se añadirán aproximadamente 97 gigavatios (GW) de nueva capacidad entre 2026 y 2030, duplicando efectivamente la capacidad global actual de unos 103 GW a casi 200 GW para 2030. Esta expansión está impulsada en gran medida por el rápido crecimiento de la computación en la nube y las cargas de trabajo de inteligencia artificial (IA), que están configurando cada vez más la arquitectura de la infraestructura digital.
La demanda de IA es un catalizador fundamental de este crecimiento. Aunque en 2025 se estimó que la IA representaba el 25 por ciento de las cargas de trabajo de los centros de datos, los analistas esperan que esta proporción aumente considerablemente, pudiendo hacer que las cargas de trabajo de IA representen la mitad de todas las capacidades para finales de la década. Las fuentes del sector también prevén un cambio en los patrones de uso de la IA, con las cargas de trabajo de inferencia superando a las de entrenamiento como principal motor de la demanda de centros de datos alrededor de 2027.
El crecimiento previsto no está exento de desafíos. El informe de JLL destaca que esta duplicación de la capacidad irá acompaña de un enorme ciclo de inversión, a veces descrito como un “superciclo de infraestructura”. Se necesitará una inversión total de hasta 3 billones de dólares en bienes raíces, financiación y equipamiento informático para inquilinos de aquí a 2030. Esto incluye aproximadamente 1,2 billones de dólares en creación de valor inmobiliario, casi 870.000 millones de dólares en nueva financiación de deuda, y entre 1 y 2 billones de dólares adicionales para que los clientes instalen equipos informáticos como GPUs y sistemas de red.
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Por qué es importante
La duplicación prevista de la capacidad mundial de los centros de datos conlleva consecuencias de gran alcance para la tecnología, la energía, la sostenibilidad y la estrategia económica. En primer lugar, este crecimiento subraya el papel central que desempeñan los centros de datos en el impulso de la economía digital. Los servicios digitales, las plataformas en la nube, la distribución de contenidos y la IA dependen de la existencia de una vasta y fiable infraestructura informática.
A medida que las organizaciones de todo el mundo trasladan más cargas de trabajo a entornos de nube e híbridos, los centros de datos se han convertido en fundamentales para la continuidad del negocio y la innovación.
Otra consideración estratégica es la competitividad regional. Actualmente, las Américas representan alrededor del 50 por ciento de la capacidad mundial de centros de datos y se espera que sigan liderando la expansión. Esta posición dominante refleja una fuerte adopción de la nube, inversiones a hiperescala y una sólida infraestructura energética. Las regiones que se quedan rezagadas en el desarrollo de centros de datos corren el riesgo de quedarse atrás a la hora de atraer industrias dependientes de la nube o ecosistemas de innovación de IA.
Además, la magnitud de la inversión prevista pone de relieve las vulnerabilidades y oportunidades de los modelos de financiación. Un compromiso cercano a los 3 billones de dólares implica una participación significativa de capital privado, fondos públicos y mercados de deuda. Quedan preguntas sobre cómo los mercados más pequeños, las regiones emergentes o los operadores medianos accederán a la financiación en comparación con los gigantes de la nube a hiperescala y los grandes inversores inmobiliarios.
También hay interrogantes en torno a las decisiones de ubicación de los centros de datos, los impactos en las comunidades y las limitaciones de la cadena de suministro. A medida que los operadores priorizan el acceso al agua, al suelo, a la infraestructura de refrigeración y a redes resilientes, las autoridades locales y los reguladores pueden tener que equilibrar los beneficios económicos con la gestión medioambiental y las preocupaciones sobre la fiabilidad de la red.

