- ZF reconsidera el proyecto de fabricación de microchips de 3.000 millones de dólares con Wolfspeed.
- Wolfspeed solicita retrasar el plan debido a problemas de financiación.
- ZF reconsidera el plan debido a una menor demanda de semiconductores y dudas.
Qué sucedió
El proveedor alemán ZFreconsidera el plan de fabricación de microchips de 3.000 millones de dólares conWolfspeed, el fabricante de chips estadounidense en el oeste de Alemania, Berlín. ZF tenía previsto aportar 185 millones de dólares por una participación en la planta de Saarland, que produciría chips para vehículos eléctricos.
“Wolfspeed es responsable del proyecto. ZF siempre ha brindado un apoyo intenso y activo”, dijo un portavoz de ZF en un comunicado por correo electrónico. Según Reuters, los planes de Wolfspeed se han pospuesto, ya que todavía se está buscando financiación y no se espera que la construcción comience al menos hasta mediados de 2025.
Wolfspeed tiene la intención de desarrollar una nueva fábrica de carburo de silicio de 200 mm en Saarland, Alemania, que utilizará tecnologías de producción revolucionarias para fabricar electrónica de próxima generación. ZF, una empresa tecnológica alemana que posibilita la movilidad de próxima generación, se haasociado con Wolfspeedpara invertir en la fábrica propuesta en Ensdorf y establecer un centro de I+D conjunto en Alemania para abordar preocupaciones del mundo real sobre la movilidad eléctrica y las energías renovables.
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Por qué es importante
La reciente decisión de ZF de paralizar un proyecto de fabricación de chips con Wolfspeed tiene importantes implicaciones para el mercado europeo, especialmente en el sector automotriz. Los chips avanzados tienen demanda para vehículos eléctricos; paralizar este proyecto ralentizaría la transición europea hacia los vehículos eléctricos. El retraso en el proyecto también obstaculizará el crecimiento del mercado europeo de vehículos eléctricos en términos de cadena de suministro y avances tecnológicos.
La enorme escala del proyecto en suspenso también afectaría al crecimiento económico, reduciendo las oportunidades laborales en la región. Europa está interesada en aumentar su capacidad de producción de semiconductores en medio de la competencia global, especialmente de EE. UU. y China. La paralización de este proyecto puede obstaculizar la ambición de Europa de consolidarse como un actor importante en la fabricación de semiconductores.
La decisión de ZF de pausar el proyecto de microchips refleja desafíos más amplios en el panorama de los semiconductores y pone de relieve la urgente necesidad de que Europa fortalezca sus capacidades de fabricación para seguir siendo competitiva en el mercado automotriz mundial.

